Con un solo disco, cambiaron la historia del rock en México que se les puede comparar con grupos de la talla de The Crazy World of Arthur Brown.

Sus inicios fueron a finales de 1960 con el grupo Graveyard, originarios de Tijuana, Baja California, se presentaron en el Social Club de San Juan de Letrán, en el DF, su alineación incluía a Martín Mayo y Abelardo Lalo Barceló, estos retornaron a Tijuana y se unieron a Frankie Barreño y Gonzalo Chalo Hernández para crear al grupo El Ritual.

A mediados de 1971 fueron recomendados al productor Armando Molina, en la Ciudad de México, por el guitarrista Ricardo Ochoa de Peace And Love, Molina les diseñó su imagen maquillándolos a semejanza del cantante Inglés Arthur Brown (antes de que lo hicieran Kiss, Alice Cooper y Secos y Mojados) unos meses después fueron parte del cartel del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro sin tener el éxito deseado, en su participación afrontaron serios problemas de sonido e iluminación.

Por esa época concluyeron la grabación de su Long Play epónimo que en su primera edición contenía 10 temas, de composiciones originales en inglés, considerado el idioma universal del rock, aunadas a un estilo propio. Se diferenciaron de los demás grupos de su época por haberse inclinado al rock psicodélico y progresivo, y sonando hasta cierto punto pesados.

El Ritual fue una banda que se ganó un lugar en la historia del rock mexicano. De las cosas que podríamos cuestionar es que solo editaron un disco y se les incluyó en otras selecciones como en la recopilación del año 1997 Historia del rock mexicano Vol. 1 con el tema “Tabú”. El documental histórico, denominado Avándaro, 32 años después en vivo, con las melodías “Déjate ir (Hollywood)”, “Satanás” y “Mujer fácil”, publicado en el 2003. Dejando fuera su segundo trabajo que tal vez habría sido un gran éxito pues se trataba de una rock ópera conceptual llamada “La tierra de la que te hablé”, llegando a tocarla en el Bar Tiberios en Acapulco en donde Molina rodeó la pista cercana al escenario con veladoras para que el público solo viera y escuchara, sin embargo esta nunca fue grabada, así como en estudio.

También existen traspapeladas las grabaciones supuestamente perdidas y otras que el tiempo ha dejado en el olvido (de estas Armando Molina tenía en su poder teóricamente el master, que por comentarios de este, el sonido era semejante al rock en tu idioma, hace algunos años Molina las ofreció sin que a nadie le interesaran, quedando por el momento en el olvido ya que Armando falleció el año pasado).

En 1972 compartieron créditos con Bandido y Peace and Love, así como Manuel Loco Valdez, Verónica Castro y Lalo el Mimo, en la película Bikinis y Rock. En 1973 se separaron, permaneciendo como mitos del rock nacional. Actualmente solo viven; Frankie Barreño y Abelardo Lalo Barceló.

Su vinyl fue producido por Armando Molina. Ingeniero de audio Víctor Nava. En su reedición y también en CD solo cuenta con ocho pistas. Iniciando con el tema “Satanás”, que tiene una introducción con una voz que lleva hacia un rito, después se escucha la participación de la banda en la que el órgano crea una atmosfera progresiva para después dar lugar al baterista, quien se luce con un solo de aproximadamente cuatro minutos. La segunda es “Peregrinación satánica”, esta presenta un admirable cambio, con el apoyo del órgano y piano, así como una buena sección rítmica de jazz que incluye un percusionista. La tercera es “Groupie”, la cual es un corte latino influenciando por el sonido de Santana, con cambios de ritmo aplicando percusiones, concluye un diálogo entre la guitarra y el órgano. La cuarta es “Muerto e ido”, esta se escucha más rock, el organista se luce poderosamente. El quinto corte “Mujer fácil”, sin duda de las mejores que se ha compuesto por un grupo mexicano y de un alto nivel, cargada de enérgicos riffs en la que destaca toda la banda. Su sexto número “La tierra de que te hablé” incluye Maya que es el preámbulo para su rock ópera, desconocida, que apertura con guitarra, violín, armónica y voz, para luego dar lugar a las partes eléctricas de blues rítmico con diversos matices latinos, solos confusos del organista apoyado de requintos y una gran base rítmica. El séptimo track lo tiene la bellísima melodía “Bajo el sol y frente a Dios”, una balada con guitarras acústicas y flauta en la que destacan las armonías vocales. La octava es “Conspiración”, un corte tranquilo donde el tecladista deja ver sus dotes como compositor e interprete.

Las canciones no incluidas son “Tabú”, una balada sublime, de toques progresivos y psicodelia, la calidad de la grabación es mediana. El otro tema faltante es “Nuestra gente”.

La portada por la época para un grupo de rock mexicano era una rareza, el formato era doble y tiene un dibujo realizado por Ruth Sicachi, de un ser de ultra tumba con la boca abierta que contiene una foto del grupo, tomada por Pablo Muños, semejante al álbum Cerca de casa de Grand Funk. La parte interior cuenta con unos dibujos de la caja de pandora realizados por el Brochas y el Pelón.

A casi 50 años, su obra es apreciada por coleccionistas tanto de la música psicodélica y progresiva.

En julio del 2016, se realizó un evento denominado Sonido Tijuana, Generación Avándaro, que se efectuó en el teatro del Centro Cultural Tijuana, donde se interpretaron entre otros algunos temas del Ritual por grandes luminarias del rock nacional, con lo que se les rindió tributo.

Hasta la próxima. Recuerden, es solo rock and roll, pero nos gusta.

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