El ruido del tiempo, Julian Barnes, Piano trio N° 2, Dmitri Shostakovich

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¿Qué clase de compositor –mientras sostiene con manos temblorosas el diario de mayor circulación en el país– lee y relee atónito el editorial que califica el estreno de su obra como escandalosa bulla?

Por una publicación parecida, que llamó “desviacionista” a Tchaikovsky por apartarse de la máxima estatal de producir una obra de fácil comprensión para el proletariado, bajo amenaza de ser enviado a Siberia, ahora se encuentra en riesgo de llegar a la cárcel.
Narrada en tercera persona con un tono que parece susurro temeroso de perder la libertad si alguien llegara a escucharlo, El ruido del tiempo es la novelización de la biografía de Dmitri Shostakovich, quien todavía joven, aunque ya casado y con su primera hija de apenas seis meses, siente la amenaza de lo que se convertirá en una constante a lo largo de su vida.

Aunque provenía de una familia sencilla compuesta por los padres y dos hermanas, es gracias a la temprana muerte del padre cuando toda la familia se ve en la necesidad de luchar por su supervivencia. Justo a los nueve años, cuando se le sienta frente al teclado en medio de la dinámica de la madre, quien ya daba clases de piano para generar ingresos, Dmitri descubrió su legendario talento para la música y sin haber llegado a los 30 años, ya recibía un salario del aparato estatal stalinista.

Sin embargo, el arranque de la obra es justo durante el estreno de Lady Macbeth de Mtensk que para terror del compositor, aparece Stalin sin previo aviso y se instala en los palcos reservados a los altos mandos; sin haber concluido el estreno, el dirigente se retira y el editorial que después lee Shostakovich está seguro provino de la mano del mismo Stalin, dada la cantidad de errores de ortografía que nadie se atrevió a corregir.

Con esa incertidumbre se inaugura una de las relaciones más duraderas y torturadas en la historia de las bellas artes, ya que a partir de entonces, aunque se reconoce el brutal talento de Shostakovich para romper absolutamente todas las normas, reconstruirlas desde cero en una sola pieza y repetir el proceso en todas y cada una de sus partituras, a veces mezclando estilos y tradiciones que se creyeron irreconciliables, a pesar de esa genialidad, el aparato estatal exigía que se apegara a los lineamientos establecidos.

Llegado el momento, el férreo sabotaje de la forma se transformó en espionaje y se le solicitó proveer información sobre otros de los grandes autores de la época, no solo colaboradores suyos, sino amigos, profesores, gente que sirvió de sostén para sus inicios y en quienes se apoyó durante los años cuando apenas iniciaba en el mundo del arte, pero que por filtrado de información el espionaje los había convertido en sospechosos.

Incluso algunos de los episodios en que, por la novelización de Barnes, no queda claro si realmente Shostakovich se atrevió a declarar cómo se daban los manejos de la información interna del aparato de espionaje o si se trataba de los testimonios de Alexander Bălănescu, quien trabajó con Phil Mulloy y en el cortometraje Winds of change, donde se narran muchos testimonios que coinciden con lo descrito por Barnes –también británico, como Mulloy– el escritor después los atribuyó a Shostakovich.

Lo cierto es que de ese periodo de incertidumbre el compositor siempre se mantuvo por encima de restricciones, incluso a regañadientes de Stalin, quien veía el éxito artístico de Shostakovich como una causa de abierta sospecha contra el compositor, ya que si disfrutaba del aprecio más allá de la URSS, se debía a que había algún componente de decadencia burguesa en su obra.

Quizás la única pieza de Shostakovich en la que aparece representada esa facultad para resistir y además llevar adelante sus reflexiones, pese a un aire contrariado, pero reflexivo, es precisamente Piano trio N° 2, en la que luce un aire angustioso, desesperado, aunque ya maduro y desde donde el artista protesta, admitiendo que muy a su pesar, aprende a lidiar contra el Estado, nadando a contracorriente.

Hay momento de este trabajo, donde la desesperación raya en lo intolerable y justo cuando parece que acecha la locura, el alivio final llega.

https://open.spotify.com/album/7HTJXTJmlMdSbiqpjJsEdP.

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