Y mientras paseo por la bella Guadalajara, por este territorio que sabe a tierra mojada, cuyos caseríos son mil palomas y tiene alma de provinciana, evoco que hace algunos años la recorrí para descubrir a las mujeres que formaban parte de su historia. Entonces, descubrí que la estatua de una mujer, cabellos al viento, bandera en mano y pisada fuerte, es la de Doña Beatriz, la fundadora de esta ciudad.

En los libros de historia del estado, una y mil veces se repite su frase célebre: “Tomó su espada y siguió diciendo: ‘Caballeros, yo ya tengo poblada la ciudad de Guadalajara en nombre de su majestad; si hay alguna persona que lo pretenda contradecir, salga conmigo al campo, donde le pondré a batallar, lo cual se lo aseguro, porque en su defensa ofrezco morir, ahora y en cualquier tiempo, defendiéndola por el rey, mi señor, como su capitán criado y vasallo, y como caballero’. Tres veces lo repitió, para que no quedara lugar a dudas”.

Convertida en un ícono de la ciudad, leyenda eterna, Beatriz Hernández es ahora un monumento al que cada 14 de febrero, por ser día en que se fundó la ciudad, se le rinde un homenaje.

En el libro de La mujer en la historia de Jalisco (1984) de Aurea Zafra Oropeza se realiza un recorrido breve, pero muy puntual, de mujeres representativas de la región; se menciona a mujeres que en el México Colonial, por alguna situación particular, destacaron. Así, puede mencionarse a Doña Leonor Arias, que, gracias a su generosidad, fue recompensada por un indio que encontró una mina y le regaló parte de su riqueza. De esta forma, se convirtió en la primera mujer adinerada en Nueva Galicia y “por ella se estableció Caja Real”.

Otra figura femenina recordada de ese periodo fue Doña María Xaramillo, bondadosa y sensible; mientras su marido sembraba el terror con sus tropas, ella les suministraba alimento a los soldados.

En la rotonda de jaliscienses que han destacado en la historia del estado, desde el año pasado hay ya tres mujeres. Rita Pérez de Moreno, que luchó en la guerra de Independencia; Irene Robledo, educadora y humanista, y la gran pintora María Izquierdo.

Me gusta sentir a Guadalajara como una galería de mujeres ilustres e inolvidables, así voy mencionando a: Griselda Álvarez, quien aunque fue gobernadora de Tlaxcala (1913-2009) nació en Guadalajara; fue la primera mujer en la historia de México en ser electa como gobernante de un estado. Además, fue una gran poeta.

Ahí también está Consuelo Velázquez (1916-2005), compositora que nació en Ciudad Guzmán/Zapotlán, Jalisco, y se consagró con la letra de “Bésame mucho”.

Rita Guerrero (1964-2011), de Guadalajara. Mujer honesta, santa y guerrera, enorme voz, soprano rockera oscura y gótica, pluma valiente y sincera, comprometida e inteligente.

Olivia Zúñiga, primera en obtener el Premio Jalisco por su novela Retrato de una niña triste en 1950-1951. Otras escritoras de la región destacadas son Martha Robles, Patricia Medina y Guadalupe Dueñas.

Hay actrices y cantantes, hasta reinas de belleza, como Ana Bertha Lepe. Deportistas, Lorena Ochoa. La esposa de un presidente de México, Esther Zuno… Guadalajara, sí, sabes a pura tierra mojada.

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