La práctica del sacrificio humano era común en la zona cultural de Mesoamérica; en lo que respecta a la cultura mexica, estos eran conocidos por llevar a cabo esa práctica ritual de manera masiva. Primeramente, es importante establecer qué es un sacrificio. La palabra proviene del latín sacrificium y está compuesta de dos raíces, sacer y facere, que significan convertir y sagrado respectivamente, es decir, hacer algo sagrado. El sacrificio tenía como función principal comunicar al mundo profano con el divino, es decir, establecer comunicación con alguna deidad y realizar una petición o agradecimiento. La característica principal de ese ritual era ofrecer un objeto, el cual fungía como ofrenda.

El sacrificio era realizado con el objetivo de obtener beneficios para una persona en particular o para el estado: se buscaban buenas cosechas, lluvias, fuerza para los guerreros en caso de conflictos bélicos, acabar con hambrunas o desastres naturales, etcétera. Los mexicas creían que realizando sacrificios podían obtener favores de las deidades, además ellos a su vez se sentían como un pueblo elegido, pues al efectuarlos mantenían la armonía del universo, según la cosmovisión mexica.

Es importante establecer que no todos podían sacrificar personas, pues ese era un privilegio dado solo a guerreros, comerciantes y nobles. Aunque también había sacrificios humanos por parte del estado, las clases más bajas daban como tributo a pequeños animales, vegetales o platillos, pues todos tenían el deber de realizar ese ritual.

Durante el acto sacrificial existen varios elementos que son clave para sobrellevar el ritual. En primer lugar, se encontraba el sacrificador, quien era la persona encargada de realizar el sacrificio, regularmente un sacerdote, aunque también el tlatoani podía desempeñar esa función. En algunos sacrificios los sacerdotes tenían ayudantes y también portaban diversos atavíos para tener contacto con el mundo divino.

El sacrificante era la persona que proporcionaba a la víctima y era aquella en la que caían los beneficios del sacrificio; desde guerreros hasta el estado podían cumplir la función de sacrificantes. Finalmente, la víctima era la persona que moría durante el acto sacrificial, regularmente eran cautivos de guerra, aunque también podían ser Ixiptlas, que eran representaciones de alguna deidad, o esclavos.

Había otros elementos que eran importantes para los sacrificios, uno de ellos el lugar, pues para efectuar un sacrificio debía realizarse en un lugar sagrado, asimismo los sitios debían contar con la figura de la deidad a la cual rendirían tributo. Los lugares prodigios para llevar a cabo ese ritual eran la cima de los basamentos piramidales.

En el transcurso también se ocupaban ciertos instrumentos, desde los clásicos cuchillos hasta flechas y navajillas. Además, también había otras herramientas como la piedra de sacrificios, las vasijas para guardar corazones y para contener la sangre. Esos instrumentos ayudaban al acto ritual y eran parte importante del mismo.

Los mexicas practicaron una gran diversidad de sacrificios, entre los que se encontraban el asamiento, flechamiento, extracción del corazón, lapidación, despeñamiento, inanición, degüello, rayamiento, etcétera. Brevemente explicaremos dos: el asamiento era un sacrificio que consistía en arrojar a una persona a una hoguera de fuego. Antes de lanzarla era drogada con yautli para que perdiese la consciencia y no sintiera tanto dolor; posteriormente era retirada de las llamas y se realizaba la extracción del corazón.

Otro de ellos era el despeñamiento, que consistía en arrojar a una víctima desde una gran altura. La víctima moría por la caída y regularmente se destrozaba con el impacto. Los sacrificios de esa índole eran practicados en la cima de algunos basamentos piramidales, en cerros, o en estructuras creadas para ese acto.

Es importante entender que el sacrificio humano era una práctica común dentro de la zona mexica y un pilar fundamental, pues fue un acto que los dioses mismos habían realizado, ya que gracias a ellos el cosmos se mantenía ordenado. No hay que olvidar que igual tenían fines políticos, económicos, demográficos, etcétera. Es decir, el sacrificio debe ser visto desde una perspectiva holística.

Comentarios