El viernes pasado, un entrañable amigo informó que había fallecido el doctor Vicente Gil Noble, a quien, años ya pasados, habíamos tratado durante su estadía en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), especialmente en la clínica uno, en Pachuca.

Menor de tres hermanos, fue el último de su generación que estudió medicina, los dos primeros años en la capital del estado y los tres últimos en la UNAM, en donde acreditó su título.

Posteriormente, cursó la especialidad de medicina interna en La Raza, del primero de marzo de 1983 al 28 de febrero de 1986.

Ya en el IMSS, hubo la oportunidad de conocerlo, en que abordaba con naturalidad, bonhomía, sus tareas en calidad de internista.

Igualmente, se refería a su función de docente en la UAEH.

La suya, charla amable, con una disposición a saber escuchar y, lo importante, ilustrar de la que siempre fue una real vocación.

Era amplio en sus comentarios y, bien podría decirse, un varón feliz en el ejercicio de lo que siempre le gustó.

Dos o tres ocasiones, ya fuera de los entornos del seguro social, dio a conocer proyectos. Los compartía con advertible satisfacción.

A lo largo de sus actividades profesionales, fue ampliamente
reconocido.

Se rescataron algunos documentos, entre ellos, uno del 15 de junio de 1976, expedido por el ISSSTE y en el que además de enfatizar su eficiencia, puntualidad y dedicación durante su internado rotatorio, se le confirió una nota de mérito
especial.

Asimismo, el 23 de mayo de 2003, en el auditorio del hospital general de zona y medicina familiar número uno, en Pachuca, se convocó a la reorganización de la Sociedad Médica del mismo nosocomio, encabezando a los médicos Gil Noble y Jaime Vergara Martínez.

Se aprobó la iniciativa con la consolidación de una mesa directiva, y Vicente Gil, tras una votación, fue electo por unanimidad como presidente. La vicepresidencia recayó en el doctor Jaime Icazbalceta.

Otro más fue el reconocimiento que le otorgaron el IMSS, la UAEH y el Colegio Médico Hidalguense por su apoyo constante e incondicional a residentes de la especialidad de medicina familiar, también en Pachuca. Eso ocurrió el 26 de febrero de 2009.

El doctor Gil Noble nació en Pachuca el 19 de julio de 1950. Hoy hay luto en su hogar y también crespones sinceros en la memoria de quienes lo conocimos.

Es, en esa forma, en que hacemos extensivas nuestras condolencias a su esposa Esperanza Guerrero Zenón, maestra en sicología cognitiva conductiva, y a sus dos hijos, la maestra Lisseth Gil Guerrero, destacada y respetada en sus actividades dentro del Patronato Universitario, y a su hermano Alger, maestro en energía renovable y, desde luego, a familiares y amigos, muchos, que tanto lo apreciaron.

El tiempo les dará resignación ante la dolorosa perdida, más no olvido. Ese nunca desaparece. Hombres como el doctor Gil Noble se atesoran en los personales recuerdos.

Estancias infantiles

El tema de las estancias infantiles, abordado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido pródigo en comentarios encontrados.

Muchas madres de familia han realizado marchas o largos plantones en el intento de que se mantenga el esquema vigente en el sexenio anterior.

Y en medio aparecen números ratificados por instancias federales que justifican el cambio, pero hay quienes lo interpelan.

La secretaria de Bienestar María Luisa Albores aseveró que de 210 mil 566 niños registrados, únicamente 161 mil 298 asistían. Se entiende que 49 mil 268 no fueron
encontrados.

Hasta el momento de manifestar lo anterior, ya casi terminando marzo, dijo que se habían validado 71 por ciento de las cédulas de menores, de las que en 52 por ciento se pudo constatar su existencia.

También citó que hay titulares con registros de hijos en estados
diferentes.

En contraposición, Lía Limón, fundadora del programa Estancias infantiles, fue severa al solicitar que el gobierno federal publique lista de niños que no aparecen.

Textualmente declaró:
“Me parece que el censo fue mal hecho y bajo el argumento de que eran niños fantasmas. Es ridículo, porque hasta ahora no han probado un solo caso”.

Y aún advirtió: “Hay madres que fueron dadas de baja sin motivo”.

Abraham Mendoza Zenteno, delegado de programas para el desarrollo en Hidalgo, y quien se distingue por la solidez de sus comentarios, dijo que, en la entidad, 528 beneficiarios son inexistentes y 506 no han sido localizados.

Y consideró que: “El problema era que el recurso lo recibían directamente las estancias, por lo que, probablemente, algunas obtuvieron un financiamiento que no debían”.

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