“Actriz, madre, docente, alumna, creadora, ama de casa, esposa, artista, productora, emprendedora y sirena” expresa Aly Casco y dispensa formalismos al presentarse tan sensible y auténtica, reivindicando el derecho que tenemos en ejercer distintos papeles en una misma vida. Con reflexiones cargadas de poesía, regala un respiro necesario y una invitación a volver a las cosas importantes. Creer en sirenas tal vez sea una de ellas.

1. ¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estas resolviendo ahora? “Había sido difícil llegar a donde me encontraba. Ya había pasado por varias guerras personales. Entre el papel de actriz, madre, docente, alumna, creadora, ama de casa, esposa, artista, productora, emprendedora y ‘sirena’. Me encontraba de regreso. Aly-actriz estaba de nuevo en el aquí y ahora, me había preparado muy duro, los últimos años han sido de cambios muy drásticos en ese aspecto. Nunca me había preocupado por cuidar mi alimentación o en tener una rutina diaria de ejercicio ya que tengo una genética privilegiada. Después de parir, los kilos no se fueron, subí de peso por retención de líquidos y desbalances hormonales. El tener que vivir en un cuerpo con el que no me sentía cómoda era algo desconocido para mí. En esos momentos reconocí lo exigente, impaciente, dura y poco amorosa que estaba siendo con mi cuerpo sin comprender que gracias a este maravilloso cuerpo tengo a un hermoso bebé perfectamente sano en mis brazos. Ya había sanado el cuerpo y también alma. Ya había regresado a probar ‘un poquito de cielo’. Mi regreso a escena fue con el montaje de Ánima sola, un poema escénico de Alejandro Román en honor a nuestras hermanas desaparecidas, secuestradas, violentadas. Bajo la dirección de Josué Escamilla, la obra es una producción de nuestra compañía PI Teatro Independiente. En la segunda función ya empezaban los rumores sobre la posible contingencia. Aquél día con esos pensamientos subimos a escena, sin saber que ya no habríamos de terminar nuestra temporada de 12 funciones. El público fue empático con el discurso de la obra y al final tuvimos un emotivo minuto de silencio a cambio de aplausos. El elenco, sin decirlo, con un nudo en la garganta en el camerino a oscuras nos abrazamos con la incertidumbre del no saber qué sería de la siguiente función. En este sentido el aislamiento me ha llevado a reflexionar en que estamos haciendo para dejar una pestaña abierta o en este caso un link en esta línea del tiempo del teatro que nos tocó editar.”

2. ¿Hasta qué punto la cultura occidental favorece la libre elección de una mujer para desempeñar diferentes papeles en una misma vida? “Favorecería si hiciera su parte, las mujeres estamos en una época de resistencia de lucha. Buscamos igualdad y no venganza. El desenvolvimiento de una mujer en diferentes actividades es fundamental en estos tiempos donde si te quedas sin moverte y ‘calladita’ pierdes el derecho a quejarte. Pienso que esta lucha no habrá de ser si nos quedamos en un mismo papel.”

3. ¿Crees que exista un doble discurso sobre la maternidad en el medio teatral? ¿Con qué situaciones lidia una mujer al decidir desempeñarse como actriz/directora y mamá simultáneamente? ¿Lo mismo sería válido para los directores/actores y papás? “Ahora que me encuentro de este lado de la maternidad y me doy cuenta que en realidad es una etapa que algunas mujeres decidimos vivir sin saber a los cambios totales que nos enfrentamos. Quizá el doble discurso se encuentra entre la mamá que dejará de trabajar para quedarse en casa y la mamá que lo antes posible desea regresar al trabajo. Y no es que estén mal alguna de las dos; sino que cada una tiene la libertad de decidir cómo llevar su maternidad. Yo soy la segunda, regresar al trabajo fue imprescindible y las situaciones a las que me enfrenté, en los diferentes roles, fueron momentos de estrés al no poder cumplir con todas las responsabilidades y sobretodo tratar de mantener la calma para que León, mi hijo, no note que llevo toda esa carga emocional y se vea afectado de alguna forma. El hecho de ver a mamá angustiada, enojada, triste o feliz tiene mucho que ver con el desarrollo del pequeño, esto lo he ido aprendiendo a lo largo de estos casi tres años. Mi esposo, director de escena, lleva la misma carga ejerciendo su paternidad, le va igual. Hay días en que también le veo preocupado en saber si lo está haciendo bien, entre trabajo, escuela y cuidar a su pequeño.”

4. ¿De qué forma la disciplina del entrenamiento y del cuidado de la salud se pueden volver una presión estética en la vida de los actores? ¿De qué forma afecta nuestro trabajo? “Pienso que tiene que ver más un entendimiento del funcionamiento del cuerpo en general. Cuando no hay disciplina y al mismo tiempo mantienes una rutina de actividades donde existen malos hábitos de alimentación y sueño, para ese entonces la presión ‘estética’ hace de tu cuerpo un festival de emociones donde todo se desordena. El cuerpo te lo llevas al ensayo, al salón de clases y ahí va sin ceder, pesado y agotado y vas sin darte cuenta que la manera en que tratas a tu cuerpo está afectando tu trabajo. En escena me llegue a sentir muy pesada a pesar de mi tamaño, afectando así mi concentración, memoria, presencia. Sin duda pienso que cuando se vuelve una presión estética, el cuerpo dice no. Cuando uno reflexiona y hace conciencia de su funcionamiento, él simplemente se reconfigura y comienza a ceder en todas sus formas.”

5. Se dice que el mundo y la configuración que teníamos de “normalidad” hasta el momento cambiarán después de esta contingencia. Concretamente, ¿dónde y en qué crees que se verá ese cambio? ¿En qué te gustaría ver un cambio? “El cambio ya es notorio, las personas empiezan a ser más conscientes de sus actos, me gusta leer de mis amigos, familia y gente que acompaño en Internet, que la felicidad está ahí en la comida lista, con alimentos sanos, que también está en la ducha cayendo en la espalda, en la charla con ese amigo o amiga quien te hace reír a carcajadas, que la felicidad se encuentra en la sonrisa en el espejo. Todos estamos conscientes del cambio incluso los que tienen prisa de volver a la ‘nueva normalidad’. Lo importante es usar este tiempo para reflexionar qué partes de lo que era normal no queremos volver a repetir y dejar un momento nuestros intereses particulares para enfocarnos en el bienestar colectivo. Si lo analizamos, la vida nos ha dado la oportunidad de una pausa para cambiar aquello que nos estaba haciendo daño y cambiarlo por algo mejor, responsable y sustentable.”

6. ¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando ahora? “La vida se encargó de ponernos un contexto complejo a los artistas y creadores, una cachetada del destino que nos llevó a piso rompiendo los planes de todos. De becarios a independientes. A los ‘buenos’ y a los ‘malos’. Todo una revoltura en un mundo confundido, guiado por la política y la televisión. Peleando contra un enemigo invisible que puede estar en el otro, en cualquier abrazo, en cualquier sonrisa, en cualquier aplauso. Ensayar, estar en cercanía de tu compañero de escena, el llorar ‘a moco tendido’ y ensuciar el espacio del sudor colectivo, todo quedó en espera. El reto que enfrentaremos cuando llegue el momento de regresar a la cercanía con el público será recuperar el instante donde nos quedamos y hacer resurgir la magia. El teatro está a punto de mutar y, con él, nosotros creadores y artistas porque somos así: nos adaptamos al contexto, aferrados, tercos, necios, apasionados y un tanto maleducados, pero ni rotos dejamos de soñar, ni locos dejamos de crear. Sea la tormenta que sea vamos a aprender y estoy segura que lo vamos a superar y que habrá de salir algo muy interesante de toda esta experiencia. Me quedo con la pregunta: ¿qué haremos para recuperar el público y los recursos?” 7. ¿Qué opinas de las propuestas virtuales para acortar las distancias entre artista y púbico? ¿Es posible “estar en la distancia”? “Es posible estar en la distancia para que no nos olviden, para que sepan que estamos trabajando, que seguimos entrenando y que nos seguimos cultivando, que seguimos en la búsqueda de las palabras ‘perfectas’ para decir lo que sentimos. El teatro se puede servir de las propuestas virtuales para unirnos como comunidad y replantearnos un regreso y al mismo tiempo preparar a nuestro público para la experiencia de volver a un teatro real, generar la necesidad por acortar la distancia entré él y el artista. Hace falta seguir haciendo del teatro el lugar donde el individuo se sienta cómodo e identificado y se vuelva una necesidad el estar en contacto directo con el arte vivo que es el teatro.”

8. ¿Qué creías imprescindible o muy importante en tu vida y que ahora por la contingencia ya no lo es? “Debo confesar que ya estaba un poco acostumbrada a una vida más tranquila, al ambiente familiar, al ‘amor bonito’ y a rodearme de personas sinceras. Mi papá siempre lo decía: ‘Las cosas importantes no son cosas’ y la pandemia me dio el tiempo para llevar a prueba el desapego, fue difícil, sí. Y no me refiero a que ahora mi vida sea menos emocionante, sino que las emociones son reales, son sencillas y por lo tanto, me hacen bien.”

9. En unos años, ¿qué melodía o canción te recordará el aquí y ahora? “‘Dance Monkey’ de Tones and I.”

10. ¿Qué significa identificarse como “sirena” en esos tiempos donde la magia a veces es anestesiada con tantos golpes de realidad? “Me hiciste recordar el porqué de ‘sirena’ sin saber qué llegaría hasta acá. El día que me autonombré Aly Ganndy Sirena fue en el jardín de niños. A la hora de la salida, la maestra, para que nos pudiéramos ir, nos hacía una serie de preguntas, entre ellas tu nombre completo y el de mamá y papá. Ese día me quede al último porque yo insistía en que mi nombre completo era Aly Ganndy Sirena (risas). ¿Por qué ‘Ganndy’ y por qué ‘sirena’? Hubo algunas conclusiones por parte de mis papás: la recién estrenada película de La sirenita y la serie animada ‘Candy Candy’ (risas). En mi loco intento de llamarme ‘Candy’ me volví ‘Ganndy Sirena’. Aún recuerdo mi gran intento de convencer a la miss de mi nombre. En casa me quedó el sobrenombre. Con el tiempo las sirenas se volvieron algo con lo que me identifico y me gusta. Hay días en que me siento sirena y es esa sensación de amanecer bonita. Un sentimiento bonito. Nada que ver con soberbia, vanidad o narcisismo, todo lo contrario. Amanecer sirena, es eso que sientes cuando la vida respira y decide dejar de ahogarte. Entonces tú le sonríes como si gracias a ello ahora pudieras nadar, el cuerpo cede, los pensamientos, la creación viene, que luego de la tormenta vienen un montón de charcos y que en lugar de saltarlos, bailas sobre ellos. Hay días en que tú también amaneces sirena.”

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