Ante la contingencia, ¿dónde se quedan los que no tienen casa? Ana Liedo Lavaniegos, creadora escénica y productora de la compañía intercultural de artes Y Sí, reflexiona sobre esa pregunta a través la dirección de Stellae Novae, un texto de Roberto Peredo montado gracias al apoyo de la convocatoria Espacios Escénicos Independientes en Resiliencia de la Secretaria de Cultura federal, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Centro Cultural Helénico.

La historia, interpretada por Marco Levy Correa Ramírez y Consuelo Ramírez de la Mora, “aborda el bello y cruel habitar de la calle”. En esta entrevista, la artista y emprendedora, quien también está al frente de la cafetería y centro cultural Casa Encantada 1730, comparte historias y percepciones que ha ido cosechando con inteligencia y sensibilidad entre el escenario y una que otra taza de café.

1. ¿Qué tienen en común un escenario y una barra de café? “El café desde el aroma te invita a probarlo, te mantiene alerta y hasta ‘estremecido’; alrededor de una barra de café suceden cosas muy importantes, el encuentro, las confesiones, las despedidas, los sueños. Igual que la escena solo sucede si es un buen café. Apostamos por generar puestas en escena que afecten la bioquímica, desde el aroma y el sabor para recibir la historia con apertura para la intimidad. Teatro para humanos.

” 2. ¿Cómo fue el proceso creativo del montaje de Stellae Novae, de Roberto Peredo? “El proceso creativo empezó con saber qué queríamos decir y ante la cuarentena y del ‘quédate en casa’, nos dimos cuenta que las brechas sociales se hacen aún más grandes y hay mucha gente que no tiene casa. Partimos de quienes están cerca de Casa Encantada 1730 y de nuestros corazones para contar esta historia. Son personas reales con nombres, edades y gustos diversos por el café y alimentos que aquí compartimos. Cruzando la calle hay un sitio invisible de tolerancia. Hay alrededor de seis trabajadoras sexuales entre 12 y 7 de la tarde cobrando desde 30 pesos por servicio. Aunque ninguna actividad artística pudo convocarlas, la comida ha sido nuestro punto de encuentro.

“Hay una mujer mayor, arriba de 70 años seguramente, viste de pants, tiene pocos dientes al frente de su sonrisa, seguramente el español es su segundo idioma y muy de vez en cuando se acerca a nuestra puerta, pregunta por ‘la güera’; a veces solo para saludar, a veces para pedir algo de comer. Una tarde de lluvia nos trajo flores que quizá algún cliente a su vez le regaló a ella.

“Martín también tiene pocos dientes pero nunca le falta la sonrisa, debe tener unos 40 años, arrastra el pie derecho, siempre carga el diario del día bajo su brazo, le gusta el café y pasar al baño, casi cada mes cambia de ropa y va perdiendo aditamentos. Le gusta vernos trabajar con detenimiento cuando hacemos cosas manuales y mira sin pudor, es sordomudo.

“Marcos tiene 39 años, lo sabemos porque si encuentra un papel y pluma escribe su nombre completo, la fecha, edad, la decora y la deja como huella de su existencia. Él no pide, sino que ordena, desde antes de entrar grita “Dame un café hermano, de cinco o seis pesos” su moneda es variable, volantes, monedas, cigarros. Respira fuerte y resopla como desfogando la presión de una olla exprés. Se toma el café hirviendo con dos de azúcar de un solo trago. Alguna vez se ha parado en la puerta por largos periodos cual vigilante contratado.

“María Elena es un espejo, toma té pero con miel, porque ‘el azúcar no le hace bien’, la primera vez que hice la declaración a la policía (por robo) era como retratarme a mí, compartimos la edad, el color de piel, la estatura, el peso, e incluso el tipo de playera que vestíamos. El espejo más doloroso que me enseñó después de meses de intensa relación a no ayudar a quien no lo pide.

“La calle es dura y generosa, sus habitantes son diversos y complejos.

“Este espacio ha logrado ser por instantes un territorio en donde conviven seres de clase alta de la ciudad con estos personajes y resultan reflejos de los más altos niveles de compasión y de miseria.

“Como antecedente hicimos a finales de 2019 para un Foro Nacional de Maestros de La Salle una muestra de Aporofobia (miedo y rechazo a la pobreza). Hablaban sobre este tema por tres días con actividades académicas y desde una intervención artística llevamos a la periferia del encuentro a cinco personajes: migrante, indígena, trans, indigente, prostituta, quienes estaban ahí para fungir de espejo, encontrando la discriminación en varias expresiones, desde los policías que negaban la entrada al indigente, los maestros que se sacaban unas monedas del bolsillo y veían a otro lado, desde quien quería devolver a su país al migrante, desde quien no podía mirar a los ojos a estos personajes. Hubo gestos también muy conmovedores y auténticos, más cercanos a la compasión que a la caridad.

“Con esta obra queremos retratar un esbozo de esta realidad, poner el ojo ahí para propiciar relaciones dignas. Partimos de la obra de Yukio Mishima Sotoba Komachi La mujer del relicario, que a su vez proviene de una vieja historia japonesa de 1330. Roberto Peredo, dramaturgo de Xalapa hizo Stellae Novae, una bellísima obra con ese sentido, pero situada en nuestro contexto.

“Tuvimos ensayos virtuales y en vivo hasta que nació. Todo el proceso fue en un poco más de un mes, así que seguimos en maduración. Participaron además de los actores y equipo del proyecto, los artistas residentes de Casa Encantada que en este momento son seis músicos de Tenango de Doria, Huajuapan, Cuautepec, Teotihuacan y Pachuca.

” 3. En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales. ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Es posible estar en la distancia? “Lo virtual lo entendemos como una transición, hasta ahora hemos logrado un híbrido en el que la obra puede disfrutarse tanto en vivo como online. Independientemente de la pandemia, estamos buscando disciplinas que enriquezcan la escena y la ficción con el objetivo de potencializar el mensaje de la historia. Jugar con la tecnología en vivo es un riesgo, todo puede fallar: el audio, la conexión, las distracciones que pueden existir en cada casa… Estamos caminando. Nuestra prioridad más allá del formato es lograr la honestidad para que se transforme socialmente lo que duele.

” 4. ¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos están atravesando en esta pandemia? “La política cultural vigente y reinventarnos para tener una conexión real con el público. Creo que la crisis va a decantar al arte que logre conectar del que no.

” 5. ¿Es posible visualizar una “nueva normalidad” en el ámbito las artes escénicas? “Toca construirla. En Casa Encantada 1730 tenemos un jardín que está siendo un espacio de oxígeno y seguridad para quien lo visita, la gente está buscando el ‘encuentro real’, uno a uno, formatos íntimos y personales, ser escuchado y escuchar. Cada vez nos vemos más lejos del espectáculo y más cerca del encuentro. ¡Que este virus sea un catalizador! Hacer arte en este tiempo nos ha llevado a modificarnos desde adentro para revolucionarnos.

” 6. ¿Qué canción te recordará el aquí y ahora en unos años? “Sin duda la versión de la bruja que están trabajando para el cierre de la función de Stellae Novae.

” 7. La relación entre actor y público puede… “Ser real, profunda e invitar a desplazarnos hacia una mejor versión de nosotros.

” 8. El teatro está… “Reflejando lo que le pasa al mundo.

” 9. Un escenario nunca…“Te permite quedarte en la zona de confort.

” 10. Stellae Novae me enseña que…“La calle es la cosecha del modo de vida voraz urbano, cuando se muere algo más grande nace ‘Estrella nueva’.

” Stellae Novae, de Roberto Peredo Dirección: Ana Liedo Lavaniegos Próximas funciones: 16, 18, 23, 25, 30 y 31 de julio a las 19 horas.

Funciones en vivo y en línea.
Información al 7712077348

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