A punto de completar su tercer aniversario –el martes 15 de junio–, la compañía teatral hidalguense Ánimo, Ánimo Escena, a través de sus integrantes Alice Dutailly y Marcos Celis, comparte en esta entrevista algo más que sus opiniones y sentires sobre el quehacer teatral en tiempos del coronavirus (Covid-19): reivindica el derecho a la autenticidad a través de reflexiones que no piden permiso para fluir desde su origen –la honestidad–, enfatizando la importancia de la diversidad y de la libertad de pensamiento en los escenarios y fuera de ellos.

¿En qué andaban antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

Alice: “Estábamos en una temporada de nuestra obra Clowneptos vol. 2 que se tuvo que cancelar, solo dimos una función. Todo cerró de repente y tuvimos que quedarnos en casa.

“Por el momento no estamos resolviendo nada en cuanto a lo teatral. Estamos esperando a ver qué sucede en las próximas semanas (para no hablar de meses).”

Se dice que el mundo y la configuración que teníamos de “normalidad” hasta el momento cambiarán después de todo eso. Concretamente, ¿dónde y en qué crees que se verá ese cambio? ¿En qué te gustaría ver un cambio?

Marcos: “Todo va a cambiar entre dinámicas y costumbres dependiendo de la forma en que se pueda llegar a erradicar este virus como se han erradicado otros en la historia de la humanidad. Lo que a mí me gustaría que cambiara se refiere a una consciencia social a cerca de lo que es realmente importante para cada uno; valorar el tiempo o los tiempos que compartimos entre nosotros, ser más empáticos en situaciones adversas; más ‘empatía social’ hacia todos y hacia todo.

“Quién sabe si suceda, porque muchas veces la adversidad no solo despierta empatía, sino también mucho egocentrismo, mucha individualidad. Quién sabe hacia dónde vayamos.”

¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos –especialmente los hidalguenses– están atravesando ahora?

Alice: “Estamos pasando por una crisis muy fuerte por el hecho de que todos los espacios están cerrados. De pronto hay un montón de becas que salen para proyectos en línea, es mucha información de repente, nos están retando ‘a ver, ¿qué nos puedes proponer? ¿Qué tan creativo eres desde tu casa?’, a partir de esta situación que realmente es nueva.

Además, está el reto económico, sobretodo aquí en Hidalgo que no hay ningún apoyo. He hablado con muchos amigos y artistas del estado y de Pachuca y coincidimos en que todos estamos dando clases en línea para tener algún ingreso ‘seguro’ y en la expectativa de alguna beca para que, en caso de que ‘nos toque’ alguna, ver cómo y cuándo nos pagan.

Todo es muy incierto, el reto más grande es el económico. No sabemos qué va a pasar ni cuándo vamos a regresar.”

¿Qué opinas de las propuestas virtuales para acortar las distancias entre artista y púbico? ¿Es posible “estar en la distancia”?

Marcos: “No estoy de acuerdo con estas medidas virtuales. El teatro está perdiendo lo más valioso que tenía y que era lo único que superaba al cine y la televisión, que era estar en vivo, frente a frente, la conexión energética directa.

“Ahora, con una pantalla y medios audiovisuales se me hace una ridiculez en todos los sentidos porque el teatro no es así; es en vivo, cara a cara, si no es otra cosa y esa otra cosa.

“No me late, no estoy de acuerdo. No me intereso en ningún sentido, por dignidad artística ser partícipe de estas ‘teatralidades virtuales’ porque no van con mi forma de pensar y hacer.

“Que muchos crean que esa forma les conviene es muy respetable. No estoy de acuerdo y no porque no sea lo mismo, sino porque no es teatro. Es posible estar en la distancia, pero no con teatro. El teatro es vivo. Es posible ‘estar en la distancia’ con videítos –ridículos– de TikTok. Es una herramienta viable para quien le interese, pero para mí no.”

¿Qué creías ser imprescindible o muy importante en tu vida que por la contingencia ya no lo es?

Alice: “Mi vida no ha cambiado tanto con la contingencia. Lo único es que no estoy trabajando, ya no voy a ensayos. Salir a divertirme, bailar, tomar con los amigos, tener una dinámica social todo el tiempo me era muy necesario –y lo extraño– pero me estoy dando cuenta de que ya no tanto.

“Puedo trabajar desde casa –no es lo mismo– pero si quiero escribir escribo, si quiero bailar bailo. Tengo una vida muy simple con gustos muy simples y no hay algo megaimportante que por la contingencia ya no pueda hacer.

“En ese sentido, me considero afortunada porque sé de personas que entraron en depresión o que están muy mal económicamente. No puedo hacer lo que me apasiona que es el teatro, pero en general siento que tuve mucha suerte y agradezco al universo por eso.”

En unos años, ¿qué melodía o canción te recordará el aquí y ahora?

Marcos: “‘The heresy’, de Mushroomhead”. Alice: “‘Unstoppable’, de Sia”.

¿De qué forma Ánimo, Ánimo Escena, en cuanto a su lenguaje y discurso, dialoga con esta pandemia mundial?

Marcos: “Más que dialogar, estamos sobrellevando. No hay forma de ‘darle la vuelta’. La cuarentena es una condición sanitaria por el bien de las personas en general y no hay mucho que hacer en ese sentido.

Lo que podemos hacer –y lo estamos haciendo– es seguir moviendo los productos artísticos que ya tenemos a través de las convocatorias que salen para festivales, etcétera. Seguimos trabajando en ese sentido. Hay algunos procesos que quedaron truncados pero seguimos trabajando en ellos para perfeccionarlos en la cabeza, ya que es imposible juntarse para ensayar.

“Tenemos que seguir de una forma más intelectual y, cuando es así, vas encontrando mejores vías de ejecución. En ese sentido podría decir que dialogamos. No podemos hacer lo que nos apasiona, pero podemos pensarlo para que cuando llegue el momento de la cristalización seamos capaces de ejecutarlo de una mejor manera.”

¿Cuáles han sido los mayores retos de la compañía en esos tres años de vida?

Alice: “¡Fueron muchos! (risas). La compañía nació de una necesidad de representar un espectáculo que habíamos ensayado durante muchos meses.

“El primer reto fue nacer, como tal. Pensamos: ‘Ok, tenemos un espectáculo que presentar, ahora, ¿dónde lo presentamos? ¿A quién? Nadie nos conoce, no tenemos currículo’, sobretodo porque los actores acababan de salir de la carrera.

“El hecho de nacer es muy complejo. Luego, seguir existiendo. Queremos montar otras cosas, ¿cómo le hacemos? Creo que el reto más grande de la compañía fue Diatriba rústica para faraones muertos, de LEGOM, que era un sueño del director –Marcos Celis–, la tenía en mente por muchos años y la empezamos a montar sin tener un peso en el bolsillo, a partir de la nada, hablando con los actores que ciertamente no iban a cobrar durante mucho tiempo y de hecho fueron muchas deudas.

“Estrenamos y nos tardamos casi un año en empezar a cobrar. Para finalizar, hacernos de un currículo. Aplicábamos para muchas convocatorias, festivales, becas, apoyos, ¡y no quedábamos en absolutamente nada! En febrero de 2019, por fin entramos al Festival Internacional de Teatro de Mont-Laurier, en Quebec, Canadá, con Clowneptos vol.1 y desde entonces hemos quedado en otros festivales.

“Actualmente, Clowneptos vol. 2 es una de las obras seleccionadas por el Centro Cultural Helénico para presentarse en Los Pinos. Poco a poco se nos van abriendo las puertas pero tenemos que seguir trabajando. Hemos logrado mucho en esos tres años a cuesta de mucho sudor y mucha sangre (risas).

La relación actor/espectador puede…

Marcos: “… Trascender más allá del momento de la ficción”.
Alice: “… Tocar fibras íntimas”.

Un escenario nunca…

Marcos: “… Desaparece, solo se transforma”.
Alice: “… Nunca estará vacío mientras haya verdad en él”.

El teatro está…

Alice: “… En la piel de cada uno”.
Marcos: “… “Vivo es inmortal”.

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