Antonio Hernández es mimo, actor, músico y docente. En su trayectoria ha actuado en distintas obras, siendo las más recientes Clownewptos volumen 2 y Nayra y el mundo de las sombras, escrita por Laura Esperanza y dirigida por Raquel Muñoz, donde atrapaba la atención niños y adultos con un conjunto de elementos indispensables para el oficio de un buen actor. Sin embargo, tales elementos no tendrían el mismo efecto si no fuera por una energía vital y auténtica que este artista trae consigo: “¡No puedo dejar de moverme!”, declara.

En esta entrevista, comparte, entre otras cosas, la pasión por la calle como escenario abierto: “El teatro callejero llega a todos lados, lo toma por el piso, la banqueta al lado del camino donde pasa gente, nunca se sabrá lo que le espera. Donde uno decida que es el escenario ahí es”.

1.-¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Estaba en temporada de Clowneptos volumen 2 con Ánimo Ánimo, Escena y también por realizar una temporada de varias funciones fuera del estado con la obra Nayra y el mundo de las sombras, de Laura Esperanza que, por sus dimensiones o características, se suspendió. Con Clowneptos volumen 2 hemos participado, pero con un vídeo de la obra. Y así, me pareciera “de chocolate” tal vez no cuenta tanto. He estado pensando en un proyecto que tengo desde hace años porque ya tengo más tiempo para mí.”

2.-En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales. ¿Cómo ha sido tu experiencia como actor y docente? ¿Es posible “estar en la distancia”?

“Sí es posible pero nunca va a ser lo mismo. Creo que me bloqueé en un principio. Me detuvo mucho la pantalla, los audífonos, la computadora, el estar sentado. Estuve un cuatrimestre pensando en que ya pronto la contingencia pasaría pues no la quería aceptar.

“Ya con el paso de los días he tenido la necesidad de estar ‘más cerca’ de los alumnos y a ahora ya no me siento en las sesiones para empezar (risas). Quito un par de muebles, me muevo y así doy las clases. Sobre las propuestas escénicas no he tenido tanto acercamiento, pero me he puesto a pensar si hiciera teatro a la distancia, ¿cómo lo haría? Me he resistido. Grabé un par de cosas, sobre todo en ritmos con música pero no me he animado a subirlas, tal vez por miedo a ser juzgado, no lo sé (risas).”

3.-¿Qué hallazgos has tenido como docente en esta contingencia? ¿Qué consejos darías a tus colegas?

“He generado la necesidad de explicar ciertos aspectos con palabras y buscar cómo separarme de la pantalla. Tener los audífonos en un lado y la pantalla del otro, me ha funcionado mucho. Empecé un proceso de investigación en las exploraciones para tenerlo más claro, que fluyera, reflexionando sobre la manera en la que estoy impartiendo y, tal vez en ese sentido, me he beneficiado tanto con los estudiantes de universidad como con los de secundaria.”

4.-Ante las actuales circunstancias, el uso de los cubrebocas nos genera la necesidad de explorar recursos gestuales para sostener diferentes niveles de comunicación. ¿De qué forma estos tiempos de pandemia podrán repercutir en tu trabajo como mimo?

“Pues en este sentido creo que sería un personaje que sin problema puede llevar a cabo su labor. Si se cubre únicamente la boca, le pongo una boca pintada y ya (risas). Es un reto corporal.

“Pero, hablando de trabajo, hace poco tuve que rechazar uno en una fiesta infantil porque no me sentía tan cómodo con la exposición debido a la contingencia.”

5.-¿Cómo es tu rutina de trabajo como creador? ¿De qué no puedes prescindir?

“¡No puedo dejar de moverme! Al principio mi cuerpo resintió ese cambio drástico de ya no poder ir a ensayar, entrenar y lo tomé como un descanso, pero ahora, como tengo una mascota, mi perro Chabelito, me tomo una hora por las mañanas tempranito para salir a caminar y correr. Como músico tengo una necesidad de andar percutiendo. Tengo un cajón peruano tengo como banco de mi escritorio y ‘le pego’, me pongo hacer un ritmo un ratito.”

6.-¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando en esta pandemia?

“En lo particular me genera mucha incertidumbre el qué pasará después de todo esto; qué pasará con el público, con nuestros públicos. Estoy creando un proyecto para el tiempo en el que los niños ya vuelvan a la escuela, pero aun así sigue siendo una incertidumbre. Planteo buscar otros espacios, otras posibilidades que no solamente los recintos teatrales convencionales. Me resisto a que el teatro vuelva por cámara. El no saber hasta cuándo es un reto muy grande y, así mismo buscar nuevos públicos, nuevos espacios, nuevas posibilidades de hacer al público llegar el teatro.”

7.-¿Qué canción no deja de sonar en tu playlist?

“‘El jibarito’. La escuché con mi papá cuando era niño. Cuenta la historia de un campesino, desde que la escuché me conmovió mucho porque de pronto mi papá se quedó sin trabajo y tuvimos que vender el frijol, el maíz, lo que cultivábamos, esperar a que se vendiera bien. Fueron tiempos difíciles, y escucharla me motiva por el recuerdo.”

8.-Un escenario nunca…

“Se muere. Creé una compañía y le puse La Banqueta Clown porque nuestro lema era de: “El escenario más grande del mundo”. A pesar de esto que estamos pasando creo que la calle es el espacio en el que todo corre. El teatro callejero llega a todos lados, lo toma por el piso, la banqueta al lado del camino donde pasa gente, nunca se sabrá lo que le espera. Donde uno decida que es el escenario ahí es y todo sucede, se crean nuevas realidades, nuevas ficciones.”

9.-Como actor me siento…

“Con el ánimo de regresar, con espacio y tiempo para mí mismo, con la necesidad de crear, de pronto me siento deprimido, confundido.”

10.-Cuando era niño…

“Jugaba mucho y a pesar de querer socializar era muy solitario. Y no sabía que quería hacer teatro. Me agradaban los árboles, estar arriba sintiendo la copa moverse como estar en un barco. Era un espacio único para mí y para mis hermanos, mis primos, era muy muy divertido. Me gustaba divertirme. Me gustaba el mundo imaginario sobre todo en los árboles.”

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