“¿Y teniendo yo más vida, tengo menos libertad?”, se cuestiona el príncipe y prisionero Segismundo, célebre personaje de La vida es sueño del español Pedro Calderón de la Barca en uno de los soliloquios más emblemáticos de la historia del teatro universal, donde el encierro anida a diversas interrogaciones sobre la existencia.

Charly Castellanos, investigador escénico y director de la plataforma Efecto Colibrí Prácticas Escénicas, reivindica la libertad creativa a través del autoconocimiento y de mirar al espejo con el cual relaciona la soledad que ha vivenciado en estos días de aislamiento social: “Es muy bello cómo este encierro me puso todos estos espejos que, si en un principio fueron un terror muy fuerte, ahora florecen muy rico”.

Motivado por temas como la diversidad y perspectiva de género, habita su cuerpo como “un territorio propio”, el cual aletea y vibra. Un cuerpo-territorio libre y fértil. Un nido al cual pertenece.

La teoría queer, que defiende que el género, identidad y orientación sexual son resultado de una construcción social, ha sido enriquecida a través de las aportaciones como las que ha realizado la filósofa norteamericana Judith Butler, la cual abre las puertas del pensamiento a la idea de “identidades en movimiento”. ¿De qué forma tu línea de trabajo dialoga con ello?

“Mi trabajo constantemente me cuestiona sobre cómo me posiciono socialmente, con todo este pensamiento y esta forma de generar y de crear y de transitar. Este cuestionamiento hace que aborde desde la investigación y prácticas escénicas estas dudas sobre la identidad y desconstrucción de género. Me gusta decir que mi trabajo es transgénero pensando desde el significado del prefijo trans: atravesar y atravesar el género.

“Con mis propuestas escénicas atravieso al género y procuro establecer un diálogo con la otredad, con las necesidades de les/las/los otres y mis necesidades, en cómo estas se vinculan para hablar de estos temas que son una constante en mi trabajo.

“Todo esto ha reforzado esta posición que asumo como creador escénico y como persona. Me motiva bastante poder abordar las prácticas escénicas con perspectiva de género, sobre todo con esas afecciones que tienen que ver con la violencia de género.”

¿Por qué la diversidad sexual y de género todavía son un tabú en nuestra sociedad? ¿Qué papel desempeñan las artes en este escenario?

“En una sociedad heteronormada, hegemónica, binaria y sometida la diversidad siempre va a causar ruido; entonces, lo diferente seguirá siendo un tema generador de controversia.

“El pertenecer a una comunidad diversa tiene como consecuencia ser rechazados y, por ende, formar parte de una sociedad disidente. Ahí entra el arte, con la pertinencia de generar esos conductos para comunicar esta diversidad y estos factores para convivir con respeto, resiliencia y equidad.

“Entonces, el arte cumple un papel fundamental al generar líneas de acción para comunicar todos esos lazos. Aun así, en el mismo arte nos falta mucho por trabajar con la diversidad porque también allí está ese tabú.”

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Estábamos a punto de arrancar una larga temporada de Conságrame la primavera-volumen I en Foro Doble Nueve y se canceló. En ese momento era director del colectivo Medias de Cabaret, el cual proponía esta puesta en escena.

“Sin embargo, en esta pandemia el grupo decidió cerrar su ciclo y abrir la plataforma Efecto Colibrí Prácticas Escénicas, que es un espacio de creación colectiva desde el cual vuelvo a abordar Conságrame la primavera-volumen I y empiezo la investigación para los otros volúmenes, son cuatro en total. Ahora estamos montando el volumen II y adaptando el volumen I a las cuestiones digitales. Se plantea presentar con un cierto número de personas y con un dispositivo digital que se vea en línea con la intención de especificar en dónde quiero que el espectador tenga la mirada.

“Ando construyendo y ahora pienso en la escena presencial y virtual. Cuando estaba como bailarín en el máster de práctica escénica y cultura visual uno de los maestros nos decía que pensáramos mientras hacíamos el registro en que teníamos dos piezas, la que estaba pasando en presente y la que estábamos registrando. La calidad de ese registro ya tendría que poseer una curaduría para generar esta otra pieza, entonces, tuve que retomar y ser más quisquilloso en cuanto a lo digital.”

¿De qué forma asimilas los conceptos de encierro, aislamiento y sana distancia como bailarín?

“Estos conceptos me han conflictuado mucho desde el inicio y a la mitad de todo, por decir algo, porque suena absurdo decir ‘a la mitad’, puesto que no lo sabemos, pero sí, me han confrontado porque me encontré mucho tiempo solo y la necesidad y la ansiedad por crear con la otredad era muy grande, entonces entré en una crisis como creador y algunos días despertaba con una súper propuesta y ese mismo día en la noche ya me estaba deprimiendo (risas).

“Fue todo un caos esto de viajar por estos conceptos, pero después fue muy enriquecedor porque empecé a encontrar estas necesidades que habían estado allí y que yo no quería voltear a ver, tuve el impulso para crear desde lo interno, con mayor calidad en cuanto a la investigación escénica en el contenido de las obras y la creatividad comenzó a florecer.

“Digo y me estremezco porque los proyectos que han estado surgiendo son muy bellos, desde lo autobiográfico y de una confrontación muy fuerte y a la vez una exploración de cómo estamos, de que la soledad es un espejo constante.

“Mis piezas hablan mucho de este espejo. Ahora estoy trabajando en Miserable de ti, muerte al desliz, de un amigo muy querido Roberto Meza a partir del soliloquio de Segismundo, personaje de La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. Ese personaje me confrontó mucho. Es muy bello cómo este encierro me puso todos estos espejos que, si en un principio fueron un terror muy fuerte, ahora florecen muy rico.”

¿Crees que esta pandemia dejará huellas en nuestros cuerpos y en nuestra relación con los espacios y el movimiento?

“Definitivamente. Creo que las huellas ya se están visibilizando y al final me están gustando porque cada vez la calidad de estar y la presencia toman el verdadero sentido del presente.

“Valorar con quienes estás realmente, valorar la otredad y estos espacios donde convivimos, donde nos cruzamos, cada vez está siendo más nutritivo para mí porque me doy cuenta de las personas que realmente quieren estar y por qué quieren estar a mi lado y viceversa.

“La pertinencia de ser transparente con la otredad me ha generado que esos lazos sean más fuertes. Los espacios están con las personas que tienen que estar. La movilidad es la que tiene que ser, entonces creo que esta pregunta la puedo abordar desde la pertinencia de la presencia, del espacio y del movimiento: ‘¿Qué tan pertinente es mi movimiento en el espacio? ¿Qué tan pertinente es mi presencia en ese espacio?’.”

¿Cómo es tu rutina de trabajo como creador? ¿De qué no puedes prescindir?

“¡Es muy loca! (Suspiro) Casi todo el día estoy pensando en las propuestas, ahora son como cuatro: Conságrame la primavera-volumen II, un proyecto sobre Virginia Woolf, el texto Miserable de ti, muerte al desliz y también un trabajo con el Colegiado Investigación y Cultura Hidalguense AC, además de proyectos con comunidades y el entrenamiento e investigación constante con las actrices de Conságrame la primavera, que son grandes compañeras de trabajo.

“Es muy loca esta rutina, no tengo horarios fijos como tal, solamente para los ensayos. Lo que me ha dejado esta pandemia es una disciplina muy fuerte con mi cuerpo y de lo que no puedo prescindir es de entrenar. Entreno de lunes a viernes en una dinámica de alto rendimiento, necesito tener a mi cuerpo fuerte, pues son tiempos fuertes donde necesitas estar lo más sano y, aun así, nunca se sabe cuándo te llegan los ‘achaques de la edad’ (risas). Mi constante trabajo con el cuerpo: entrenarlo, cuidarlo, escucharlo, sentirlo porque también es sensible ante todas estas circunstancias.”

¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando en esta pandemia?

“La falta de apoyos. Es un reto estar en el constante trabajo de exigir transparencia para que estos puedan darse y la carencia de calidad en las convocatorias que se están generando, lo cual nos confronta con la pertinencia del trabajo independiente y la necesidad de autogestión cada vez es más fuerte.

“Además, pensar en la colectividad entre nosotres. El trabajo en colectivo nos cuesta mucho porque no hemos sabido cómo llevarlo a cabo, llevarlo al cuerpo es un reto constante.”

¿Qué opinas de las propuestas escénicas virtuales? ¿Hasta qué punto es posible “estar en la distancia”?

“Me resistía mucho a esto porque otres colegas decían ‘es que esto no es teatro’, ‘así no se puede disfrutar’ y me dejé llevar por esa ola de pensamiento en un momento. Cuando empecé a profundizar sobre el tema, dije, ‘¡claro! Estas propuestas ya estaban desde hace tiempo pero no habíamos volteado a verlas’.

“Tenemos a Roger Bernat (director escénico español), a Rimini Protokoll (compañía de teatro alemana fundada por Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel) que generan dispositivos escénicos a través de lo digital, entonces creo que son pertinentes. Esta idea de generar calidad en cuanto a lo que estoy presentando al espectador en relación a lo visual y el contenido es lo que realmente le dará el plus a estas propuestas. ¿Qué es realmente lo que quiero que vea el espectador? ¿Cómo a través de esto le estoy generando una experiencia real? Somos una generación visual y es cuando los artistas, creadores escénicos debemos explotar la creatividad. ¿Qué otras formas, líneas de acción tenemos que tomar para que suceda? Creo que es un reto pertinente. Estábamos entrando a un abismo donde los contenidos eran vacíos, carentes de calidad.

“Ha sido una muy buena puerta para darnos cuenta de qué queremos exponer y cómo lo queremos exponer. Así, ‘sin querer queriendo’ (risas) muchos entraron al rol de artista investigador, lo cual está padrísimo porque estamos viendo esta nueva era como investigadores.

“Estar en la distancia será un efecto secundario de la propuesta que estamos abordando. Que nuestra creatividad nos lleve a abordar esta distancia, que no necesariamente tiene que ser a través de lo digital. Esta distancia puede generar una experiencia desde tener una propuesta donde a lo mejor una obra se esté llevando a cabo en una azotea y el espectador esté en la otra.

“Ideas hay muchísimas, pero esta distancia nos está permitiendo valorar en cuanto espectadores qué queremos ver y cómo lo queremos ver; y, como creadores, qué queremos exponer y cómo queremos que el espectador lo vea.”

¿Qué canción no deja de sonar en tu playlist?

“‘¡La consagración de la primavera!’ (Risas) Esa pieza del compositor ruso Ígor Stravinski que me estremece la piel y los sentidos, que me llena de ideas.

“Ya llevo casi dos años con ella en la cabeza. Aunque ponga equis canción, esa pieza siempre aparece en mi playlist recordándome que este proyecto es grande y que ahí está esperándome.”

El teatro está…

“Evolucionando.”

Un escenario nunca será…

“Invariable.”

Mi cuerpo es…

“Lo más valioso, lo único seguro que tengo en esta vida, mi territorio.”

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