En tiempos del Covid-19, los espacios artísticos se confrontan con la sana distancia. Reactivarlos o no se ha vuelto un dilema en diferentes contextos. Creadores, públicos y gestores han estado aprendiendo a lidiar con una vida artística ahora permeada por protocolos de salud.

Diego Castillo Quintero es escritor, periodista y –para alegría de una expresiva parte de la comunidad artística hidalguense– actual director del Instituto Municipal para la Cultura en Pachuca.

La predilección por la música triste, un bolígrafo imprescindible y un auténtico sentido del humor acompañan en la tarea al autor de La batalla de las luciérnagas (Hidalgo Ediciones, 2008) y Las furias (Cecultah, 2015). “Espero hacer alguna aportación a la vida cultural del municipio y no solamente, como suelo bromear a veces, que mi legado sea cambiar unos focos que llevaban años fundidos o haber reparado un muro que iba en camino a derrumbarse”. Los hechos, afortunadamente, demuestran lo contrario.

1. ¿Cuál ha sido el mayor reto que esta contingencia ha presentado a tu labor al frente del Instituto Municipal para la Cultura? ¿Qué aprendizaje rescatas ante las limitantes de esta nueva cotidianeidad?

“El mayor reto fue la dificultad para invitar a la gente a nuestras actividades. Si bien la cultura no convoca a las masas, ahora en tiempo de crisis sanitaria mucho menos. Sin embargo, la ventana de la tecnología se hizo mucho más espaciosa y un mayor número de personas sigue las actividades de manera virtual. Lo que yo aprendí es que las herramientas están ahí y solo es cuestión de utilizarlas.”

2. ¿De qué forma la “sana distancia” ha repercutido en las experiencias de la tríada artista–espacios-público? ¿Qué huella dejará?

“El arte implica siempre una emoción, que se ve limitada por la distancia, en este caso por la pantalla de nuestra computadora o nuestro teléfono. La relación entre arte y espectador se ha hecho más fría. El artista ya no siente ese silencio intrigante del público antes de un hecho crucial de su pieza, o el calor pequeñito que da dentro de uno cuando recibe los aplausos.”

3. ¿Qué pasa con la creación literaria en tiempos de contingencia? ¿Sarcástica y paradójicamente se podría decir que una nueva realidad sin Covid-19 sería ciencia ficción?

“La creación literaria y el aislamiento siempre han sido buenos compañeros. Escribir se hace siempre a solas. No ocurre así con las artes escénicas, por ejemplo, que generalmente son grupales o que necesitan de los estímulos de los espectadores. El Covid-19 ahora es parte de nuestra realidad, y pensar en una donde no haya esta u otras enfermedades es fantasía.”

4. ¿Has pensado en escribir para teatro?

“Un par de veces en mi vida he escrito teatro, aunque han sido meras adaptaciones a manera de pedido, pero queda la satisfacción de ver vivo un texto propio. También he hecho un poco de guionismo, que, por ahora, se quedó solamente en el papel.”

5. ¿Cómo es tu rutina o disciplina de trabajo? ¿De qué no puedes prescindir?

“En realidad, no tengo una rutina. Me gusta mucho trabajar, incluso a veces llego a ser mi propio jefe explotador; se me facilita meter las manos para lo que sea, además de que aprendo fácilmente. Pero también me gusta mucho estar tendido en mi cama mirando el techo, escuchando música o jugando videojuegos, sin recoger mi ropa o lavar los trastes. Y como vivo en un cuarto piso, odio sacar la basura. ‘Candil de la calle, oscuridad de la casa’, que le llaman.

“No puedo prescindir de un bolígrafo. Ya sea para hacer la lista del súper o escribir el cuento que Hidalgo había estado esperando (risas), pero siempre traigo uno conmigo.”

6. Desde tu contexto, ¿Cómo esta contingencia ha vinculado los términos “arte” y “política”?

“Esta pregunta es algo difícil. En mi caso, tengo la fortuna de haber sido convocado al Instituto de Cultura por Tania Meza, una mujer que tiene bien claros sus temas prioritarios, y uno de ellos es la cultura. Por la contingencia llegó este gobierno interino, y mi presidenta tuvo la confianza de encargarme este. A mí me toca corresponder esa confianza con trabajo, que a fin de cuentas es político, por mucho arte que conlleve.”

7. ¿Qué canción no deja de sonar en tu playlist?

“Tengo muchas canciones. Escucho música todo el tiempo, pero últimamente no dejo de poner ‘Galleon ship’ de Nick Cave, que es hermosa y melancólica. La recomiendo. En general tengo predilección por la música triste.”

8. Urge una tercera llamada para…

“Para fortalecer, en tiempos de crisis, el presupuesto destinado a la cultura, y ya fortalecido, hacer un uso responsable del recurso. En lo personal espero hacer alguna aportación a la vida cultural del municipio y no solamente, como suelo bromear a veces, que mi legado sea cambiar unos focos que llevaban años fundidos o haber reparado un muro que iba en camino a derrumbarse.”

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