Enrique Olmos de Ita, uno de los dramaturgos más representativos de Hidalgo y director de la compañía Neurodrama AC Teatro, entre el pulso y la vibración de la víspera del estreno de Señora Lexotan, puesta en escena para adultos y adolescentes beneficiada con el estímulo del FONCA, denominado “Apoyo a grupos profesionales de artes escénicas, México en escena”, concedió esta entrevista donde reveló la sencillez y la libertad que a veces la madurez otorga a unos cuantos.

“No sé si soy capaz de hacerlo”, es una de las reflexiones más potentes que aquí comparte sin miedo.

El montaje, inspirado en un poema de la escritora italomexicana Enzia Verduchi, toca temas como la ansiedad y depresión. “Diseñada para presentarse en teatros y en espacios culturales convencionales, pero debido a la contingencia se llevará cabo de manera virtual”, cuestionándose en un escenario global de incertidumbre y aislamiento.

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Estábamos terminando la puesta en escena Virgo y estamos resolviendo cómo se puede. La ventaja de un apoyo como ‘México en escena’ es que hay posibilidad de producir, sin embargo, no hay posibilidad de llegar al ‘público meta’ y evidentemente no sabemos qué va a pasar cuando termine este año y el apoyo del FONCA.

“Estamos en la incertidumbre total, pero con el privilegio de tener algunos montajes ya pactados aunque sea vía online.”

¿Qué representa para Neurodrama AC estrenar Señora Lexotan en el contexto de esta pandemia mundial, donde la depresión y ansiedad, dos grandes problemas de salud pública, se incrementan ante la incertidumbre y el aislamiento?

“Pues citando al presidente: ‘Nos ha venido como anillo al dedo’. Eran dos temas que ya queríamos ponderar, así que ha sido bastante ‘sencillo’ en términos teatrales hacer el análisis de mesa de estos dos problemas en la actualidad.”

El artículo “Depresión: estado del conocimiento y la necesidad de políticas públicas y planes de acción en México”, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, señala el “ser mujer” entre las principales variables psicosociales asociadas con la depresión en la población mexicana.

¿Cómo la dirección de Señora Lexotan dialoga con ese dato?

“Los dos personajes principales son mujeres y partimos de dos ideas: primero que la salud mental en la zona urbana y en la zona rural tienen diferencias, es decir, creemos que las personas en la ciudad tienen mayor propensión a hablar de lo que sienten, de lo que padecen y en zonas rurales menos; por otro lado, la vulnerabilidad de una mujer –eso se nota a través de uno de los personajes– a partir de una cierta edad cuando se le exige una serie de compromisos sociales como la maternidad o tener una pareja de largo plazo no se cumplen hay un doble escarnio en términos de depresión.”

En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales o “tecnovivio”, término definido por el historiador teatral argentino Jorge Dubatti como “la cultura viviente desterritorializada por intermediación tecnológica”.

¿Es posible estar en la distancia? ¿Cómo la “poíesis convivial”, característica esencial del acontecimiento teatral, se cuestiona a sí misma en las actuales circunstancias?

“Sí creo que es posible estar en la distancia, generar ficción en la distancia en referencia a esta ‘poíesis convivial’ de Dubatti; pero de lo que no estoy seguro y que vamos a poner a prueba en este montaje es si las emociones y los gestos que generan nuestras actrices en un medio pensado para la interacción en vivo ‘entran’ de la misma manera en cámara, porque yo no soy un director de cine y lo que he hecho es tratar de encontrar algunos gestos que se pueden traducir a cámara, pero hay otros que están en realidad en el pliegue del acontecimiento teatral verificado a través de un video, entonces no sé si es lo mismo.

“La respuesta tampoco la tengo clara. Lo que sé es que se puede generar ficción, emocionar a la gente a través de lo ‘tecnovivial’ pero no sé si soy capaz de hacerlo.”

¿Qué revela esta contingencia para las artes escénicas? ¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando en esta pandemia?

“Básicamente que somos prescindibles. El mayor reto de los creadores escénicos en cualquier lugar, pero especialmente en nuestro estado, es que nos estamos dando cuenta que el mundo gira igual si nosotros estamos o no, y que pueden estar cerrados todos los teatros del mundo y la ficción se sigue generando y se siguen emocionando personas viendo otros contenidos y creo que lo que tenemos que hacer es volvernos importantes otra vez.

“Mi sensación es que será a partir del teatro para niños y jóvenes, que creo que es donde tenemos nuestro principal argumento, para decir: ‘Esto es importante, sigamos haciéndolo’. En términos mercantiles, capitalistas, la gran enseñanza de esta pandemia es que se puede vivir sin teatro, sin danza, sin circo y que puede estar en un video y no pasa nada.”

¿Qué canción te recordará el aquí y ahora en unos años?

“‘En el final de los días’, de Loquillo, que además usamos para trabajar en este montaje.”

La relación entre actor y público puede…

“Cambiar. Ya lo está haciendo.”

El teatro está…

“En su peor momento en unos cuantos siglos.”

Un escenario nunca…

“(¡Esta está difícil!), dejará de ser mental. Al final, la ficción ocurre en el cerebro.”

La dramaturgia contemporánea pide…

“Explorar nuevas posibilidades de interacción, creación y sobretodo de relación con el público, porque uno hace una obra en estos formatos y no sabes si va a llegar al público que tú quieres.

“En infancia y adolescencia ya hemos visto que no. La gente que se conecta a ver nuestras obras son adultos casi todos; entonces, tenemos que pensar en una dramaturgia contemporánea para llegar a ese público quién sabe cómo. No lo sé. No lo tengo claro.”

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