A las actrices y actores que hemos trabajado con el director escénico hidalguense Jesús Islas Ambriz –actual coordinador del área académica de teatro del Instituto de Artes (IA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)– nos cuesta olvidar que, al dirigirnos, remataba una indicación técnica muy precisa con la expresión casi incuestionable: “Es necesario”.

Riesgo, humor, disciplina e inteligencia orientan las herramientas que ha aportado a la trayectoria de distintas generaciones de jóvenes artistas.

Su fe en lo imposible permanece intacta aún en tiempos de contingencia. La paternidad recién estrenada le regala un motivo para cantar. “Un escenario nunca deja de generar vida”, expresa.

En esta entrevista, el director y coordinador comparte una invitación a la reflexión y, sobretodo, a la resistencia. Incuestionablemente necesaria, dígase de paso.

¿Qué implica coordinar una licenciatura en teatro en tiempos del Covid-19?

“Implica no bajar los brazos, no ceder. No pensar que esto se está acabando, sino lo contrario, pensar en que tenemos que transformarnos y replantearnos nuestra vida, nuestro teatro, nuestras artes escénicas.

“Si algo tiene el teatro es esa capacidad de generar en su espectador y su ejecutante una reflexión acerca del mundo en el que le toca vivir y estas son las nuevas condiciones, ahora hay que reflexionar y ser capaces de comunicarnos a través de estos medios digitales con todas las creencias y las posibilidades con las que nos enfrentamos.”

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Estábamos en la transición de un rediseño de la licenciatura en arte dramático a licenciatura en teatro que se hizo en 2016 y que empezó a operarse en ese año para redireccionar el rumbo de la licenciatura hacia un teatro más contemporáneo.

“Sí, (la pandemia) cayó como un piano sobre la cabeza y con un panorama nada halagador pensando en que lo que ahora estaría por llegar es una distancia que provocaría mucho desconcierto entre docentes, alumnas y alumnos de la licenciatura, puesto que toda la vida les hemos compartido que el teatro es una actividad inminentemente en vivo y en donde se privilegia –a diferencia de otras disciplinas– la presencia del espectador y el ejecutante en un mismo espacio.

“Era muy lejana la posibilidad de que pudiéramos resolverlo en primera instancia y lo estamos haciendo con imaginación, con carácter, con riesgo, con capacidades creativas y de adaptación. Evidentemente, la presencia tiene una traducción hacia los medios digitales donde no podemos llamar a lo que estamos haciendo ahora teatro, sino tal vez una propuesta hacia nuevas formas de relación escénica que si bien es cierto ya estaban en nuestro entorno, en nuestro horizonte.”

En ese escenario, ¿a qué retos se exponen los recién ingresados y egresados?

“Los retos van cambiando. Siempre habrá un panorama, un contexto al que se enfrente cada egresado, distinto al de otras generaciones, porque las relaciones humanas van transformándose, conservan algunas características, pero viven constantes cambios. Entonces, se enfrentan al reto de comunicarse ahora por otros medios, buscando alternativas.

“Este sistema de semáforos no nos asegura que pronto sea la presencia de un espectador en una sala de teatro y cuando esté presente tendrá que hacerlo bajo otras condiciones, apelar a la sana distancia, a los filtros de acceso.

“Los trazos escénicos y las propuestas escénicas tendrán que sufrir cambios forzosamente. Si bien es cierto que esto es ‘un piano que cayó sobre nuestras cabezas’, hasta decir ‘piano sobre la cabeza’ suena armónico y creo que esta situación pandémica tiene que replantear otras formas de armonía, de composición.

“Para los ingresados o para los que aspiran a ser profesionales en el teatro no varía mucho el panorama, ahora se enfrentan a nuevas formas de comunicación con los maestros y con sus compañeros. Tendrán que buscar la manera de hacer el contacto eficiente, eficaz o directo a través de los medios digitales aunque suene imposible.

“Finalmente, el teatro es eso: la generación de lo imposible.”

¿Qué preguntas se podría hacer en las actuales circunstancias un docente de las artes escénicas? ¿Qué lugar ocupa la reflexión en nuestra práctica?

“Esa transmisión o generación de conocimiento o experiencia en el alumno se sostenía bajo cierta seguridad de cómo se logra, ahora la pregunta es ¿cómo se hace? o ¿cuál es la traducción que se hace por medio de las nuevas tecnologías que ya son parte del cotidiano? ¿Cómo se hace eso que ya creía tener dominado? ¿Qué tipos de ejercicios buscar para que el alumno pudiera tener una experiencia enriquecedora?”

En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales, ¿cómo ha sido tu experiencia? ¿Es posible “estar en la distancia”?

“Sí. Sí es posible estar en la distancia. Si tomamos en cuenta que hay ‘un estar con uno mismo’ y con el espacio y el entorno que nos rodean y que es fundamental estar con ese espacio y apelar a que el espectador también lo haga y generarle un espacio para que pueda estar. Lo que no es posible es estar en un mismo espacio físico, pero sí en un mismo espacio virtual.”

Ante todo este panorama, ¿es posible visualizar una “nueva normalidad” en el ámbito de las artes escénicas?

“Sí. Durante muchos años hemos tratado de ‘educar’ a un espectador para que pudiera apreciar una obra de teatro, pero no es esa la palabra. No es educación. Es adaptación y convivencia para que podamos establecer con él un vínculo a partir de la creatividad.

“Hablar de ‘nueva normalidad’ es también acatar los medios de seguridad que nos provean y marquen las autoridades sanitarias, estar bien informados acerca de cuáles son estas medidas y como se pueden operar en un espacio teatral.”

¿Qué canción te recordará el aquí y ahora en unos años?

“¡Son muchas! Acabo de ser papá y tengo una hija a la que le canto continuamente e invento canciones para ella. Creo que me recordarán esta etapa de mi vida y eso tendrá forzosamente una relación con mi trabajo y cómo aportar para que otros puedan estimularse a seguir trabajando.”

Un escenario nunca…

“Deja de generar vida.”

El teatro está…

“Donde tú quieras estar, donde tú lo quieras generar.

“Desde la definición de Peter Brook, ‘un hombre que pasa y otro que lo mira’; es replantearse sus orígenes verdaderos, sus orígenes humanos, porque la representación vive en nosotros, con nosotros, desde nosotros y para nosotros, entonces el teatro ya no es esa concepción de dramatismo externo a mi ser, sino la generación de un estímulo que pueda favorecer la vida de otro, no en cuanto a beneficiarse, sino a generar una experiencia.”

Enseñanza y aprendizaje piden…

“Disciplina. Capacidad para adaptarse, para crear, arriesgarse.”

Es necesario…

“No bajar los brazos. ¡Jamás!”

Comentarios