Jonathan Rebolledo es actor, agente cultural y académico. En su trayectoria, se ha dedicado al estudio, producción, presentación y difusión de bienes y servicios artístico-culturales, además de ser fundador y director de uno de los espacios independientes más expresivos de la ciudad de Pachuca: Foro Escénico 330.

En su experiencia ha organizado, entre otros, encuentros internacionales de oralidad y cuentería, festivales de danza a favor de la diversidad sexual, festivales de música, presentaciones editoriales, representaciones de teatro y danza, talleres artísticos multidisciplinarios para niñas, niños, jóvenes y adultos mayores, encuentros de artesanos, capacitaciones especializadas para artistas escénicos, proyecciones de cortos y largometrajes, confirmando a través de la práctica, la relevancia que los espacios independientes como Foro Escénico 330 representan para la vida cultural de la comunidad y su derecho al ejercicio de la cultura misma.

En esta entrevista, a través de reflexiones bastante asertivas, el artista y gestor ofrece un valioso testimonio sobre el backstage de supervivencia de los espacios culturales, donde reconoce en la adaptabilidad un medio para sobrellevar la contingencia: “Las rutinas cambiaron, los medios cambiaron, las herramientas cambiaron, pero nosotros nos transformamos”.

Considerando la importancia histórica que muchos foros independientes latinoamericanos desempeñaron en la trayectoria de diversos artistas, ¿cómo percibes la relación de los jóvenes creadores con esos espacios actualmente? ¿Qué implica involucrarse?

“Los jóvenes buscan un espacio para expresarse, donde se priorice su actividad (teatro, danza, música, performance, narración oral, poesía, talleres especializados, conversatorios, convivencia, entre otros), pero que a su vez puedan disfrutar de una experiencia de vida.

“Los espacios artísticos culturales independientes dan apertura a la creación, producción, estudio, presentación y desarrollo de los bienes y servicios que ofertan.

“En definitiva, es de suma importancia la comunión que se da entre la población joven y los espacios artístico-culturales, pues es que, gracias a ellos, sucede la gran parte de la actividad. Las nuevas generaciones artísticas y las tendencias contemporáneas están ávidas y urgidas de encontrar espacios de comunicación con el otro o con su quehacer artístico.

“Cuando, en Foro Escénico 330 (FE), buscamos definir la participación de las personas, nos inclinamos por las propuestas novedosas y generadoras de diálogos, que estén al alcance de la mayoría, pero partiendo de especificidades de las artes.

“En este caso, ha venido una evolución constante de la forma de hacer arte. Por ello, la mayor demanda de FE 330 es principalmente por personas que van entre los 16 a 30 años y que aún en esta pandemia continúan buscando a FE 330 como la alternativa para proyectarse a nivel local, nacional e incluso internacional.”

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Efectivamente cayó como un gran peso para continuar la labor de todos. En mi caso, estaba terminando un proyecto que se generó en el Centro Mineralense de las Artes de Mineral de la Reforma llamado El regalo perfecto, con la participación de más de 500 estudiantes, 50 personas entre creativos, personal administrativo y técnico; realizando un homenaje a Francisco Gabilondo Soler (Cri, Crí), mismo que sería presentado en el auditorio Gota de Plata el 26 de marzo; pero eminentemente no pudimos llegar a las funciones.

“Sumado a ello, teníamos (FE 330) cartelera llena hasta agosto, que tampoco se logró concretar.

“El mundo en sí sufrió cambios que afectan todas las actividades y debemos reconstruir la forma de hacer, ser y no hacer en los bienes y servicios artístico-culturales. Por ello, ahora generar acciones que se puedan transmitir vía streaming son la punta de lanza, que, si bien ya estaban complejizando el quehacer escénico, ahora son de las opciones más recurridas. Además de sortear con apoyos gubernamentales para continuar con los proyectos planteados.”

¿Cómo la gestión de un espacio cultural “a través de la pantalla” mantiene su vínculo con la comunidad? ¿Es posible “estar en la distancia”?

“Es complejo y frío; sin embargo, es seguro ‘las nuevas formas de relacionarse’. Adentrarnos a comparar el antes y el ahora sería desgastante, pero decir que no genera empatía entre los usuarios de la red es aún más complejo, pues existen bastantes ejemplos desde 1970, como la interacción de los espectáculos escénicos en multimedia que han generado un gran impacto y cercanía con la población.

“Sí, es posible estar a la distancia, habitando otras formas de expresión y provocando empatía con las herramientas digitales. No quito del renglón, que en un futuro podamos concatenar la virtualidad con lo presencial y sea tan normal el uso, que recordemos este trago amargo como el detonante de disfrutar aún más cada momento, en especial en la escena.”

¿De qué forma el concepto de independencia de un espacio como Foro Escénico se sostiene ante la contingencia?

“No se sostiene, es decir, se logró un acuerdo para que las rentas del espacio, gastos y demás actividades se pusieran en pausa, pero en definitiva no podríamos solventar todo ello sin eventos presenciales. Por ello, se ve complicada la continuidad en el formato que veníamos manejando y es necesario reinventarnos para seguir ‘arte cocina sueños’.

“Estamos buscando apoyos federales para reactivar el espacio y extender la vida de FE 330, a la vez que estamos desarrollando proyectos junto al Instituto de Cultura de Pachuca y la comunidad artística para consolidar proyectos en común.”

¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando en esta pandemia?

“La falta de políticas públicas culturales y la poca, nula, o delimitada comunicación con las autoridades, especialmente con la del estado de Hidalgo.

“Hay un descontento generalizado por la no continuidad a programas que habían demostrado su funcionamiento y que se han perdido por la falta de gestión o proyección de los temas artísticos, acrecentándose la situación desfavorable para el quehacer escénico.

“Además de las fricciones que han provocado entre el mismo gremio escénico. Por ello, más que apuntar que se hace y que no, me parece de vital importancia que se genere una industria artística que incluya e influya en la población, formando una mayor oferta y por ende una mayor demanda de los bienes y servicios artísticos culturales.”

¿Cómo es tu rutina de trabajo como creador? ¿De qué no puedes prescindir?

“Antes de la pandemia, se generaba una dinámica de trabajo en el colectivo de FE 330 y en Okos Teatro mediante proyectos específicos (producción, estudio, presentación y convivencia).

“Ahora, durante la pandemia, me ayudo para tomar el tiempo y replantear objetivos y/o metas del quehacer escénico, como gestor cultural y en la parte empresarial hecho y porvenir. Los entrenamientos, ensayos y presentaciones se transformaron a charlas- juntas virtuales.

“Definitivamente extraño, de sobremanera, todo aquello que caracteriza a las artes vivas, el contacto con el otro y esa interactividad presencial. Las rutinas cambiaron, los medios cambiaron, las herramientas cambiaron… Pero nosotros nos transformamos.”

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