Juan Carlos Ledezma, colaborador en el área de iluminación, audio y multimedia de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), es diseñador de iluminación escénica, técnico de espectáculos escénicos en vivo y docente de la licenciatura en teatro de la UAEH. Su pasión por las luces se manifiesta a través de la sabiduría que le ha otorgado la experiencia: “Es el diseño el que debe estar al servicio de la escena y vestir en todo momento a la acción.”

Como espectadores, con frecuencia ignoramos que mientras en el escenario sucede lo que a veces podemos llamar “magia”, en una cabina diminuta– y a veces polvorienta– hay un técnico y un diseñador con todo un bagaje de conocimientos por detrás de ella, construyéndola en unísono con todo un equipo de artistas movidos por la necesidad –y la necedad– de seguir haciendo teatro.

En esta entrevista, el diseñador comparte, además de apuntes y reflexiones dignos de una clase de iluminación, un poco de fe en lo escénico: “El teatro y las demás actividades escénicas van a hacer lo que siempre han hecho muy bien: nutrirse de su entorno”.

1. ¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Trabajando, en varias cosas a la vez. Haciendo pruebas para el diseño de iluminación de dos de las puestas en escena de titulación de la licenciatura en teatro de la UAEH; además de las clases. En la compañía se tuvo el estreno de la obra Memoria y se estaba ensayando el monólogo Rose para su reestreno. Y los más complicado de todo, en plena mudanza porque de un día para otro me había quedado sin casa debido a un accidente.

“Actualmente se están dando clases en línea en la universidad, no es sencillo de pronto el tener que guiar a distancia el aprendizaje de las estudiantes, sobre todo en una actividad ontológicamente presencial como lo es el teatro; pero quiero que vean que esta pandemia también es una oportunidad de oro para desarrollar siempre vital resiliencia. En la compañía se ha estado produciendo contenido para las redes sociales, desarrollando talleres de capacitación y exploración para esta nueva normalidad”.

2. ¿Qué significa formar parte de la Compañía Nacional de Teatro en estos tiempos?

“Un gran honor y una gran oportunidad de aprendizaje. El que sea una compañía estable y en la que a su vez intervienen varios puntos de vista, tanto de creativos como de técnicos, propicia un caldo de cultivo para el desarrollo personal y profesional. En estos tiempos pandémicos también le tocará a la compañía formular sus propuestas e incluir todo esto que estamos viviendo, para encontrar otras formas de comunión con el espectador; hemos estado trabajando en eso y estoy seguro de que llegarán cosas interesantes.”

3. A lo largo de la historia, ¿qué preguntas crees que los iluminadores escénicos se hicieron durante el proceso que llevó a la luz de ser un elemento esencialmente utilitario a legitimarse como un elemento discursivo en la estética de la escena teatral?

Cómo aprovechar el cada vez mayor número de posibilidades lumínicas que brindan los diversos desarrollos tecnológicos para acompañar a lo mostrado sobre un escenario; sin que la luz deje de cumplir su principal función utilitaria: posibilitar la visión; ¿de qué? de lo que se quiere mostrar ante el público.

“El desarrollo del diseño de iluminación siempre ha ido muy de la mano con la tecnología. Desde los griegos, quizás desde antes, teatro isabelino, etcétera; la luz del Sol ya era utilizada para apoyar en cierta forma a lo mostrado sobre el escenario; después, con el desarrollo de dispositivos para colorear la luz de las velas, atenuar su intensidad, la posterior llegada del gas, etcétera; las posibilidades creativas aumentaron. Fue con la llegada de la electricidad y su implementación en los escenarios del siglo XIX, aunados a las corrientes artísticas de la época, que las posibilidades lumínicas de diseño comenzaron a desarrollarse a pasos agigantados y a integrarse totalmente como elemento discursivo.”

4. Si pensamos en el impacto que el desarrollo de los sistemas de iluminación del siglo XIX tuvieron en los escenarios gracias a las aportaciones de la física y la química, ¿de qué forma estos tiempos de inmersión tecnológica casi forzada impactarán a su vez las producciones escénicas contemporáneas?

“Ante la imposibilidad de usar los espacios públicos, por el momento tenemos la alternativa de hablarle a la cámara y ver la pantalla. Muchos creadores escénicos que no son afines a tecnologías como las computadoras o teléfonos inteligentes, también se están acercando, más los que ya las integraban, se están acercando a estas modalidades tecnoviviales, como diría Dubatti. Creo que el teatro y las demás actividades escénicas van a hacer lo que siempre han hecho muy bien: nutrirse de su entorno.

“Hay que recordar que no hay nada nuevo bajo el Sol; en la Europa del fines del XIX se desarrolló el teatrófono (théâtrophone) que era el Zoom o el Meet de aquellos tiempos, los suscriptores podían escuchar ópera u obras de teatro de forma remota.”

5. ¿Qué elementos tomas en cuenta al desarrollar tu proceso de trabajo en un montaje?

“Como diseñador, el texto, la visión que el director tiene de la obra a montar, el lugar, el contexto, el equipo disponible, los tiempos y cómo puedo aportar con esos elementos. En la medida en que todo esto logre congeniar, se podrá realizar un buen trabajo”.

6. En términos prácticos, ¿cuáles serían los errores más comunes en el diseño de iluminación de un espectáculo?

“En principio, diseñar para que vean tu iluminación. Es el diseño el que debe estar al servicio de la escena y vestir en todo momento a la acción; en general el público paga por ir a ver el montaje completo, no para ir a ver la iluminación. En cuanto a lo técnico, iluminar lo que no se debe de ver o no iluminar lo que sí; este es un error muy común sobretodo cuando se está empezando y aún no se conoce el manejo, colocación de los instrumentos y sus posibilidades.”

7. En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales. ¿Cómo ha sido tu experiencia? ¿Es posible “estar a la distancia”?

“Es posible, aunque en definitiva no va a ser lo mismo que la experiencia totalmente presencial. No es que sea bueno, malo, superior o inferior, simplemente es algo distinto. Como lo había mencionado al principio, la resiliencia es vital, y el teatro se nutrirá de esto; así como también seguirá habiendo teatro ‘tradicional’”.

8. ¿Qué canción te recordará el aquí y el ahora en unos años?

“No me sé el nombre, pero es aquella de Enrique Guzmán dice: ‘Quisiera seeeeer libre como el vieeeeeento, quisiera veeeeer el mundo un momeeeeento…’ (Risas).”

9. Un escenario nunca…

“Debiera estar vacío. Me refiero a que nunca debiéramos dejar de expresarnos.”

10. El teatro está…

“En donde están los espectadores. Quizás no podamos estar estos momentos en los edificios teatrales o con los grandes públicos. El teatro puede estar en cualquier lugar en donde estén los humanos.”

11. La iluminación escénica atraviesa…

“Una evolución constante. Ahora los LED’s nos traen nuevas posibilidades y no me refiero solo al ahorro energético, duración y esas cosas; sino a las creativas. Ejemplo: ahora la mezcla de colores es aditiva, se hace sumando luz, cuando toda la vida se había hecho bloqueándola.”

12. La obscuridad revela…

“Que no todo es observable, no todo es superficial; sin embargo, ahí sigue.”

13. Las luces ocultan…

“Que en realidad las cosas son más simples de lo que imaginamos.”

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