Montserrat Sosa, actualmente directora de producción de Punto de Fuga Colectivo Teatral AC, a lo largo de los años, además de experiencia, ha cosechado la satisfacción de disfrutar de su desarrollo en el área. “Afortunadamente mi trabajo es muy cambiante. Creo que por eso me gusta tanto producir, nunca hago lo mismo, todos los días son diferentes”.

Produjo trabajos de compañías como Arte Misa Teatro, Rota Ponderosa, Cirko de Mente y Centro Centro, también fue asistente de dirección de arte en la serie “El juego de las llaves” de Amazon Prime Video.

En esta entrevista es reconocida la autogestión como aspecto fundamental para la creación artística en nuestros tiempos y la productora habló sobre el reciente proyecto Azoteas Mx, donde a partir de la propuesta original creada en conjunto con Nataly Villegas, Luisa Guzmán y Karina Hurtado busca “acercar la cultura al cotidiano de nuestra comunidad (…) y no limitar los esfuerzos de creación a formatos y espacios preestablecidos, abriendo la posibilidad de construir nuevos encuentros sociales.”

Toda una invitación para, en palabras de sus idealizadoras, mirar hacia arriba.

¿Cuál ha sido el mayor reto que esta contingencia ha presentado a la labor artística? ¿Rescatas algún aprendizaje frente a las limitantes de esta nueva cotidianeidad?

“El ‘parar’. Los artistas siempre están creando y yo siempre los estoy acompañando. Siempre me mantengo muy activa resolviendo, gestionando y produciendo. No hay un día del año en que no piense en la creación de los artistas y en acompañarlos. Recuerdo bien que al inicio pensé: ‘¡Qué chido voy a descansar un poco!’, pero después de varios meses ya cansa.

“Afortunadamente, mi trabajo es muy cambiante. Creo que por eso me gusta tanto producir porque nunca hago lo mismo (risas), todos los días son diferentes, siempre hay que estar resolviendo problemas y hasta los que no son problemas. Siempre hay que estar pensando, creando nuevas alternativas y estrategias para el dinero, para los espacios, el vestuario, la creación; para administrar los recursos, para hacer una nueva figura legal, o sea, para tantas cosas, que lo que estoy aprendiendo es que necesito tener la cabeza muy abierta para aprender nuevas cosas todos los días de mi vida.”

¿Te encuentras en algún proceso creativo actualmente? ¿Qué expectativas vislumbras?

“A los tres meses de que se declaró la contingencia empecé a generar el proyecto Azoteas junto con una amiga en Guadalajara Luisa Guzmán, en respuesta a la postura del gobierno ante nuestra situación como creadores. Decidimos que no pararíamos del todo y que queríamos generar una alternativa para que la gente disfrutara de procesos creativos y sus resultados. La propuesta lleva ese nombre porque se realiza en las azoteas, lugar donde el gobierno no nos puede detener. Todo se lleva a cabo tomando en cuenta la sana distancia y la sanitización. Los procesos de creación son muy cortos, duran una semana y ocupamos algunas plataformas digitales.

“Después de siete meses de estar con esas limitantes de movimiento, de creación y de producción desde el gobierno pienso que deberíamos voltear hacia la autogestión y hacia la iniciativa privada también, porque nosotros somos los que debemos considerarnos como indispensables, no el gobierno. Si para el gobierno no somos indispensables, entonces hay que hacernos indispensables.”

¿Qué puedes compartir sobre tu ejercicio como público en los últimos meses? ¿Cómo el espectador y el creador que llevas adentro dialogan en tiempos del Covid-19?

“Las ofertas son muy limitadas y tienen un discurso que no viene desde lo visual o digital, entonces es difícil que ‘lleguen’ al espectador porque no todos los artistas escénicos tenemos ese lenguaje y las propuestas no se conciben desde esa arista. Así que, como público me he aburrido mucho, no he tenido suficiente oferta para ver, no me gusta el formato digital, pero como tengo que hacerlo, veo muchas cosas, pago por ver lo que lo que haya de oferta, pero me parece que estamos deficientes aún en las propuestas visuales a partir de lo digital.”

¿Cómo es tu rutina o disciplina de trabajo? ¿De qué no puedes prescindir?

“Todos los días hago algún ejercicio, desde ejercer un presupuesto para ir al súper o controlar mis tiempos para para los trabajos que estoy haciendo como si los estuviera manipulando para ir a un teatro a montar. No puedo prescindir de pensar en que esto va a terminar en algún momento y que podré regresar al teatro. También he estado haciendo cosas que me alimentan el alma, digamos, en el Instituto Municipal para la Cultura, con el proyecto Azoteas, gestionando recursos, becas, también planteando nuevas estrategias para la autogestión porque creo que si no volteamos a ver a la autogestión como creadores nos puede ir muy mal.”

Desde tu contexto, ¿cómo esta contingencia ha vinculado los términos “arte” y “política”?

“Yo creo que no los ha vinculado ni más ni menos. Hay muchos movimientos desde las instituciones porque hay que cumplir con ciertos números que son requisitos dentro de los proyectos políticos en los que estamos inmersos todo el tiempo y desde todas las instituciones, federal, estatal municipal y hasta comunal. Gran parte del recurso federal de cultura se fue a la contingencia y pareciera que solamente de ahí podían haber tomado el dinero. No se está generando siquiera una estrategia para ser más saludables incluso desde la salud emocional. Entonces no creo que arte, cultura y política se estén fusionando para algo. Como ellos lo han dicho ‘no somos indispensables’.”

¿Qué canción no deja de sonar en tu playlist?

“‘B line’ de Lamb, es la número uno de mis playlists.”

Urge una tercera llamada para…

“¡Para las actividades realmente independientes en Hidalgo!”

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