Ana Isela Pérez Carpio, Pya en el medio artístico, es música, compositora, ingeniera en audio y amante del futbol.

Nacida en Pachuca, es una de las voces femeninas más representativas del estado. Cuenta con dos producciones discográficas: Dejo el amor en aire (2007) y Pya (2011), ambas realizadas de manera independiente.

Actualmente, integra el equipo creativo de Planeta Mejor, una de las compañías estatales beneficiadas por el programa Espacios escénicos en resiliencia, que realiza la Secretaría de Cultura federal, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Centro Cultural Helénico con la puesta en escena María.

Talentosa, sensible y divertida, la artista comparte entre otras cosas el hallazgo personal del silencio como “figura musical” en tiempos de contingencia. Un “gol” para celebrar.

En María, de Berenice Montes y Francisco Gallardo, acompañamos a una niña que cuestiona su sueño de ser taxista influenciada por los prejuicios sociales. ¿Por qué esa tendencia sexista sigue tan vigente en nuestra sociedad en pleno siglo XXI?

“Creo que nuestra sociedad mexicana ‘peca’ de pereza en cuanto a la crítica, en cuanto al auto cuestionamiento de los ‘porqués y para qués’ de nuestras acciones. Venimos de una educación familiar y escolar muy tradicionalista y entonces nos volvemos flojos para saber si lo que hay que hacer corresponde a nuestras decisiones y necesidades y al ritmo de vida que llevamos. Siempre es más fácil quedarse con lo que se ha hecho siempre y eso es lo alarmante.

“En general, no somos una sociedad con un buen ejercicio de crítica y eso nos comienza a dividir, a hacernos más egoístas, personalistas y apáticos.”

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas? ¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Andaba preparando la grabación de algunas canciones. Tenía en mente el proyecto de hacer cada canción que saqué en un material hace año y medio con un productor diferente, amigos míos. Eso se queda en el ‘cajón’, creo que en algún momento verá la luz, si es que eso que estamos viviendo no me dicta otra cosa.

“No estoy segura de estarlo resolviendo (risas). He pasado por altibajos: de disciplina entre ‘comer bien’ y hacer ejercicio, leer un montón, tocar mucho, componer bastante y no querer levantarme de la cama, por no hallarle sentido a la vida, no ‘comer bien’, no querer tomar la guitarra para nada, ‘beberme’ series en Netflix y ahora creo que estoy en mi etapa más consciente de toda la cuarentena hasta el momento.

“De todo lo que viví, tomo lo que toca mi corazón, mi alma, mi energía. El ejercicio que más me ha funcionado se llama ‘mirar al techo indefinidamente’ (risas). Soy inquieta, me cuesta ‘estar en paz’, entonces ahora me doy un rato cada que es necesario para no hacer absolutamente nada. Lo considero importante para mantenerme más o menos cuerda.

” En el medio teatral hay muchas divergencias en cuanto a las propuestas escénicas virtuales. ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Es posible estar en la distancia?

“Mi experiencia con lo virtual fue muy inocente. Hace tiempo que me relaciono de una manera cómoda y cordial con este medio y la tecnología a través de clases e intervenciones, nada muy formal hasta que esto comenzó.

“Entonces me dispuse, comencé a investigar sobre plataformas, cómo cuidar los aspectos técnicos y entender cómo funcionaría todo desde nuestro lado para después llegar al público.

“Procurar que el teatro siguiera siendo teatro en este nuevo hábitat, que no se convirtiera en un documental, película o serie, ha sido una experiencia diferente. No te puedo decir si buena o mala, solo diferente, porque no tengo un parámetro, creo que muchos no tenemos, y he disfrutado justamente eso.

“No hay algo que te dicte cómo hacer y cómo no y eso te abre un mundo: te permite hacer y deshacer, crear, vivirlo de una manera diferente. Algo que también me gusta es descubrir que en estas condiciones nos vamos dando cuenta de la importancia de lo técnico, en mi área específicamente el audio y la música, pues a veces en vivo se descuida y a ahora por las circunstancias se hace más evidente.

” ¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando en esta pandemia?

“La adaptación es el reto más grande y a la vez el más interesante. Los creadores escénicos tenemos que adaptar nuestra forma de trabajo, de interacción, de proponer, disfrutar, consumir, de vender.

“Tenemos que adaptarnos a algo totalmente distinto, lo que es complicado porque anteriormente no estábamos tan acostumbrados a relacionarnos con lo técnico.

” ¿Es posible visualizar una «nueva normalidad» en el ámbito de las artes escénicas?

“Estoy un poco peleada con el término ‘nueva normalidad’. No me dice si voy a estar en algo ‘normal’ o en algo ‘nuevo’. Lo deshecho un poco porque ya no estoy en algo ‘normal’.

“Ya no pienso ‘en cuando esto termine’. Hace como un mes que por salud mental comencé a hacerme la idea de que mi ‘normalidad’ es esta.

“En el ámbito de las artes escénicas, cuanto más pronto nos adaptemos y entendamos cómo vamos a hacer cada quien su labor, cada creador, cada grupo, como era antes no hay cómo hacerlo, va a ser más fácil ‘hacer llegar’ al público lo que queremos que llegue.

” ¿Qué creías ser imprescindible o muy importante en tu vida y que en esta contingencia te diste cuenta de que ya no lo es? “¡La agenda! Ahora me sirve para hacer dibujitos nada más (risas). La medida de tiempo. El calendario y el reloj sirven quizás para poner alarmas o citar alguna reunión en Zoom.

“Mi tiempo era de correr de un lado a otro, saturar mis días entre clases, jugar futbol, ver una serie, ir al cine, ver a mi familia, ensayos, conciertos y mil cosas. Tendía a saturarlo y ahora eso ya no existe. Pensaba que sin tantas actividades me iba a volver loca y resulta que no. Ahora veo que lo que ‘tengo a la mano’ son las cosas precisas.

” ¿Qué es lo que más te mueve en el diálogo de tu carrera como cantautora, formación en ingeniería de audio y el teatro?

“La experiencia, disfrutar del conmoverse y que un mensaje se comunique de una manera directa, quizás.

“En el trabajo creativo que hago como cantautora o en la risoterapia o en las clases e incluso en el futbol, donde de pronto existe esta tendencia libre y creativa, ocurre esa magia. En la ingeniería en audio es toda la física, la tecnología, la ciencia y la creatividad a servicio de un mensaje y el teatro es el espacio donde todo eso converge además del ingrediente fundamental que es el público, la escucha.

“Me mueve cada paso: el mensaje, pulirle, buscarle una manera de compartirlo y la magia que ocurre en el espacio escénico, ya sea este un teatro ‘formal’, detrás de una cámara en streaming, ya sea en un camión, en una banqueta de la calle o en un audio como esta entrevista (risas).

” ¿Qué canción te recordará el aquí y ahora en unos años?

“¡Qué buena pregunta! En este momento las tres canciones que terminé en el último mes cada que las toque. Su proceso fue muy distinto al de las anteriores.

“Dos de ellas las hice para María y a pesar de que la temática no hable del encierro y de esta situación mundial, mucho de mi energía contenida fue vaciado en estas canciones. Cada que las cante saldrá esta euforia que todavía siento.

“Escribí otra canción al principio de la contingencia y la terminé de grabar a mediados de junio, se llama ‘Diecinueve’ y habla directamente de todo este proceso.

“De pronto me sentí saturada con tantos lives y conciertos virtuales de los músicos y cantautores que sigo. Todos los días había algo. Es mucho más probable que el silencio será una figura musical que me recuerde más a estos tiempos.

” La relación entre actor y público puede…

“Transformarse de mil maneras, es vital.

El teatro está…

“Lleno de todo: luz, oscuridad, locura, paz, sonidos y silencios, de movimiento y quietud. Está lleno de todo y de todos.

” Un escenario nunca…

“Estará cerrado. Es el espacio vital de quien sabe habitarlo.

” Una canción está por nacer cuando…

“Me pongo a trabajar en ella. No hay otra manera.

“Puede haber mil ideas en el papel, en la cabeza, en la computadora pero hasta que no me siente y tenga la partitura y la guitarra a la mano no ocurre.”

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