Pachuca.- Escultor y diseñador escénico egresado de la licenciatura en artes visuales con especialidad en escultura por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y de la maestría en artes visuales por la facultad de artes y diseño de la UNAM, Ricardo Salgado ha participado en más de 40 montajes escénicos, realizando diseño y construcción de escenografía,atrezzo, títeres e iluminación en Hidalgo y en el interior de la República. De “haber visto muy poco teatro” a ser uno de los mayores representantes de la escenografía en el estado, en esta entrevista, comparte algunos de los caminos y referentes que hicieron con que los palcos, espacios escénicos –y sus posibilidades– se hayan convertido en una inspiradora y apasionante vocación.

¿En qué andabas antes de que esta pandemia cayera como un piano sobre nuestras cabezas?

“Estaba terminando algunos proyectos escenográficos y empezando la etapa de construcción para las tres puestas finales de la licenciatura en arte dramático de la UAEH junto con mi grupo de diseño y precisamente la semana en que empezó la cuarentena tenía un viaje a Culiacán para hacer el montaje de iluminación para el Programa nacional de teatro escolar, sin embargo, ahora no hay certeza de cuando pueda estrenarse la obra.”

¿Cómo lo estás resolviendo ahora?

“Pues tratando de resolver a distancia. La cuarentena empezó a mitad de semestre en la UAEH, entonces las clases online, las revisiones de trabajos y el Whatsapp sonando gran parte del día, me mantienen ocupado; la otra parte me la paso cocinando y construyendo muebles. Este encierro lo he tratado de tomar de la mejor forma, tenía alrededor de dos años muy saturado de trabajo y esto fue una pausa para poder repensar mi forma de vida.”

Diseñar y construir muebles en la cuarentena suena interesante. ¿Crees que en algunos casos la idea que teníamos de hogar ha cambiado en estas circunstancias?

“Creo que para muchos (su casa) pasó de ser un hotel a ser un hogar.”

Se dice que el mundo y la configuración que teníamos de “normalidad” hasta el momento, cambiarán después de todo esto. Concretamente, ¿dónde y en qué crees que se verá ese cambio? ¿En qué te gustaría ver eso?

“Quiero pensar que seremos más conscientes y empáticos con nuestro entorno; cuidaremos más nuestros hábitos alimenticios y, por ende, nuestro cuerpo. Este encierro nos ha dado tiempo para reflexionar sobre nuestros estilos de vida. A veces no tienes elección, pero si tenemos la opción de tener la opción, este momento puede ser un parteaguas en nuestras vidas. Me gustaría ver un cambio significativo en las relaciones humanas. Este virus nos dio la oportunidad de ver al otro como alguien que está “en el mismo barco” y que el bien común está por encima nuestros deseos individuales.”

¿Cuáles son los mayores retos que los creadores escénicos, especialmente los hidalguenses, están atravesando ahora?

“El mayor reto es y será crear en la precariedad. El año pasado y lo que llevaba de este, antes de la cuarentena, ya era más difícil que otros años empezar y mantener a flote proyectos escénicos debido al recorte presupuestal a cultura y a la desaparición de varios programas, pero principalmente por la falta de apoyo y el desinterés por parte de Secretaría de Cultura. Ahora con esto, los creadores escénicos tendremos que generar alternativas para la colaboración entre compañías, que de alguna forma se venía haciendo dentro de las juntas de creadores escénicos en Hidalgo, pero, ahora, con el confinamiento, estaremos ansiosos de vernos físicamente para generar estrategias y proyectos y apelar a la creatividad.”

¿Qué opinas de las propuestas virtuales para acortar las distancias entre artista y púbico? ¿Es posible “estar en la distancia”?

“Creo que nos hemos dado cuenta que muchas actividades se pueden llevar a la distancia sin problema y con un mayor rendimiento, pero tal vez no queremos eso y menos por obligación, pero sería bueno tener la opción. Los proyectos virtuales llevan muchos años moviéndose por la red, su gestación y plataforma de exposición es la red como un nicho artístico. Pero ahora que nos hemos visto obligados a permanecer enclaustrados, la posibilidad de creación digital y a distancia se podría extender y ser más constante, y esto va a permear a las artes escénicas de alguna forma, los puristas del teatro dirán que eso no es teatro, y no lo es, si lo vemos de la forma tradicional, pero hay escenarios liminales como lo menciona Ileana Diéguez en escenarios liminales: Teatralidades-performatividades-políticas, donde de alguna forma vincula prácticas estéticas que están en el límite entre el performance, teatro, instalación, arte social, arte acción, arte relacional  que responden a situaciones específicas del ámbito social, es decir, nos habla de la frontera entre prácticas artísticas y sociales. Fue una lectura reveladora, porque estaba estudiando la maestría de arte y entorno en la Academia de San Carlos y me proporcionó mucha información en cuanto a procesos multidisciplinarios.”

¿Qué creías imprescindible o muy importante en tu vida y ahora por la contingencia ya no lo es?

“Llevaba varios años proyecto tras proyecto, era muy importante estar trabajando todo el tiempo, generando. Con la cuarentena me di cuenta que vivimos en un mundo frenético en el que debes ser productivo todo el tiempo. Ahora necesito pausas. Serán fundamentales en mi vida.”

En unos años, ¿qué melodía o canción te recordará el aquí y ahora?

“‘Sin cadenas’ de Los Pericos. Esa canción me pone de buenas.”

¿Cómo empezó tu relación con la escenografía y la iluminación?

“En el 2006 me invitaron a participar en una obra de teatro de objetos llamada Ensueños, circo de chácharas. No sabía nada de escenografía. Estudié artes visuales y mis talleres eran de diseño y escultura; mis primeras piezas se inclinaban hacia la instalación e intervención en espacio público, no pensaba en lo escénico, no me gustaba y había visto muy poco teatro. Decidí colaborar y me gustó mucho el resultado, además con esa obra recorrimos muchos municipios, me involucre más en el proyecto, hacía algunas retroproyecciones en vivo con un proyector de acetatos. Después de esa obra se empezaron a hilar proyectos; pero donde supe que me iba a dedicar a la escenografía fue cuando por invitación del maestro Francisco Navarro Sada, fui con el actor Carlos Cortés a Campeche una semana como ayuda técnica en los montajes del Encuentro Nacional de Grupos Infantiles de Teatro. No había paga, estando allá nos darían hospedaje y comidas, nosotros pagamos nuestros pasajes y nos fuimos en camión. Sabiendo muy poco sobre escenotecnia estuvimos en el teatro todos los días, en tramoya, montando luces, armando escenografía. Éramos los comodines (risas), para todo ahí estábamos; en ese viaje supe que quería al teatro en mi vida. Inmediatamente después de ese viaje la directora Marisa Gómez me invitó a diseñar escenografía en mi primer proyecto de teatro escolar. En ese momento era un requisito tomar un diplomado de especialización, entonces nos mandaron a Colima a un diplomado de escenografía, dirección y producción; por dos semanas estuvimos enclaustrados en el hermoso teatro Hidalgo de Colima, dónde nos dieron clases Arturo Nava (escenografía e iluminación) Ignacio Escárcega (dirección) y el maestro Payán (producción), ese fue mi primer acercamiento formal al teatro; de ahí he tenido la oportunidad de tomar algunos talleres y residencias con grandes maestros como Gabriel Pascal y Juan Manuel Aguilar El Mosco, e irme especializando poco a poco.”

¿Cómo es tu proceso de trabajo al recibir un libreto?

“Hay muchas variables cuando un texto llega a mis manos, una de estas es la apertura que tenga el director, pero te diré mi ideal: trato de evitar las acotaciones, eso me permite imaginar libremente. Después de esa primera lectura le pido al director que me dé su concepto de dirección junto con todos los datos y referencias que ayuden a comprender su visión, además de ver si hay un presupuesto establecido, ya que en pequeñas y medianas producciones, el dinero condiciona el diseño. Aclarando esos puntos le doy otra lectura al texto, tomando en cuenta las anotaciones del director y ahora sí, leo las acotaciones. Teniendo más claridad del texto hay que digerirlo, trato de tenerlo en mente el mayor tiempo posible y hago anotaciones, mapas conceptuales y principalmente, busco referencias visuales; creo que un artista visual tiene una ventaja considerable en cuanto a bagaje visual y es fundamental estar en constante búsqueda de artistas y procesos creativos. Al tener imágenes en la mente, podemos utilizarlas como referencia en el proceso de diseño. Teniendo esta investigación, se empieza la etapa de bocetos, en esta se plantean algunos acercamientos visuales que estén en sintonía o no con la idea del director. En esta etapa es fundamental la comunicación con el director porque pueden surgir ideas que posiblemente estén alejadas de lo que el director tenía en mente, es aquí cuando se puede dar un giro al diseño. Teniendo los bocetos finales, se hacen planos y se empieza a construir. También construyo con Joaquín Segura, quien es un mago en cuestiones de diseño de mecanismos y estructuras. Es una ventaja que podamos diseñar y construir porque desde esa etapa se está pensando en soluciones constructivas y posibles materiales.”

¿Hasta qué punto la profesionalización en diferentes ámbitos de las artes escénicas es llevada a cabo considerando los procesos creativos y, por ende, el producto en sí mismo?

“Se considera poco. El proceso creativo no tiene una fórmula, hay detonantes para poder generar ideas, para llegar a procesos creativos interesantes se necesita arriesgar demasiado y se necesita una guía constante.”

A veces la escenografía, la iluminación y el diseño de audio y de vestuario son “resueltos” por los mismos actores por cuestiones de presupuesto. ¿Qué opinas de ello?

“Lo entiendo por completo, pero siempre abogaré por el trabajo multidisciplinario y por las colaboraciones, eso siempre va enriquecer la propuesta estética de una obra. Se puede encontrar a las personas para cada proyecto y poder negociar. Aunque no haya presupuesto de inicio, lo habrá en algún momento dentro de la vida del proyecto, si no lo crees así, entonces no crees en él; cuando tienes a las personas indicadas para crear, el proyecto saldrá a flote. Yo siempre estoy abierto a las posibilidades de un montaje y a la colaboración con compañías o colectivos. A veces una asesoría puede ayudar a plantear una idea visual en la escena. Ahora que tengo la oportunidad de dar clases dentro de la UAEH, he tratado de vincular a mis alumnos de diseño con alumnos de teatro y que se logren colaboraciones desde la etapa de formación; espero estar formando algunos escenógrafos, eso me haría muy feliz.”

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