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El TEPJF “manda al diablo las instituciones” al favorecer al Bronco

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Apenas se supo que cuatro de los siete magistrados integrantes de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) votaron a favor de incluir a Jaime Rodríguez, el Bronco, para que su nombre se sumara a la lista de candidatos presidenciales, el repudio en las redes sociales se viralizó de manera intensa desde la madrugada de ayer.
Los cuatro magistrados que apoyaron el litigio del exgobernador de Nuevo León le dieron un golpe mortal a la credibilidad del propio TEPJF, al ignorar la larga lista de anomalías cometidas por el Bronco en su recolección de firmas para llegar a las poco más de 860 mil necesarias para obtener el registro del Instituto Nacional Electoral (INE).
Entre esas anomalías, el diario Reforma enunció las siguientes:
1. 58 por ciento de sus firmas recolectadas fueron apócrifas, es decir, más de la mitad
2. 810 mil 995 firmas no fueron encontradas en la lista nominal de electores, es decir, eran fantasmas
3. 158 mil 532 fueron simulaciones de firmas
4. 205 mil 721 fueron fotocopias de firmas
5. 23 mil 644 documentos presentados no eran válidos
6. 17 millones 300 mil pesos fueron provenientes de financiamiento sospechoso
7. Al menos 680 mil pesos fueron triangulados por empresas sospechosas
8. 1.6 millones de pesos de gastos no fueron reportados
9. 1.1 millones de pesos en gastos a la plataforma de Facebook no fueron reportados
10. Utilizó a funcionarios del gobierno de Nuevo León en días y horas hábiles, así como captura de firmas en un mismo domicilio en la madrugada
A pesar de esas irregularidades, y otras muchas señaladas por el propio INE, el magistrado Felipe Fuentes Barrera, responsable de la sentencia, argumentó que el INE violó el “derecho de audiencia” de Jaime Rodríguez y con ello afectó “el debido proceso”. En otras palabras, comparó al Bronco con un caso similar al de Florence Cassez o al de cientos de víctimas de la falta del debido proceso.
El magistrado ponente argumentó que Rodríguez Calderón se quedó a solo 16 mil 656 firmas para completar “la meta”, ignorando que más de 58 por ciento de los apoyos que recabó fueron fraudulentos y sin respaldar de dónde sacó tal número.
De esa manera, el magistrado avaló el método del “haiga sido como haiga sido”: los candidatos independientes pueden inventar, comprar, fotocopiar y repetir cuantas firmas sean necesarias siempre y cuando cumplan con el mínimo necesario.
Ese argumento fue respaldado por los magistrados Indalfer Infante González, Mónica Aralí Soto Fregoso y José Luis Varga Valdez. Esos tres magistrados, junto con el ponente Felipe Fuentes Barrera, apoyaron así el evidente fraude a la ley e ignoraron que la propia Fiscalía Especializada para la Atención a los Delitos Electorales (Fepade) está realizando una investigación por la ilegalidad cometida por el Bronco.
Los cuatro magistrados del TEPJF prácticamente anularon el criterio y la importancia de los delitos electorales. Esos no cuentan, siempre y cuanto aritméticamente se cumpla con el requisito.
Los otros tres magistrados que votaron en contra –Janine Otálora, presidenta del tribunal; Felipe de la Mata Pizaña y Reyes Rodríguez Mondragón– consideraron que Jaime Rodríguez sí tuvo garantía de audiencia y acusaron al magistrado ponente de un “falso garantismo”. De hecho, Rodríguez Mondragón afirmó que era una falacia inferir que el Bronco estuvo a solo 16 mil votos de lograr la meta, ya que no le corresponde al tribunal determinar eso, sino al propio INE.
La sentencia inapelable del TEPJF es un balde de agua fría para la credibilidad de todo el proceso electoral de 2018. Fueron ellos quienes mandaron así al diablo a las propias instituciones. Antes habían despertado una ola de críticas por autorizar la promoción de los programas sociales en plenas campañas, pero ahora provocaron una indignación generalizada en redes sociales.
En menos de una hora, el hashtag #ElBronco tuvo más de 120 mil réplicas, la mayoría negativas, repudiando la decisión de incluirlo en la boleta. Los hashtags #TRIFE y #TEPJF se sumaron a la ola de repudio, junto con una creciente demanda surgida entre los usuarios de Twitter: #MarichuyALaBoleta, al considerar que la candidata indígena tuvo más de 94 por ciento de firmas reales y no fraudulentas, como las del Bronco o Margarita Zavala.
El primero en reaccionar de manera airada fue el aspirante independiente Pedro Ferriz de Con, quien consideró que la decisión del TEPJF “ofende la inteligencia y a la democracia mexicana”. Ayer al mediodía, el periodista advirtió que las elecciones de este año constituyen “el proceso más sucio”. “Sí, el Bronco hizo trampa, ¿pero a quién le importa? Al parecer así piensa el TRIFE. Tristemente la política en nuestro país sigue siendo un fraude. Fraude electoral a eso redujeron las candidaturas independientes”.

El mismo Ferriz de Con afirmó que la candidatura del Bronco constituye “un pacto con el gobierno de EPN” para golpear a la candidatura de López Obrador, mientras que Margarita Zavala divide el voto en el PAN. “¿Y todo para sumar la pobre candidatura de José Antonio Meade?”.
El exjefe de Gobierno capitalino, Alejandro Encinas, afirmó en su cuenta de Twitter:
“Marichuy recolectó firmas honestamente y no obtuvo la candidatura. Bronco hizo trampa para recolectarlas y el TEPJF se las va a validar. La moraleja es funesta: violen la ley, que es más rentable que cumplirla.”
La analista política Denise Dresser afirmó en Twitter, generando más de 2 mil 600 réplicas:
“Con la decisión de incluir al Bronco en la boleta, el TEPJF se dispara en el pie, manda al diablo a las instituciones, avala las transas y demuestra su subyugación al PRI. Cree que todo contribuye a dispersar el voto opositor cuando lo único que logra es acabar con su credibilidad.”
En un tono similar, el sociólogo Raúl Trejo Delarbre sentenció en Twitter:
“Varios indignados tuiteros me dicen que la decisión del Tribunal Electoral manda al diablo a las instituciones. No tengo argumentos para desmentirlos.”
En la hora del repudio al tribunal, a no pocos usuarios de las redes sociales les pareció más que una “casualidad” que el broncazo coincidió con el cónclave en la casa del expresidente Carlos Salinas de Gortari, bajo el pretexto de celebrar sus 70 años. Los analistas de la situación en Nuevo León son muy claros: Jaime Rodríguez fue el “último producto” del salinismo para despertar confusión en los votantes.

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