Cuando los gobiernos inician, echan toda la carne al asador en cuanto a promesas y buenos propósitos se trata. Pero después, las circunstancias los obligan a recortar sus metas, a ajustar sus objetivos. El documento rector de un gobierno se llama Plan Estatal de Desarrollo (PED), el cual sirve de guía para orientar las acciones de una administración. Esto le da coherencia y le permite alcanzar objetivos claros, no ocurrencias de los funcionarios en turno. Pero lo que nos falta en nuestro estado es vigilar de cerca el cumplimiento de ese documento rector. Es común que así como se entrega, se va al fondo de un cajón en algún escritorio de la burocracia. El incendio ocurrido en el basurero de Mineral de la Reforma sacudió a la sociedad de la capital hidalguense, pues de pronto nos dimos cuenta que los gobiernos tienen un tiradero respecto a su política de manejo adecuado de residuos sólidos. Lo anterior porque a pesar de que el PED diagnosticó que 61 por ciento de los municipios maneja sus residuos inadecuadamente y solo se recicla 2.4 por ciento de las 2 mil 804 toneladas de basura que se producen diariamente en la entidad, no ha habido inversión para disponer adecuadamente los residuos. En resumidas cuentas, en materia de disposición de residuos sólidos seguimos igual que cuando empezó la actual administración estatal hace un año y medio. Es posible que esta crisis sacuda a los gobiernos y ahora sí se pongan a trabajar para tener un plan y limpiar el cochinero que tienen en materia de manejo de residuos urbanos. Ojalá que así sea. Pero en lo que reaccionan, la sociedad ya se dio cuenta de que a ellos el tema ni siquiera les importa.

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