En la actual hora del mundo, México es de los pocos países que se han quedado aislados y a merced del enemigo, mientras otros buscan la sobrevivencia. El entreguismo contumaz de una casta de traidores a la causa nacional ha hecho mancuerna con el desarrollismo para propinarles un coctel de abusos y de desolación a los habitantes del territorio nacional.

Es fácilmente comprobable que antes de la globalización, el desmantelamiento estatal y el espantajo del neoliberalismo, los objetivos de la política económica instrumentada por los gobiernos latinoamericanos había sido buscar el equilibrio externo a través del de la balanza de pagos y del equilibrio interior.

El crecimiento con estabilidad de precios de las mercancías producidas o generadas por los sectores productivos fue apoyado con instrumentos fiscales, políticos y monetarios. Todo un rollo que se estableció con un proceso de sustitución de importaciones que descansó en una legislación, cuyo punto clave fueron las tarifas arancelarias.

La estabilidad interna se consiguió a través de una política monetaria que permitiera estabilidad artificial, acompañada de la política fiscal que procuró acumulación de riquezas.

Paralelamente, subsidios a los favoritos, exenciones impositivas y costo congelado de bienes y servicios que generará el sector público de toda la economía.

“Desarrollo estabilizador”, una simple estratagema fallida

Las leyes conservadoras del periodo de la posguerra permitieron la concentración de la propiedad, el sacrificio del ahorro colectivo y la aparición de una burguesía financiera que relegó al Estado al desempeño de un papel secundario, heraldo del crecimiento anárquico industrialista, el desarrollismo.

Los más avorazados, aplaudidos por los ingenuos y sus beneficiarios, le llamaron al proceso “desarrollo estabilizador” a una simple estratagema que adoptaba tecnologías obsoletas subsidiadas por el excedente agropecuario que arrojaron el estancamiento de la clase trabajadora y la pésima distribución del ingreso nacional.

Esa ineficiencia progresiva de los aparatos latinoamericanos jamás pudo absorber las necesidades del empleo e ingreso que demandaba la abundante oferta de mano de obra ni reflejó la capacidad de penetrar los mercados del exterior en forma competitiva.

El atolladero y la obsolescencia de las manufacturas y plantas fabriles fue el resultado lógico. Aunque se convocaba a primero crecer y después distribuir, lo cierto es que se trataba de un cuento chino donde los perdedores eran los de siempre. Nunca se pudo levantar el vuelo.

Echamos al caño el consejo de ensanchar el mercado interno

Así contemplamos pasar la agudización de los problemas sociales, el costo creciente de la vida, la marginación económica y democrática, la galopante inflación y estancamiento, así como la postergación de los recursos humanos, naturales, financieros, científicos y tecnológicos.

Nunca se logró la participación equitativa de los factores de la producción en los bienes y en las cuentas nacionales. Al contrario, la distribución sectorial y regional de los beneficios engrosó la atroz cifra de los desengaños. Desoímos los consejos independentistas de lograr la expansión por el óptimo aprovechamiento de la capacidad instalada.

Echamos al caño el consejo de ensanchar el mercado interno. Jamás se revirtieron los beneficios del sector agropecuario en aras de la justicia histórica, nunca dinamizamos y modernizamos la participación estatal en la vida económica. Jamás se consiguió la justicia social.

TLCAN: los beneficiarios solo fueron los armadores de autos

Cuando a mediados de 1970 se suscribieron todos los acuerdos para ingresar al Tratado General de Aranceles y Comercio, (GATT, por sus siglas en inglés), hoy Organización Mundial de Comercio, quedamos a merced de los financieros internacionales que asediados por la falta de liquidez apretaron las pinzas para despojarnos hasta de los retratos de la familia.

El FMI y el Banco Mundial empezaron a penetrar las áreas estratégicas del desarrollo nacional y las reservas naturales que podían hipotecarse para garantizar el endeudamiento. Petróleo, aguas, gas, bosques y lo que usted agregue. Solo quedó un margen de maniobra reducido que podía ocupar mano de obra de escasa calificación.

La proliferación de miles de factorías maquiladoras, beneficiarias de los oligarcas locales, renuentes a integrar insumos de fabricación nacional, ampliamente protegidas por la legislación comercial y laboral, fueron el sustrato. Cuando llegó la firma inopinada del TLCAN los beneficiarios fueron los armadores de autos que jamás permitieron desarrollar economías ni conocimientos industriales.

Reposicionamiento de fuerzas en Europa, Asia menor y oriente

Como era de esperarse, el modelo de la economía exportadora reventó desde sus cimientos. En general, han sido pocos los beneficiarios de sus derramas económicas al interior de los sectores, clases y regiones geográficas.

Las instalaciones ensambladoras y las maquiladoras se recorren cada vez más hacia el sur pobre del planeta buscando, como industrias itinerantes de rapiña, mano de obra más abundante, menesterosa y hambrienta. Así, mientras nos devanamos los sesos para ingresar a la lista de aislados, en el mundo pasan cosas diferentes.

Hay un reposicionamiento de fuerzas en Europa, Asia menor y oriente que hasta hace algunos años era impensable. La desconfianza hacia las reservas del dólar inflado y el hartazgo hacia la economía norteamericana se reflejan con nitidez en los terrenos comercial, financiero, industrial, bélico y manufacturero.

Ya se dieron cuenta que el emperador de antaño anda desnudo. Tocan las exequias del pensamiento único neoliberal y globalizador. Para todo el mundo solo tiene validez la convocatoria a superar el esquema actual de dominación imperialista que busca desesperadamente víctimas.

Nos ha faltado visión para engancharnos al nuevo mundo

Y las han encontrado nada más en México. Nosotros por entreguismo manifiesto y por un afán anexionista que solo se explica por la ilegitimidad y las negociaciones interesadas de los gobernantes, seguimos apoyando la vigencia del dólar, las condiciones de atraso y la ideología de la sumisión, faltaba más.

Nos falta visión para engancharnos al nuevo mundo, o nos sobran agallas para continuar en la dependencia absurda. El tren pasa frente a nuestros ojos y no hacemos el menor intento siquiera para saber hacia dónde va.

Es la hora de abrir bien los ojos y las entendederas. No debemos concentrarnos tanto en pelear una batalla perdida, menos cuando no sabemos los compromisos que están de por medio. No se debe derrochar tanto capital político en una guerra que no corresponde al nuevo régimen, aclamado y apoyado mayoritariamente.

Debemos tener en cuenta que ha sido la fuente de la desgracia. No debemos soslayar y menos ignorar sus impactos. No debemos seguir la ruta del aislacionismo, menos la del entreguismo. El país no está para perder el tiempo en esas danzas.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Ya nos lo había advertido contundentemente Bibi Villavicencio en una edición anterior. Hay una grave brecha en la producción de maíz, confirmó hace un par de días una nota del diario Reforma en la que se lee que “en el noroeste del país se obtienen casi 12 toneladas por hectárea de maíz, casi nueve veces más de lo que se obtiene en el sur, por lo que es una brecha complicada de vencer, aseguran especialistas. Por ejemplo, el año pasado en Oaxaca, donde el grano es básico en la alimentación tradicional, apenas se registró un rendimiento de 1.3 toneladas por hectárea en el cultivo sembrado bajo temporal, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). En ese estado, 88 por ciento de la producción depende de la lluvia y no de un sistema de riego. El valor total (por ambas modalidades) de producción en Oaxaca en 2017 fue de 2 mil 674 millones de pesos. En Puebla el rendimiento por temporal fue de 1.6 toneladas por hectárea. En cambio, también durante 2017, en Sinaloa el rendimiento bajo la modalidad de riego, la cual representó 99 por ciento del valor de la producción, fue de 11.20 toneladas por hectárea, según cifras del SIAP. Muy distante a los casos anteriores, el valor total de producción en Sinaloa fue de 21 mil 883 millones de pesos. Es poco realista pretender que el sur de México pueda tener un rendimiento promedio de 12 toneladas por hectárea, pero sí es posible incrementar gradualmente la productividad de esas entidades, para lo cual es necesario atenderlo, refirió Bram Govaerts, director global de estrategias innovadoras de negocios del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt). ‘Se requiere un enfoque integrado que haga más eficiente y sustentable el sistema de producción, lo que implica transitar hacia una agricultura de conservación y precisión donde se haga un uso óptimo de insumos, agua, fertilizante, control de plagas y malezas, variedades de semillas adecuadas, densidades de siembra, etcétera’, detalló Govaerts. Por ahora, los productores de esos estados que adoptaron las prácticas intensivas sustentables promovidas por el Cimmyt y la Secretaría de Agricultura, a través de su programa Masagro, obtuvieron cinco toneladas por hectárea en Chiapas; 5.5 en Guerrero y 3.2 toneladas por hectárea en Oaxaca”, destacó el experto. + + + Pues con la novedad de que en Nuevo León Morena impugnó las constancias de mayoría de los candidatos al Senador Samuel García e Indira Kempis, ambos de Movimiento Ciudadano (MC), porque en su promoción electoral usaron marcas registradas, lo mismo que de personajes de película y playeras del equipo de futbol Tigres, a las cuales les pusieron elementos propagandísticos. La sala regional del TEPJF tiene en sus manos ese candente caso.

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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