La ciencia económica muestra una recesión por la que pasa el turismo y no es exclusivo de ese sector, los mercados financieros tienen un desplome en las empresas líderes, como los grandes grupos hoteleros que operan en los mercados, muchas empresas de aviación quebrarán. La Organización Mundial del Turismo apunta que hay pérdidas de 20 mil 200 millones de euros en esta crisis por sus características, no tiene precedente, expresa una relación muy corta entre caos y orden en la economía en el que se combate para aminorar uno para dar paso al otro, la crisis que ha provocado la pandemia ha roto el orden financiero; aunque siempre inestable puso la economía de la sociedad en el caos.

El sector del turismo despareció en los últimos tres meses no solo en México, sino en todo el mundo y pasa por una incertidumbre. La industria turística de China aporta el 11 por ciento del PIB y tenía un crecimiento del 7 por ciento, pero a causa del virus se ha desplomado.

Es difícil predecir si el turismo será el mismo, en un sistema de mercado que se ha apagado por completo, hay que empezar de menos cero.

Aunque hay infraestructura y capacidad de los profesionales de la rama, deben ofrecer una propuesta diferente, no solo por el estremecimiento de la crisis económica iniciada por el Covid-19 y el temor que prevalecerá, más allá del inicio de la recuperación, de contagiarse del virus, el desarrollo de la movilidad en transportes masivos que mucho han beneficiado al turismo, como los grandes cruceros que llevan hasta a 2 mil 100 pasajeros y los enormes aviones jumbo con 450 viajeros, conducen con la misma facilidad que los brotes infecciosos se propaguen por el mundo, ese miedo es latente para todos.

Los conflictos bélicos, comerciales entre grandes potencias o regiones como China y Estados Unidos, o los conflictos de la Unión Europea e Inglaterra al cerrar sus fronteras para el turismo y las mercancías, aunados con sucesos de fragilidad política en el resto del mundo, por lo que se requiere una visión global, tal vez la globalización será diferente ante los desequilibrios geo-políticos que a la postre terminan por afectar al sector turístico.

Una estrategia plantea un escenario de reactivación por las condiciones económicas de los potenciales turistas que es posible no dispongan de grandes recursos o el impulso de la disponibilidad de gastarlo en viajes a crédito, sería en localidades pequeñas donde los viajes sean de grupos reducidos, de amigos y familiares, que les ofrecen seguridad para recorrer nuevos espacios, luego en el turismo regional, seguido del nacional, hasta el mundial de las grandes urbes.

La demanda del mercado necesita de un modelo económico fortalecido con políticas económicas para todos los turistas y los empresarios del sector con alternativas sustentables y una combinación de prácticas culturales. La gran incógnita es si en los esfuerzos de recuperación las empresas y los gobiernos tendrían la capacidad financiera o será un boom tecnológico del futuro, ya que este avanza con la inteligencia artificial, los robots, los sensores, la realidad aumentada, la realidad virtual, los blockchain serán la clave de la competitividad para los mercados del turismo.

Cabría preguntar cuál de ellos debería usar el turismo en la hostería, en la gastronomía, en los paseos memorísticos de la arquitectura, la plástica que explotan la urbes europeas, o lo exótico de la naturaleza en la playa o en safaris, o la extravagancia de la posmodernidad de los grandes edificios lujosos de Dubái y Nueva York. La majestuosidad de civilizaciones antiguas como Teotihuacán, Chichén Itzá, Egipto entre otros.

El turismo debe crear o adaptar un nuevo modelo, tal vez de austeridad, en la etapa de poscrisis donde la tecnología sea el sostén para cumplir las metas de recuperación del sector y siga contribuyendo de manera significativa en el PIB de cada economía como hasta hace unos cuatro meses atrás, y contribuir a romper una preocupación social: la pandemia del Covid-19.

Así que el turismo no volverá a será el mismo.

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