Mal que bien, el sistema de transporte denominado Tuzobús funciona de manera cotidiana, y los pachuqueños ya lo han hecho suyo. Lejos están las protestas que organizaron ciudadanos contra el nuevo medio de transporte en aquél agosto de 2015. Pocos son los que se quejan aún de la tardanza de las unidades alimentadoras o de la tarifa que, en algunos casos, implica pagar doble cuando no se tiene la tarjeta del sistema Tuzobús. Incluso, en plena crisis del desabasto de combustible, hubo quienes celebraron la existencia del transporte con carril confinado, pues les permitió llevar a cabo sus actividades cotidianas mientras su coche se quedaba estacionado en casa. No obstante, el Tuzobús sigue sin ser rentable. El secretario de Movilidad y Transporte (Semot) José Luis Guevara Muñoz declaró ayer que en los dos años de gobierno de la actual administración estatal han sido destinados 600 millones de pesos para la empresa Corredor Felipe Ángeles SAPI, a quien le fue concesionada la operación del servicio por el entonces gobernador Francisco Olvera. Tal recurso es un subsidio que le permite a la firma trabajar, puesto que lo que obtiene por concepto de las tarifas de los usuarios resulta insuficiente. Pero ni aun así han logrado mejorar el servicio, según palabras de Guevara Muñoz. Y por si fuera poco, la compañía incumplió con la entrega de cuatro unidades con capacidad de 80 pasajeros indispensables para que funcione la nueva estación que construyó el gobierno de Omar Fayad y que pretende dar servicio a los miles de pasajeros que llegan diariamente a la central camionera de Pachuca. El incumplimiento en la entrega de los camiones es motivo suficiente para cancelar la concesión a la operadora, advirtió Guevara. Frente al ultimátum, ¿la empresa agilizará sus gestiones para contar con las unidades cuanto antes? De lo contrario, ¿hay una empresa que pueda entrar al quite? Y lo más importante, ¿qué pasaría con los choferes que trabajan para Corredor Felipe Ángeles SAPI y que además son socios de la misma? De filón. Quizá el mayor acierto de la nueva legislatura local es la reorientación del presupuesto público estatal, que significó echar por la borda una subestimación histórica en los ingresos, en promedio de 32 por ciento. Eso permitió redirigir poco más de mil millones de pesos. Eso fue parte de lo que informó ayer el presidente del Congreso local Ricardo Baptista en un ejercicio de corte de caja que ya había sido abandonado en legislaturas pasadas.

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