En la actualidad nos encontramos en un periodo denominado “la sociedad de la información”, en el que se estima a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como el nuevo motor de desarrollo y progreso del siglo XXI.

Esa sociedad, en cuanto a la educación se refiere, se caracteriza por el cambio de roles estudiante-profesor, en donde el alumno ahora es quien construye su conocimiento y el docente es un guiador que acompaña al estudiante durante el proceso; además, el primero participa activamente en ese proceso y obtiene la capacidad de recibir y compartir información, y aprende a trabajar de forma colaborativa. Eso igualmente se aplica a la educación dancística.

Las TIC han transformado prácticamente todos los aspectos de nuestra vida y la educación no se ha quedado fuera de esos cambios. Desde el punto de vista de una educación integral, la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en los programas educativos permite a los estudiantes el desarrollo de las destrezas en el manejo de la tecnología y la información, que son indispensables en la sociedad del siglo XXI.

De esa manera, “es necesario que la escuela incorpore recursos que la sociedad está creando para así mejorar y enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje. La alfabetización tecnológica es el punto de arranque para que las tecnologías se incorporen a la escuela” (Romero, 2004).

En la educación de la danza, el uso de las TIC debe ser considerado como una herramienta más en el proceso formativo del estudiante. Su utilización permite que este pueda obtener la información que necesita y la pueda integrar en su propio proceso cognitivo por medio de actividades que sean adecuadas a sus capacidades y estilos de aprendizaje. Las posibilidades que las TIC ofrecen en el campo de la educación dancística son innumerables y permiten su aplicación en áreas como la interpretación, la composición, el estudio de la historia de la danza y su apreciación. Hoy en día la ciencia y la tecnología se han vuelto parte de su lenguaje.

Finalmente, los docentes de la disciplina dancística debemos considerar y evaluar el empleo de las TIC en nuestros cursos, no solamente porque es “lo último” en la pedagogía dancística, sino porque realmente nuestros estudiantes pueden beneficiarse de su uso y mejorar con ello su proceso de aprendizaje y su calidad de vida, ya que las posibilidades que ofrece la tecnología incluso rebasan lo que se enseña actualmente en las escuelas.

Por lo anterior, debemos preparar a los estudiantes para lo inesperado, donde lo único constante es el cambio, a la par de las innovaciones tecnológicas, donde el cambio de paradigma nos obliga a responder y ofrecer una respuesta educativa que logre imaginar los retos que incluso aún no somos capaces de visualizar.

Romero (2004) indica lo siguiente: “Se necesitarán nuevas metodologías, se demandarán nuevos lenguajes o contenidos a enseñar. Incluso puede ser que cambie el espacio físico de la escuela como resultado de los avances tecnológicos de la información y la comunicación”.

Comentarios