Uno de los cambios más profundos en el comercio internacional, emanado de la implementación de modelos de libre comercio, es la internacionalización de los procesos productivos, y con ello el auge de las cadenas globales de valor (CGV).
CGV se entiende como un conjunto de actividades necesarias para la fabricación de una mercancía o de un servicio; tales actividades incluyen desde la generación de una idea hasta su venta destinada al consumo final, y cada etapa se ejecuta en distintas regiones o países. Antes de las CGV el proceso completo de producción de las mercancías se realizaba dentro de un mismo territorio.

Esta nueva forma de producir representa poco más del 80 por ciento del valor del comercio mundial; en el presente, gran cantidad de mercancías antes de su consumo final cruzan numerosas fronteras nacionales, debido a que cada etapa de su fabricación se perpetra en el país donde resulta más rentable su elaboración; un ejemplo relevante para México es el ensamblaje de autopartes, las cuales, antes de que se finalice la fabricación de cada vehículo, cruzan ocho veces las fronteras de los tres países miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México es el principal destino de las exportaciones estadunidenses de autopartes (28 por ciento del total), Canadá ocupa el segundo sitio (24 por ciento), el tercero es China (7 por ciento) y la cuarta posición la ocupa Alemania (4 por ciento).

Los porcentajes anteriores se explican en gran parte por el bajo costo de la mano de obra mexicana, de acuerdo con el Informe Mundial sobre Salarios 2016/2017, emitido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La zona con mayor crecimiento salarial para el periodo 2006-2015 fue Asia y el Pacífico, seguida de Asia Central y Oriental; dentro del grupo G-20, el país con mayor incremento real en el salario fue República de Corea (12 por ciento), seguido de Australia (10 por ciento), Canadá (9 por ciento), Alemania (7 por ciento), Francia (6 por ciento) y Estados Unidos (5 por ciento), México fue el único país del grupo que para el periodo mencionado obtuvo un salario real negativo, pues en 2013 el costo total del empleo (salario más compensaciones) fue de 8.24 dólares la hora, mientras que en EU el mismo concepto se ubicó en 46.45 dólares.

Una vez contextualizados los elementos anteriores, es preciso definir ¿en qué consiste el valor agregado (VA) de las exportaciones mexicanas? Este corresponde a aquel porcentaje del valor final de un producto, que se incorporó mediante procesos productivos desarrollados dentro de la frontera nacional, dejando de lado el valor que se agregó al producto en etapas de su proceso de fabricación realizadas en otros países; a mayor VA, mayor parte de la venta final del producto se destina a los trabajadores mexicanos. La meta nacional que se ha establecido en México es que por lo menos el VA ascienda al 50 por ciento de la producción manufacturera global; en el periodo 2003-2010, el VA de la producción manufacturera osciló entre 39.9 y 42.4 por ciento, posteriormente ha ido incrementando para superar el 42 por ciento, por lo que en 2016 se logró un 47.7 por ciento.

De enero a julio de 2018, las importaciones mexicanas totales se ubicaron en 263 mil 243 millones de dólares, de los cuales 35 mil 187 millones corresponden a bienes de consumo, 202 mil 182 millones a bienes intermedios y el resto a bienes de capital; en contraparte, las exportaciones mexicanas no petroleras se posicionaron en 237 mil 980 millones de dólares.

Si únicamente se toma en cuenta el saldo comercial que excluya el intercambio de bienes petroleros, el país presenta un saldo a favor de 5 mil 157.4 millones de dólares; ese ángulo del comercio exterior mexicano muestra claramente que nuestras exportaciones están cargadas de previas importaciones de bienes intermedios y de capital, escenario que dificulta elevar el VA de nuestro comercio internacional. México, gracias a su fuerte integración con Norteamérica, está inserto en las CGV, lo transcendental es aprovechar esta postura impulsando la calificación y especialización de la mano de obra, e invirtiendo en investigación y desarrollo, con el fin de asimilar de mejor forma la transferencia tecnológica que conlleva la apertura comercial.

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