Cómo le está yendo a México sin los partidos de siempre? Es la pregunta que en distintos tonos y volúmenes nos hacemos los mexicanos. Y la interrogante brota ante la incesante e inmisericorde campaña mediática a la cual nos tienen sometidos.

Por un lado, con las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, como es lógico, defiende y explica el proyecto de nación que ya desarrolla. Y por el otro, toda la información que sale de una muy bien articulada campaña de contención y amotinamiento a la ya exagerada popularidad de AMLO. Las benditas redes sociales son usadas tanto por los llamados regeneradores, como por los conservadores.

Hay días en que sentimos que esto no avanza, pero al otro amanecemos con que ya detuvieron a García Luna y vemos en ello la posibilidad real de que caigan muchos otros para cada estado y municipio, y con ello nos vuelve el espíritu al cuerpo.

Pero volvemos a decaer cuando nos enteramos de que el aguinaldo para los legisladores seguirá siendo ofensivo para las mayorías jodidas, o que con las viejas mañas se evita que se reduzcan las prerrogativas a los abundantes, nefastos y costosos partidos políticos.

Un día bien y el otro mal… Aunque creo que esto es medianamente mejor a aquellos días en que hoy nos iba mal y mañana peor, durante muchas décadas.

Estar medianamente bien o seguir medianamente mal es según el vaso que miremos. Si pertenecemos al séquito de privilegiados, con megasalarios o con condonaciones/evasiones fiscales, o con una o varias tomas en algún ducto, o con una franquicia muy lucrativa en algún sindicato o partido político, o con el libre acceso a algún presupuesto para la educación, la salud o de los programas de atención a los indígenas, o estar en posición de poder definir constructores o proveedores israelíes para comprar sistemas de espionaje o dar comida miserable a los reos federales y cobrar como si fuese caviar y hoy se acabó, pues es muy natural y hasta obligado que digan que el país va hacia la recesión y que será ubicado en otra calificación por las calificadoras “patito”…

Estos que fueron los dueños de los tesoros nacionales en las últimas décadas tienen cada vez menos margen de maniobra para intentar justificar sus excesos. Ninguna campaña mediática, por sofisticada y costosa que esta sea, podrá permear entre los que ya se enteraron que su presente y futuro fue robado por estos malandros que hoy ven que todo está mal, solo porque a ellos se les va apareciendo la bruja poco a poco. Y la desgracia adicional para ellos es que, como fueron muy selectivos en la repartidera de privilegios en cada estado o municipio, los tres o cuatro que tienen como aliados o cómplices no les permiten tener ninguna posibilidad futura por la vía electoral. Eso los tiene sin argumentos y con dinero robado que ya no todos los de abajo quieren recibir a cambio de votar por ellos, o sea, están derrotados con anticipación.

Y para los que nunca fueron ni huachicoleros, ni factureros, ni condonatarios, ni lavadores, ni blanqueadores, ni comandantes supremos de la delincuencia organizada, ni “ganadores” de elecciones con dinero del narco, ni pellizcadores o diputados de “moches”, ni corruptos “servidores” públicos con megarriquezas inexplicables como Murillo y sus secuaces en Hidalgo, ni saqueadores de capital hacia bancos, también, inescrupulosos y que, como gente buena que son, solo esperan que la economía se limpie, que los empleos dignos en salario se generen, que la mano de un gobierno eficaz, honesto, solidario, fuerte y cercano a la sociedad se consolide… que la educación sea útil para las familias y para México y deje de ser una simulación, que la salud no sea una farsa, que la obra pública deje de ser botín de unos cuantos, que los que roben vayan a la cárcel y a los que hayan robado se les decomise todo lo mal habido y que solo los buenos compitan y ganen cargos de elección popular… que se acabe la impunidad y también la buena suerte para los malosos… que ya sean las mayorías las que realmente manden y que existan éxitos y progresos colectivos, porque de ricos selectivos ¡¡ya estamos hasta la madre!!
De sobra está decir que este escrito de fin de año parece carta al personaje extranjero aquel que nos han metido hasta nuestra cocina, pero más deseo que lo lean aquellos que trabajan a diario por otro México, y no el barbón y panzón aquel que solo sabe decir… jo,jo,jo.

¡¡Dios bendiga a mis dos lectores!!

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