La pandemia del coronavirus ha sido como una explosión en cadena que modificó la realidad como antes la conocíamos. Los efectos que está provocando apenas los vamos conociendo a cuatro meses de la llegada del virus a nuestro país. Para la economía mundial, el golpe ha sido devastador, y México no se ha salvado de la ola expansiva. Según cifras oficiales, nuestro país perdió 921 mil 583 empleos durante el primer semestre de 2020, los cuales en su mayoría desaparecieron por el efecto que provocó el inicio de la pandemia. Hidalgo no fue ajeno a la ola de destrucción, y según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre marzo y mayo se perdieron 12 mil 323 fuentes de trabajo en la entidad, precisamente en los meses en que la epidemia ha azotado con más fuerza. Del total de plazas perdidas, precisó el instituto, 6 mil 903 eran permanentes y 5 mil 413 eventuales. Es decir, la mayor parte eran trabajos con todas las prestaciones de ley. El daño a la economía que ha provocado el Covid-19 ha sido brutal y la pérdida de empleos es solo uno de tantos efectos colaterales. El reto que debemos enfrentar ahora es ver de qué manera recuperamos esas plazas perdidas. Por eso cobra relevancia la reciente visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos, a propósito de la entrada en vigor del nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pues el instrumento comercial podría convertirse en un auténtico salvavidas frente a la debacle. Aunque tampoco será la panacea, como advierten expertos en la materia. En Hidalgo será necesario instrumentar un plan de reactivación para la economía de gran alcance. Una especie de pacto en el que no solo participen el gobierno y los empresarios, sino también los consumidores. No hay que olvidar que hoy más que nunca será necesario apoyar a la planta productiva local, pues no habrá ningún rescate a la vieja usanza. De filón. El subsecretario de salud Hugo López Gatell expresó anoche que en Hidalgo la pandemia se concentró en la franja que rodea a la megalópolis del centro del país, debido al intenso intercambio que hay todos los días de personas, bienes y servicios. De ahí que sea necesario focalizar esfuerzos en ciertas zonas. Así que no nos sorprenda que en el futuro haya varios semáforos epidemiológicos al interior del territorio estatal.

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