Pachuca.- El verdadero Felipe Ángeles es una investigación del académico universitario Jesús Ángeles Contreras, quien publicara bajo el sello editorial universitario en 1992. Tuve la oportunidad de conocer al maestro Ángeles como profesor de derecho penal en la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; después me permitió cultivar su amistad cuando ocupó el cargo de rector de la UAEH entre 1970 y 1976 y luego, como decano universitario. Fueron largas charlas sobre la ciencia del derecho y la historia de la Revolución Mexicana que no concluyeron, pues el interés de Ángeles Contreras era dignificar la figura de Felipe Ángeles.

El libro que comentaremos contiene aquella discusión sobre el lugar de nacimiento de Felipe Ángeles. Recordemos que el progenitor de ese personaje se llamó Felipe Ángeles Melo y había nacido en Molango; por su parte, su hijo Felipe de Jesús Ángeles Ramírez quedó registrado en el municipio de Zacualtipán, lo que Jesús Ángeles Contreras resuelve al presentar el acta de nacimiento correspondiente. Para afirmar su dicho transcribimos el siguiente texto:

“…se ha afirmado que Felipe Ángeles Ramírez nació en Molango y fue registrado en Zacualtipán, lo que es no es admisible, pues Molango tenía veinte años que había sido erigido en municipio y tenía sus propios libros de registro civil, por lo que lógicamente el registro de Felipe de Jesús se hubiera realizado en Molango y no en Zacualtipán, como así fue.”

Lo anterior es reafirmado con la siguiente transcripción de un párrafo que contiene el libro que hoy comentamos:

“…a la pregunta de que sus datos personales que le hizo el general Gabriel Gavira, presidente del Consejo de Guerra, que lo sentenció a muerte aquel 26 de noviembre de 1919, el prisionero Felipe Ángeles Ramírez contestó con voz firme ‘Me llamo Felipe Ángeles, soy hijo de Felipe y Juana Ramírez, nacido en Zacualtipán, estado de Hidalgo, el 13 de junio de 1868; así es que tengo más de 50 años, y de estado civil casado’, esto significa que su nacimiento ocurrió en Zacualtipán y no en Molango.”

Este 2019, el 13 de junio estaremos recordando el 151 aniversario del nacimiento de Felipe Ángeles Ramírez y el próximo 26 de noviembre, el centenario de su fusilamiento en Chihuahua.

Felipe de Jesús Ángeles Ramírez fue hijo del coronel Felipe Ángeles Melo, oriundo en Molango, que participó en Huejutla en 1864 en la lucha contra las tropas invasoras norteamericanas y contra los invasores franceses entre 1862 y 1867. Al triunfo de la República, Felipe Ángeles Melo fue nombrado jefe político del distrito de Zacualtipán.

Felipe de Jesús Ángeles Ramírez inició sus estudios de primaria en Huejutla y los concluyó en Molango. Años después, ese personaje es reconocido como el mejor estratega militar en México. El 9 de febrero de 1881 ingresó como alumno interno al Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios (ILEAO), antecedente más remoto de la actual Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), donde permaneció hasta 1882. Sus antecedentes escolares se resguardan en el archivo general de la máxima casa de estudios del estado.

Felipe Ángeles Ramírez ingresó a los 14 años, en 1883, al H Colegio Militar y egresó con todos los honores académicos. Recibió el título de teniente de ingenieros; destacó en las asignaturas de matemáticas y balística, tanto en la teoría como en la práctica, y publicó textos sobre balística. Por sus méritos escaló grados militares, lo que le significó que el 26 de septiembre de 1901 fuera comisionado a Europa para inspeccionar el material de guerra que el gobierno mexicano de Porfirio Díaz adquirió en Francia. En 1904 fue comisionado a Estados Unidos de América para dictaminar sobre la pólvora sin humo; en ese acontecimiento su dictamen fue adverso. En 1905 Felipe Ángeles fue ascendido a teniente coronel técnico de artillería y en 1908 lo nombraron director de la Escuela de Tiro y fue ascendido al grado de coronel; es decir, Felipe Ángeles fue formado como militar durante el porfiriato.

Los historiadores de diversas épocas recuerdan de Felipe Ángeles aquel discurso pronunciado donde exalta al militar humanista y critica la crueldad del soldado. Tiempo después, en marzo de 1909, fue exiliado a Francia; ahí estudió los métodos de la Escuela de Aplicación de Fontaineblau y realizó estudios un año más en la Escuela de Tiro de Mailly. Eso acontecía en pleno estallamiento de la Revolución Mexicana.

En mayo de 1911, el presidente Porfirio Díaz Mori había renunciado y abandonó el país el 31 de mayo en el buque alemán Ypiranga. Culminaban 30 años del porfiriato.

A principio de 1912, el presidente Francisco I Madero conoció a Felipe Ángeles, quien recién había regresado de Francia. La empatía y capacidad humanística de ambos llevaron al presidente a designar a Ángeles como director del Colegio Militar y lo ascendió al grado de general brigadier.

Felipe Ángeles fue comisionado a Cuernavaca para establecer una política de conciliación entre Madero y Emiliano Zapata; sin embargo, el 9 de febrero de 1913 estalló una sublevación de la Ciudadela y ocurrió la Decena Trágica en la capital del país, que concluiría con un golpe de Estado. Madero designó a Victoriano Huerta para sublevar el levantamiento en su contra. Madero, que comenzaba a desconfiar de Huerta, recurrió a Ángeles, lo regresó a la Ciudad de México y lo puso bajo las órdenes del general Manuel Mondragón para apaciguar lo que ocurría en la capital del país. En esos momentos, Felipe Ángeles se mostró respetuoso y leal a la disciplina militar.

Después vendría la privación de la libertad del presidente Francisco I Madero, el vicepresidente José María Pino Suárez y el propio Felipe Ángeles, quienes permanecieron encarcelados en Palacio Nacional por cuatro días (18 al 22 de febrero de 1913). Luego serían asesinados Madero y Pino Suárez. Entre los historiadores se debate el por qué se le perdonó la vida a Felipe Ángeles. Algunos afirman que se debió al prestigio militar que tenía y al temor de provocar un levantamiento social.

Se sabe de un diálogo de despedida que entablaron Madero y Felipe Ángeles. El primero se dirigió con las palabras: “Mi general, yo sé que no nos volveremos a ver”.

Seguramente en los días de reclusión, Madero, Pino Suárez y Felipe Ángeles conversaron sobre el respeto a la ley, a la democracia y la fe en las instituciones.

Es necesario reconocer la participación militar y humanista que había heredado del temperamento liberal de su padre, quien había sido un militar destacado. A Felipe Ángeles la historia lo conoce como el Artillero de la Revolución Mexicana.

Felipe Ángeles es mejor conocido y honrado en Chihuahua que en su propio estado natal. A propósito, ¿sabía usted que el mausoleo dedicado a su memoria y localizado en el panteón municipal de la capital hidalguense fue elaborado por Medardo Anaya Armas, profesor del Instituto Científico y Literario, hoy UAEH? A propósito, la cantera del monumento de Felipe Ángeles se encuentra dañada por el paso del tiempo.

La próxima entrega comentaremos sobre la ideología de Felipe Ángeles, las batallas en las que participó y su fusilamiento, según lo narra Jesús Ángeles Contreras en su libro El verdadero Felipe Ángeles, editado en 1992. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

Comentarios