Diálogo y consulta, dos elementos clave que enarbola el proyecto político de Andrés Manuel López Obrador que deberán ponerse a prueba una vez que se formalice la desaparición de las delegaciones federales. El coordinador estatal de programas de desarrollo Abraham Mendoza Zenteno tiene claro que no será fácil ese proceso, inédito en el país, pero sin duda es una oportunidad única que la asume con responsabilidad. El líder del movimiento que rompió masas el primero de julio tiene en puerta el compromiso de que los programas de desarrollo logren su cometido en los primeros meses de la nueva administración, de lo contrario el proyecto de nación del tabasqueño entraría en tela de juicio. Por supuesto que no será fácil romper con el círculo de pobreza que generan más de 80 años de priismo en Hidalgo, el fracaso de los programas clientelares y la falta de estrategias efectivas de inversión se encargaron de sepultar el desarrollo de habitantes. Al recibir, etiquetar y administrar directamente partidas presupuestales de orden federal, Abraham Mendoza, junto con 31 homólogos estatales, se convertirá en intermediario entre el gobernador en turno y el presidente de la República. En la edición de hoy, la reportera Adriana Hernández realiza una interesante entrevista al morenista, en la que habla de los retos de la encomienda, de la relación con el gobierno del estado y del futuro de los trabajadores de las delegaciones. En ese último punto, el considerado por algunos futuro vicegobernador de Hidalgo, habla de un consenso entre los empleados de a pie, a quienes reconoce por ser quienes hacen que la labor del gobierno federal se traduzca en beneficios sociales. Otro compromiso que tiene claro el oriundo de Tula tiene que ver con el aterrizaje pronto y oportuno de los programas sociales a todas las regiones de Hidalgo, de ello dependerá que la legitimidad, hasta ahora intachable, del lopezobradorismo continúe vigente. Enhorabuena a quien fue pieza clave en el aplastante triunfo de Morena en Hidalgo el primero de julio, en sus hombros está la prosperidad de un movimiento legítimo, próspero y que ilusiona a más de 30 millones de mexicanos. De filón. Los damnificados del megarecorte que propone el próximo gobierno federal no solo serán los altos funcionarios de confianza, sino también, posiblemente, los dueños de los edificios arrendados.

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