La cancelación del aeropuerto internacional en Texcoco para suplir con el de Santa Lucía, así como habilitar el de Toluca y restaurar el Benito Juárez, en la Ciudad de México, parece ser tema inacabable.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, reitera que fue la opinión de la ciudadanía, a través de una consulta popular, la que orientó la decisión, en tanto que organismos de iniciativa privada reiteran que esto podría provocar serios perjuicios económicos para el país.

AMLO, a su vez, se sostiene, y tras argumentar que los mexicanos con plena libertad sufragaron, acredita que el vendaval de agudos cometarios en contra se sustenta en intereses muy de grupo, pero que hay toda la fortaleza en recursos para enfrentarlos.

Los opositores ponen sobre la mesa que el NAICM se encuentra en 32.2 por ciento de avance y piden que se aclare que se hará con lo invertido y cuál será el destino de los terrenos.

En mero estatus de hipótesis, algunos, baja la voz, consideran que la principal obra en el sexenio de Enrique Peña Nieto nunca fue bien vista por el tabasqueño, aunque públicamente no hubo confrontaciones en el punto.

El presidente Peña ya manifestó que continuarán los trabajos, de acuerdo con licitaciones legalmente determinadas, en el mismo ritmo que hasta ahora, hasta terminar su mandato, el 30 de noviembre próximo.

A simple vista, juicio elemental, parece improcedente que se invierta en donde ya no habrá nada.

Y se deduce que en el terreno jurídico, de los contratos de construcción, se pensaría en un traslado a Santa Lucia, Toluca y el Benito Juárez.

Bastaría saber de las implicaciones que hasta podrían dirimirse en tribunales, independientemente de lo que consideren los inversionistas.

Y ya, en lo más estrictamente técnico de la coexistencia de aviones en servicio, expertos han diferido sin llegar a unánimes criterios.

Así que, quienes consideraban, o considerábamos, que habría transición tersa, para un plácido fin de año, ya se entiende a luz de acontecimientos que no resultará así, y en lo que sobrevendrá de dimes y diretes, este 2018 será por mucho recordado.

Arremete Elba Esther

El lunes 22 de este mes, en un salón de la colonia Lomas Altas, en la Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, Elba Esther Gordillo dijo ante simpatizantes que ella continuaba como presidenta del comité ejecutivo nacional del SNTE porque mantiene el liderazgo de los trabajadores.

Y de Juan Díaz de la Torre, actual dirigente, dijo que la única diferencia es que él tiene la chequera de los maestros.

También instó a recuperar al sindicato.

Textual, arengó:
“Vamos a su rescate, vamos por el voto secreto, vamos por la pluralidad, vamos por la autonomía e independencia, vamos por una educación pública de excelencia.”

Afirmó que no estaba retirada, sino que la encarcelaron para debilitar a los maestros.

Pareció ser el inicio de una lucha frontal de la maestra por recuperar el poder, en el marco de una andanada de declaraciones entre ella y De la Torre.

De hecho, solo espera una resolución legal para tener la potestad de ejercer nuevamente el liderazgo, tras ser exonerada de supuestos delitos que, en su momento se aseveró, afectaron el patrimonio de los profesores.

Tras esa manifestación de estar en la lucha y producirse algunas declaraciones reiterativas en sus posiciones, se ha entrado en un tiempo de tregua, quizá para fortalecer argumentos y entrar de lleno a la confrontación.

Y en ese entorno, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se reunió con dirigentes de la CNTE, organización igualmente de docentes que, en particular en el sureste del país, mantienen indiscutible influencia.

AMLO, según trascendió, se comprometió a suspender la evaluación magisterial, reinstalar a maestros cesados y, en paralelo, liberar a los que estuvieran encarcelados.

Al parecer, no se tocó el asunto del SNTE y de ser parte central de encendida batalla.

Todo esto dentro de la supresión de la Reforma educativa.

Así que la vuelta de Elba Esther para comandar, como cinco años antes al magisterio, y las demandas de los centistas, son parte de un nuevo horizonte que, a lo mejor, antes de poco tiempo, llega a niveles de abierta pugna.

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