El secular acatamiento a la expresión kantiana de que, dentro de un Estado de Derecho, la autoridad solo debe hacer aquello que la ley le autoriza, sin poder prejuzgar, menos interpretar sobre las motivaciones del espíritu legislativo, aquí en México es letra muerta. La sevicia, la venganza y la ponzoña de la corrupción son las consignas preferidas de los mexiquenses en el sillón de mando… ¡que ya parece banco de pulquería!
La aplicación de la justicia al contentillo, la que obedece a los jueces que están al servicio de los abogadillos del círculo íntimo de Enrique Peña Nieto y su “jurista” Humberto Castillejos, que para algo los ha puesto, machacan la piel delgada de un colectivo desencantado por los procederes pueriles que rayan en la inmundicia y ahogan al Poder Judicial en un pantano lóbrego.
Ni todo el rigor de la cantada fuerza del Estado, ni la imposición de consignas contrarias al derecho, nacidas de un espíritu de venganza contra los exitosos, ni las artimañas utilizadas para doblar a una auténtica presa de conciencia como sin duda lo es la maestra Elba Esther Gordillo, han pasado de ser solo chuscos intentos, bastonazos de ciego que atentan contra el mínimo sentido común.

Sandeces jurídicas derivadas del cotilleo de los poderosos

Las sandeces jurídicas que relataba Víctor Hugo en Nuestra señora de París han llegado para quedarse. En aquella historia la gente era detenida y enjuiciada por los decires en los cotilleos y cuchicheos de los poderosos. Walter Benjamin terminó diciendo que la excepción del Estado de Derecho era el cumplimiento del mismo.
Este despropósito es el que nos ha llevado a obtener el segundo lugar mundial en letalidad de inocentes civiles masacrados, por encima de Afganistán e Irak, solo debajo de la guerra civil en Siria. La que permite reventones de narcos supuestos recluidos dentro del penal de Puente Grande y la burla a la seguridad nacional en el caso de las faramallas del combate a los huachicoleros, que no son otros que los mexiquenses.

Su aprehensión rebasó los estándares de la estulticia y sevicia

La aprehensión de la maestra Gordillo, injustificada y demencial, jamás tuvo un argumento que fuera usado en la averiguación, por demás ausente en su expediente. Se violaron todas las garantías constitucionales existentes. No hay registros de una acción procesal dictatorial de ese tipo. Rebasaron los estándares de su propia estulticia y sevicia.
Todas las prerrogativas de un inculpado fueron echadas al cesto de la basura: la presunción de inocencia mientras no se demuestre culpabilidad atribuible; la garantía de legalidad para no ser juzgada por leyes privativas, ni tribunales especiales; la igualdad ante la ley; la prisión preventiva por delito que merezca pena corporal… nada se ha observado, porque los tolucos y pachuquitas jamás tuvieron causa penal qué esgrimir en el caso.

Nunca han comprobado las balandronadas ministeriales

El derecho a que el proceso se ajuste al delito señalado en el auto de formal prisión o en el de sujeción a proceso, en el limbo, porque jamás fue exhibida la razón de la detención. Las garantías de la inculpada, también, porque ni la maestra supo de qué se le culpaba, menos sus acusadores y verdugos policíacos, paramilitares y judiciales.
La imposición de penas estrictamente señaladas en la Constitución o mínimo en sus leyes reglamentarias, jamás fue observada, simplemente porque en los fastuosos delitos que hicieron circular entre los textoservidores, aparecían el uso de recursos de procedencia ilícita, el lavado de dinero, y la defraudación fiscal, mismos que jamás ventilaron en el proceso inexistente, porque nunca comprobaron sus balandronadas ministeriales.
Elba Esther ha sido una secuestrada extrajudicial, recluida de conciencia por defender los derechos de los docentes amenazados por una reforma educativa penitenciaria que jamás ha probado su existencia, ni en documentos, ni en boletines de prensa, mucho menos en la realidad. Elba Esther solo ha sido una enemiga jurada del caprichato peñista, a punto de fenecer, para fortuna de los mexicanos.

Verdad aparente que no corresponde con la realidad jurídica

Hasta la fecha, los mastines de la tolucopachucracia, a pesar del inmenso aparato ministerial y judicial a su servicio, no han podido vencerla en los juicios pueriles que fabrican. No han podido fundar, menos motivar, un solo cargo, no han podido integrar una averiguación penal consecuente, porque nadie sabe cuál es la causa del confinamiento de la maestra.
Aparte de que pasó por encima de las Convenciones de Viena y de Palermo, el gobiernito toluco se empeñó en mantener una verdad aparente y licenciosa que no corresponde con la realidad jurídica, como todo lo que hace. Utilizar la ley para el provecho de sus ocurrencias y de sus moche$, pague quien pague, faltaba más. Si es un enemigo, mucho mejor.
El estulto Miguel Ángel Oso…rio Chong, de explorada incapacidad, se atrevió a exponer a la opinión pública términos de una negociación rocambolesca: si Elba Esther asumía su culpabilidad en los delitos de blanqueo de capitales y complicidad con la delincuencia organizada, podría ampararla y conseguir alguna especie de libertad caucional tras un par de años de reclusión. El impresentable Oso…rio, juez y parte de su propia ambición presidencial desaforada, traicionando a la que lo impulsó, ahora al servicio del patrón en turno, por encima de cualquier vara.
Sin embargo, añadió el que consiguió un título apócrifo de abogado en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en caso de que aceptara esa condición, jamás saldría de reclusión, dado que un delito por defraudación fiscal era muy grave y nunca alcanzaría la libertad bajo fianza. Términos inaceptables para Elba Esther, que jamás quiso aceptar.

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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@pacorodriguez

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Columnista político desde 1977. Comentarista radiofónico y de televisión. Publica su columna “Índice político” en 47 medios de comunicación de la República mexicana y tres de Estados Unidos. Apunta con el Índice, pero también propone.