Entre todas las actividades que trastocó la pandemia del coronavirus (Covid-19) destaca el proceso electoral para la renovación de ayuntamientos en nuestra entidad. Ayer, hubo sesión de consejo en el Instituto Estatal Electoral (IEE) y el debate giró en torno a cómo se va a retomar el proceso, que fue interrumpido desde el pasado primero de abril, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) decidió atraer la elección y posponerla hasta que hubiera condiciones sanitarias adecuadas. El pasado viernes, la secretaría ejecutiva del INE presentó la estrategia de regreso a las actividades presenciales, la cual contempla tres escenarios para celebrar las elecciones de alcaldías. Para tal efecto, planteó el 30 de agosto, el 6 o 20 de septiembre. Sobre este tema, representantes de partidos evidenciaron su desconcierto frente a lo que se viene en el futuro inmediato. Unos, como los representantes de los partidos Acción Nacional (PAN) Rafael Sánchez y de la Revolución Democrática (PRD) Ricardo Gómez advirtieron que ya no hay tiempo para que las nuevas autoridades municipales tomen posesión de sus cargos el 5 de septiembre, por lo que es un hecho que el Congreso local tendrá que nombrar concejos municipales, una figura muy poco conocida para la democracia hidalguense. Tanto al representante del PAN como al del PRD les desconcierta esta opción, pues ven en el horizonte aguas turbulentas que complicarían la elección. Gómez dijo que la eventual designación de consejeros de parte del Congreso “representa una preocupación adicional por los intereses que puedan existir al respecto”. El representante del Partido Verde Honorato Rodríguez coincidió en que ir a concejos “complicaría el proceso electoral”. Federico Hernández Barros, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue más cauto, pues expresó que aún no hay que aventurarse a decir que es un hecho la designación de concejos municipales. La consejera presidenta del IEE Guillermina Vázquez dijo que la especulación sobre los posibles escenarios en que se llevará a cabo la elección solo ha provocado confusión entre la ciudadanía. Después de escuchar tales posturas, algo queda claro: el futuro de las elecciones es nebuloso, incierto, poco claro. Estamos ante aguas procelosas. De filón. Donde tampoco será fácil el regreso es en las actividades económicas, pues los protocolos son todo menos sencillos de ser cumplidos. Y menos en el ámbito deportivo, donde la pandemia obligará a reinventar las reglas para su práctica.

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