“Cada vez que una mujer se levanta por sí misma, sin saberlo posiblemente, sin clamarlo, se levanta por todas las mujeres” Maya Angelou C uando se aborda el tema de la comunicación, es englobar todo un mundo maravilloso de las diferentes formas que existen para trans- mitir nuestras ideas y pensamientos, porque somos seres pensantes y analizamos de qué forma deseamos dar a conocer esas ideas y pensamientos. Ejemplo de ello se tiene a la fotografía y el periodismo, que son dos profesiones, aparentemente diferentes, pero son medios específicos en donde se suministra informa- ción de forma especial para la ciudadanía, por lo que vienen a ser formas de comunicar a través de imá- genes capturadas en momentos especiales o repenti- nos, así como compartir ideas por medio de la expe- riencia, investigación y recolección de información, ello para después redactar notas que serán difundidas a la sociedad.

La fotografía y el periodismo se complementan para proporcionar información fidedigna e íntegra.

“Incluso antes de la creación de la fotografía tal como la conocemos hoy en día, sus bases ya estaban pre- sentes: el fotógrafo profesional integraba una imagen en su cámara rudimentaria, sin que la impresión fuera posible todavía” (Superprof, 2018). Y así, con el paso del tiempo y gracias a los avances tecnológicos que surgen diariamente, se van perfeccionando los apara- tos y las herramientas fotográficas. “La primera foto- grafía famosa fue tomada por el inventor Joseph Ni- céphore en 1826, donde mostró una vista sencilla, inmortalizada desde una ventana en un pueblo fran- cés. La foto en sí no es reconocida por sus cualidades estéticas, sino por su innovación que se ha conver- tido en una referencia para los fotógrafos expertos” (Superprof, 2018). Es importante reconocer el traba- jo realizado por las personas que creaban grandiosas fotografías en una época en la que no existía absolu- tamente ninguna tecnología a su alcance, y fue com- plicado revelar las fotos, sin olvidar que esas eran úni- camente en blanco y negro.

Por otra parte, el periodismo surgió gracias a la imprenta, un invento atribuido a Johannes Gutenberg en 1456. “Las funciones del periodismo están mar- cadas por ciertas reglas: ejercer con ética, veracidad, honestidad y objetividad. La crítica intelectual es una característica que todo periodista debe fomentar en su labor diaria, asumiendo su responsabilidad y compro- miso, que implica mantener informada a la sociedad” (Méndez, 2013).

Lo comentado anteriormente es para recordar a una mujer que fungió como excelente escritora, periodista y fotógrafa; ella es Elisa Ruhamah Scid- more. Sus historias y artículos fueron reconocidos por haber narrado sus experiencias en los viajes que realizó al continente Asiático y relatar la im- presionante cultura de ese hermoso lugar. En esta su inspiración, plasmó en libros las historias más importantes. Nació el 14 de octubre de 1856 en la ciudad de Madison, Wisconsin, en Estados Uni- dos. Hasta la fecha no se tiene información exac- ta acerca de su familia, solo se dice que su madre trabajaba en la capital norteamericana y uno de sus hermanos se llamaba George. En 1873 comen- zó sus estudios académicos en el Colegio Oberlin y más tarde se mudó a Washington DC; ahí cola- boró en periódicos realizando redacciones acer- ca de la sociedad política. Por su brillante trabajo como periodista, rápidamente fue reconocida por importantes empresas, a pesar de que muchas mu- jeres de su época comenzaban a temer por ejercer esa profesión, no obstante, Eliza nunca tuvo miedo para expresar su opinión. “Medios como el New York Times o el National Republican publicaron sus artículos y al poco tiempo le reportaron dinero suficiente para cumplir el que había sido siempre su sueño, viajar” (Ferrer, 2017).

Eliza era una mujer amante de los viajes, le gus- taba conocer nuevas culturas y tradiciones, conocer a fondo los lugares que visitaba, en especial los asiáti- cos como Japón (uno de sus lugares favoritos), don- de pasaba largo tiempo conociendo y disfrutando. En Japón trabajaba su hermano George como represen- tante del Estado en relaciones internacionales, permi- tiendo con eso la oportunidad de viajar por diversos países. “Después de escribir para varias revistas nor- teamericanas acerca del mundo nipón, Eliza regresó a Estados Unidos con un sinfín de experiencias bajo el brazo…” (Ferrer, 2017).

Fue en 1885 cuando la joven periodista via- jó a Alaska y al archipiélago de Skitan, de esos via- jes también escribió artículos de lo más sobresalien- te de esos mágicos territorios, con eso escribió su primer libro. “Después de regresar de un viaje a Ja- pón en 1885, Scidmore solicitó al gobierno de los Estados Unidos que trajera cerezos de la capital de Japón, y fue hasta 1910 con el apoyo de la prime- ra dama Helen Taft que los árboles llegaron a Wash- ington DC, utilizándolos como símbolo de la amis- tad nacional con Japón” (Britannica, 2018). Su trabajo comenzó a tener más impacto, y en 1890 le permitieron ser parte de National Geographic So- ciety, una de las organizaciones internacionales más prestigiadas del mundo, dedicada a producir y com- partir documentales sobre educación, ciencia, histo- ria y principalmente la conservación del medio am- biente. Se unió a la organización cuando tenía dos años de su creación, el puesto que le asignaron fue de secretaria, pero también escribía artículos de re- vista relacionados con los temas principales de su nuevo trabajo.

Sin imaginarlo, volvió a viajar por diferentes lu- gares asiáticos, llevando siempre consigo una peque- ña cámara y es aquí donde surge por primera vez que una mujer hace fotos para la revista de National Geo- graphic, incluso al principio, los primeros ejempla- res de la revista incluían muy pocas fotografías debi- do al costo de la edición, pero en el momento en que Eliza mostró un álbum con fotos a color de mujeres y niños japoneses, la organización hizo un cambio radi- cal en sus diseños, los que antes eran únicamente en blanco y negro. “Además de los libros sobre sus via- jes y los artículos en la National Geographic, Eliza se inspiró en la guerra ruso-japonesa, que vivió en uno de sus muchos viajes, observando, tomando notas y fotografías, ello para escribir una novela” (Ferrer, 2017). Después de múltiples viajes, experiencias, en- señanzas y aprendizajes, se mudó a Ginebra, ahí con tranquilidad se dedicó a escribir acerca de la Sociedad de Naciones, y fue en ese mismo lugar, cuando un 3 de noviembre de 1982 esa viajera incansable dejó de existir a los 72 años. Sus restos fueron llevados a su cuidad favorita, donde se inspiró para crear mu- chas de sus obras: Japón. “Sus artículos sobre viajes, modales y política aparecieron en revistas como Out- look, Century, Harper’s Weekly y World Today” (Bri- tannica, 2018). Esa viajera seguirá volando sin prisa alguna por países maravillosos y misteriosos.

“No soy un pájaro, y ninguna red me atrapa; soy un ser humano libre con un espíritu independiente” Charlotte Brontë.

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