Elvira, con corazón de madre académica

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Elvira Hernández Carballido,madre académica

Tan amplia su biografía profesional como ir de la mano con su afabilidad, aderezada de una frecuente sonrisa

Pachuca.- Tan amplia su biografía profesional como ir de la mano con su afabilidad, aderezada de una frecuente sonrisa. Con Elvira Hernández Carballido no hay aires de autosuficiencia y sí una refrendada ratificación de lo que ha orientado su vida, desde antes, hoy y a futuro: el periodismo.

Investigadora y docente de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), regala y comparte experiencias. Docta, no escatima hablar de caminos recorridos.

Nació en la colonia Portales, en una entonces más apacible Ciudad de México, donde reafirmó su vocación.

Es licenciada en ciencias de la comunicación, maestra (1997) y doctora (2003) por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Recibió de esa casa de estudios la Medalla Alfonso Caso por obtener el mejor promedio durante sus estudios de maestría.

Su afinidad con el periodismo la condensa: “Es el espacio de expresión, de cuestionamiento y denuncia como feminista frente a la sociedad patriarcal”.

El número de publicaciones de su autoría es impresionante, sumada a las que firma como coautora o coordinadora llenan nueve cuartillas de un currículo que enuncia respaldada una sola información: se ha dedicado especialmente a escribir historias de mujeres.

Gentil, obsequia un libro titulado Cruces identitarios, en el que investigadores, estudiantes y medios definen las nuevas caras de la comunicación.

Hernández Carballido funge como coordinadora y también responsable de un artículo que despierta de inmediato interés: “Violencia y mujeres periodistas en México”.

También intervienen Florence Toussaint, UNAM; Josefina Hernández Téllez, UAEH; Leticia Castillo, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, y María Magdalena López, Instituto de Estudios Superiores de Oaxaca, así como tres varones: Juan Sordo, Universidad Regiomontana; Alejandro Ávila, UNAM, y Luis Fernando Serrano, UAEH.

Hernández Carballido lleva ya 15 años en la Autónoma de Hidalgo.

No espera la interrogante: ¿por qué? “Vine por intención y por destino”.

Y explica que Tania Meza, quien había sido su alumna, le comentó que se requería un maestro de sus características académicas. Presentó su currículo a Mauricio Ortiz Roche, quien le dijo que sí.

Recuerda esos días: “Un hermano vivía en Pachuca, eso facilitó el cambio. Renté una casita en el fraccionamiento Colosio”.

Se incorporó al área de comunicación y acepta que se dio “un año de gracia”.

Califica a los estudiantes de maravillosos y también acepta y confirma que tiene corazón de madre académica.

Ingresó como profesora investigadora de tiempo completo. En un año le dieron base.

Pronto, desde el principio, ganó la confianza de los estudiantes.

El maestro Adolfo Pontigo le llegó a decir: “Te quieren mucho tus alumnos”.

El esposo de la doctora también es docente: estudió ciencia política. Su hijo es psicólogo. En tono divertido comenta a sus interlocutores: “Hay terapias gratis”.

“Doctora, por el momento, no”, responde el interlocutor.

Continúa asimismo como profesora de asignatura en la UNAM, ya tiene así 34 años.

Es docente en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la UAEH así como en la licenciatura en ciencias de la comunicación.

“Desde la primera generación me sentí en casa. El propósito era darles seguridad a los jóvenes.”

De su personalidad, abre tantito el telón de sus secretos. “Siempre hago algo y también tengo síndrome de ADO: me duermo en cualquier lugar.

“La universidad es el secreto de la eterna juventud.”

Tiene coincidencia con quienes opinan que los medios impresos han perdido terreno, pero advierte: “Eso necesariamente no es augurio fatal, si resisten saldrán adelante. Para mí un referente son las redes sociales, no puedo sustraerme”.

Apunta que tiene 10 cuñados y que en la cocina está muy calificada. “Me ajusto al recetario. Sé hacer chiles en nogada, por ejemplo, y quienes los degustan comentan que son muy sabrosos. Mi familia es cooperativa y democrática. Donde no me distingo es en lavar. Tengo mis debilidades. Busco el equilibrio, como muchos: mi profesión con roles en la vida privada”.

Refiere que le encanta coleccionar cosas, sobre todo sirenas y vacas de películas. Y del cine, “súper fan, en casa debo tener como 600 cintas”; muchas francesas, le apasionan, aunque no desdeña las mexicanas, y enumera a María Novaro, directora de Lola, y otra que le fascinó: Los caifanes, con Julissa y Óscar Chávez.

En la UAEH ha escrito sus libros: 20 en total. Hay uno, Bellas y airosas en el que incluye más de 100 mujeres.

En Pachuca ha entrevistado a Estela Rojas de Soto, quien fuera la primera titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), así como a su hija Helia Carolina Soto, arquitecta y reconocida por sus conocimientos en urbanismo.

Surge en la plática el nombre de una joven que fue su alumna: Sonia Nochebuena, hoy activa comunicadora en un diario local.

“Destacada en las aulas”, indica. “Chispeante, vivaz, íntegra, profesional”, agrega el reportero.

Dice de otro libro, Las que aman el futbol y otras que no tanto. Nombra a Mayte Romo, quien le ayudó a organizar la portada en donde aparece una niñita, Maya.

También llevó a cabo un trabajo monográfico del periodismo en la entidad, Nuestra memoria impresa. Aproximaciones a la historia de la prensa en Hidalgo publicado en 2009.

“Me ayudó Anselmo Estrada Alburquerque; él, enciclopédico. El texto no es crítico.”

Incluye en su investigación a Columba Rivera, la primera médica en Hidalgo, y no omite a Margarita Michelena, en que ocupó tres años de investigación para un libro auspiciado por la UAEH. Lo van a presentar.

En Cruces identitarios publica “Violencia y mujeres periodistas en México”.

Labor ardua en una recopilación que ni los de memoria privilegiada sobre el tema no recuerdan.

Precisa que a finales del siglo XIX empezaron a aparecer las primeras publicaciones fundadas y escritas por mujeres. Una de ellas fue Violetas del Anáhuac, cuya creadora y directora fue Laureana Wright de Kleinhans, pionera del feminismo decimonónico.

Elvira Hernández Carballido,madre académica

En esa misma época dos mujeres fundaron también su publicación periodística, pero de corte absolutamente político: Juana Gutiérrez de Mendoza y Elisa Acuña Rosete, en el periódico Vésper. Fueron particularmente duras en sus opiniones contra la dictadura de Porfirio Díaz.

Durante la Revolución mexicana otra mujer fundó con su esposo, Casimiro Alvarado, la publicación política y crítica de sencillo título Juan Panadero. Las ediciones no eran gratas para el presidente Díaz.

También da cuenta de Elvira Vargas, una de las primeras reporteras que en la década de 1930 entró a trabajar a El Universal.

Hay que leer y así conocer a algunas de muchas que se convirtieron en pilares del periodismo en nuestro país.

La doctora es colaboradora del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo, la invitó Alfredo Dávalos.

En este tiempo en la universidad trató a los rectores Juan Manuel Camacho Beltrán, Luis Gil Borja, lamentablemente ya desaparecido, y a Humberto Veras Godoy.

Mención especial le merece Gerardo Sosa Castelán, exrector y presidente del Patronato Universitario.

Mira de hito en hito al reportero. No en tono seria, no solemne, pero sí espontánea y fácil de exposición.

“Una de sus virtudes es saber escuchar, sabe dar la razón, no es impositivo. Sin duda, lo refrendamos, impulsor de la UAEH hasta ubicarla en planos distinguidos internacional y nacionalmente.”

Y en referencia a la autonomía universitaria también se pronuncia: “Le da fuerza y vida a una universidad, como la nuestra en que no se puede perder. Defiendo la autonomía, creo en la autonomía”.

Con el actual rector Pontigo Loyola, al igual que con Sosa Castelán, mantiene un continuo acercamiento.

Ha escrito de la vida de Carmen Rincón, defensora de derechos humanos, y quien organizó la primera marcha de mujeres.

Sentencia, la suave voz contundente: “Justicia para Carmen. La obra la publica Editorial Española”.

En 2018, fue a Barcelona a hablar sobre violencia obstétrica.

Otro nombre surge espontáneo: “Había una nadadora, Fausta Marín, murió en el intento de cruzar el Canal de la Mancha”.

Está en marcha el de mujeres compositoras, con Pya que canta y Berta Zerón, primera mujer piloto aviadora, pachuqueña.

Surgen otras mujeres distinguidas: Silvia Mendoza, socióloga, quien jamás dejaría sus raíces indígenas, y Elsa Ángeles, quien fuera directora de Libre por convicción Independiente de Hidalgo y preside “Divulgación de la ciencia”.

Se ha relacionado con otros comunicadores de presencia nacional como Marco Lara Klahr. Estudioso y conocedor.

Hernández Carballido señala que no le entra a la política. “Soy observadora crítica y objetiva, pero no participo como activista”.

Alguna vez le tocó recibir en la UAEH a la actriz Edith González, quien recientemente falleció a los 54 años. La conoció en la Cineteca Nacional. “Muy linda, amable. Irradiaba simpatía, felicidad”.

Otro lauro le significó ser parte de la primera generación del programa interdisciplinario de estudios de la mujer (PIEM) del Colegio de México (1991-1992), en el que presentó su investigación “El periodismo de Rosario Castellanos”.

Desde 1987 colaboró en la revista Fem. Realizó reportajes, entrevistas y crónicas. Dirigió la columna “En la vanguardia”, creada en 1990.

Otras actividades: participó en el suplemento Doble jornada, del periódico La Jornada, 1987-1996; asimismo fue corresponsal de la revista Fempress, 1994-1998.

Desde 1997 se sumó a la Asociación Mexicana de Investigadores en Comunicación (AMIC), que presidió de 2015 a 2017.

Ha recibido múltiples reconocimientos, entre esos: en marzo de 2016, el Colectivo Nacional de Sororidad le otorgó, junto con 20 mujeres de Hidalgo, la condecoración Leona Vicario, Madre Patria.

Recientemente, entrevistada por Sandra Franco, de Libre por convicción Independiente de Hidalgo, anunció que repetirá como jurado en el Premio Nacional de Periodismo, cuya convocatoria cierra en agosto.

Textual, citó: “Esta es mi cuarta vez. La primera fue en 2005 y luego en 2007, que me tocó ser presidenta, luego 2018 que confiaron en mí en la UAEH y me dijeron ‘quédate otra vez’”.

Declaró que va a nombre de la universidad. Y agregó: “Creo que el Premio Nacional de Periodismo es ese apapacho que necesitan los periodistas, de decirles ‘gracias por el gran trabajo’, en eso nos hemos comprometido, sé que sigue esa consigna de mi parte y por supuesto de quienes están en el jurado”.

Elvira Hernández Carballido,madre académica

Desde la primera generación me sentí en casa. El propósito era darles seguridad a los jóvenes

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