Puede decirse que Emilio Gamboa Patrón es un tipo con suerte y con más vidas que un gato, del que imita la capacidad de caer parado. Pero más, es un político influyente, muy influyente…
Desde aquel día en el sexenio de José López Portillo, cuando el recién nombrado secretario de Programación y Presupuesto Miguel de la Madrid Hurtado lo encontró como el único empleado que estaba en su oficina y atendió sus indicaciones, a Emilio la vida le cambió.
Fue un poderoso secretario particular del presidente De la Madrid y aprovechó todos, todos los espacios en el sector público para hacer negocios en y con el sector privado, del que se volvió parte en empresas influyentes como proveedoras del gobierno federal.
Por supuesto, si le escarban poco le encuentran, aunque ese poco no es cualquier cosa que incluso llega a la industria petrolera que se abrió a la inversión privada merced al impulso que el senador Gamboa metió junto con la bancada senatorial priista que coordina, a la reforma energética.
Influyente político que incluso impone línea en medios de comunicación –fue secretario de Comunicaciones y Transportes en la administración de Carlos Salinas de Gortari–, donde sus recomendaciones de remover a reporteros incómodos, son atendidas por oficiosos directivos de diarios y medios electrónicos.
Y mire usted de qué tamaño es la influencia de Emilio, que el asunto del aterrizaje, en una zona prohibida y protegida, del helicóptero en el que viajaba con otros dos funcionarios –solo se identificó a Guillermo Ruiz de Teresa—no pasó de ser un affaire, algo así como un detallito que no pueda ser solucionado con unas llamadas telefónicas; pero, otro mexicano o extranjero habría sido linchado en la plaza pública por afectar a una reserva coralina. Ejemplos hay muchos.
Un tipo con influencias que frenó el escándalo con un acto de contrición. El tema se apagó el martes; ayer no había una línea relacionada con el caso. Y los columnistas afine$ a Emilio, olvidaron el tema. En fin.
Dos tipos con suerte. Aquella noche del sábado 27 de mayo del año 2000, a la casa de campaña de Francisco Labastida Ochoa, en la colonia Roma, cerca de la estación Sevilla, del Metro, llegaron eufóricos Guillermo Ruiz de Teresa y Emilio Gamboa Patrón, integrantes del equipo del sinaloense, entonces candidato del PRI a la presidencia de la República que acababa de enfrentarse en el segundo debate público con sus contrincantes Vicente Fox y Cuauhtémoc Cárdenas. Ya no habían sido convocados, como en el primero, Porfirio Muñoz Ledo, Gilberto Rincón Gallardo y Manuel Camacho Solís.
“¡Ganó Labastida! ¡Ganó Labastida!”, gritaban Guillermo y Emilio; se veían en el gabinete de Labastida. Pero, en la elección de agosto la realidad acabó con sus sueños de poder. Bueno, sus relaciones y estrella política los llevaron al Congreso de la Unión.
Hoy, Guillermo Ruiz de Teresa, coordinador general de puertos y marina mercante, y Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los senadores del PRI, se encuentran frente a una sociedad que está harta de estos políticos que en público tienen un discurso rollero y de supuesta honestidad y ética personal, pero en privado negocian y pactan alianzas con empresarios que enhiestan la bandera de la pulcritud y el negocio legal, cuando es evidente el tráfico de influencias y las licitaciones a modo.
Hace 16 años no existía este mundo real de las redes sociales. Nada de Facebook y el Twitter que en un tris evidencian, desnudan actos de corrupción y soberbia y el valemadrismo de los políticos que se han enriquecido mediante los negocios poco claros, esos que transitan por la opacidad y que dejan pingües ganancias a las partes interesadas.
Gracias a las redes sociales, hoy el senador Gamboa tuvo que recurrir en un acto de contrición en el pretendido deslinde de un desplante en contra de la legalidad, que solo el poder político y económico puede hacer. ¿Tiene disculpa el senador? Saque usted conclusiones del siempre escurridizo Emilio. Ahí le va la disculpa de este personaje cuyas amistades están en todo tipo de empresas y acuerdos políticos. A saber.
“Fue un error que el helicóptero nos haya bajado ahí y lamento que esto haya sucedido: Emilio Gambo Patrón.
“Atendiendo la invitación de mi amigo Emilio Díaz Castellanos, para pasar el fin de semana en la Isla Alacranes, abordamos el pasado viernes en la tarde un helicóptero que él rentó para trasladarnos a ese lugar, y cuando aterrizamos, me subí al barco de Emilio Díaz Castellanos.
“Me enteré que el viento provocado por el helicóptero causó molestia a embarcaciones y daños a un dingui, y sé que ya fue reparado.
“Fue un error que el helicóptero nos haya bajado ahí y lamento que esto haya sucedido.
“Estoy enterado que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente realiza ya trabajos de investigación, para deslindar responsabilidades
“Estaremos atentos a los resultados de las investigaciones correspondientes que realizan las autoridades competentes”.
¡Pinche helicóptero! ¿Quién le dijo que podía aterrizar en esa zona prohibida? ¿Y el discreto yate, papá? ¡Pobre Emilio! ¡Pobre Guillermo! Y todo por tener amigotes multimillonarios… como ellos. Conste.
Jueves. Hoy, campesinos integrantes del Frente Auténtico del Campo (FAC) tomarán, a las 12 horas, la sede del Partido Morena ubicado en Santa Anita número 50, colonia Viaducto Piedad. delegación Iztacalco, en la Ciudad de México. ¿Los atenderá el licenciado Andrés Manuel López Obrador? Digo.

[email protected]
www.entresemana.mx
@msanchezlimon

No votes yet.
Please wait...

Comentarios