Unidad. Tan fácil de expresar y tan difícil de practicar en la arena política. El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es testigo de ello. Con seis años desde su fundación como partido, esa fuerza revolucionó el mapa electoral nacional. La elección de 2018 marcó un hito en la historia del país. El líder moral Andrés Manuel López Obrador obtuvo la presidencia de la República con el respaldo de 30 millones de mexicanos. El nombre del hijo prodigo de Macuspana en las boletas electorales permitió que el Congreso de la Unión se pintara de guinda y que varias entidades federativas derrocaron la hegemonía hasta entonces vigente. Con poco más de un lustro como fracción, Morena es primera fuerza política, pero ha gastado meses entre pleitos de sus tribus e infinidad de asuntos ante el Tribunal Electoral para renovar la dirigencia nacional. La recta final para saber quién dirigirá desde la casona de Chihuahua número 216, en la colonia Roma, tampoco ha estado exenta de señalamientos, sobre todo del experimentado Porfirio Muñoz Ledo, quien se ha convertido en uno de los más férreos críticos del gobierno de la 4T. Escaló sus hostilidades en contra de su compañero y rival Mario Delgado. Dijo que “no está conciliando, está asesinando con dinero el honor del partido”. Además, advirtió que no aceptará “ningún resultado proveniente del fraude”. Sin embargo, los lineamientos, al igual que la convocatoria aprobada el 4 de septiembre, consideraban la posibilidad de un empate técnico por el traslape de intervalos. “A diferencia de una votación, donde un sufragio hace la diferencia, en una encuesta la preferencia tiene un intervalo de confianza y por ello no es una medición precisa”, explicó el INE. Por otro lado, con un discurso más mesurado, el diputado federal Mario Delgado Carrillo llamó a la unidad durante su visita que realizó ayer a Hidalgo, pues “no es posible regir desde un sillón y andar todo el día despotricando contra los compañeros”. El partido fundado por Andrés Manuel López Obrador lleva meses enfrascado en luchas de poder que le han impedido regularizar su padrón de militantes y encontrar un líder que consolide sus objetivos como partido político. Esta debe ser la premisa de un movimiento que continúa muy arriba en las preferencias ciudadanas, es hora de que por fin los vinotinto cierren filas de cara al proceso electoral federal en marcha, de lo contrario, su suerte estará echada. De filón. Ayer ocurrieron 63 nuevos contagios del coronavirus en Hidalgo. ¿Vamos bien y seguros rumbo a la elección municipal?

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