Nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), forma parte de la historia contemporánea de nuestra entidad y país, generando pasos firmes hacia el futuro; nació por un acto de generosidad con aspiraciones bien acotadas y acabó por convertirse en un ejemplo para nuestro estado.
Con trabajo arduo, empeño, ahínco y perseverancia, se fincaron los cimientos, realizando trabajo permanentemente de tipo académico, científico y tecnológico, con lo cual emergieron nuevos centros de investigación y fueron fortalecidos por sus cuerpos académicos consolidados. Y creció una comunidad universitaria, una de las más importantes del país. Todo este enorme trabajo se desprende de la visión y planeación estratégica de las autoridades universitarias y sus rectores, quienes a través de su historia han fortalecido a nuestra alma mater. Cabe mencionar, de manera particular, la gestión del entonces rector Gerardo Sosa Castelán, quien tuvo la facultad de organizar, planificar y estructurar proyectos muy importantes que fueron financiados con recursos propios, estatales y federales. Con ello, fue sumando a grandes investigadores, algunos de ellos egresados de la propia UAEH, que asumieron con entusiasmo la responsabilidad de crear, fortalecer y llevar a la excelencia el plan rector previamente establecido.
El estatus de excelencia académica que en la actualidad goza la UAEH no es casual, se debe a un trabajo bien dirigido, permanente y coordinado, que proporciona la madurez de la experiencia, de forma excelente y bien representada por el liderazgo nacional del rector Adolfo Pontigo Loyola.
Por otro lado, en lo referente a excelencia académica, recientemente la directora general de evaluación Patricia Bezies Cruz dijo que “el Examen General de Egreso de Licenciatura (EGEL) es una prueba que evalúa las élites académicas, con estándares internacionales”. Por ello, es causa de beneplácito que 61 sustentantes del EGEL de la UAEH recibieron la medalla Mérito Garza, por sus excelentes resultados obtenidos; además, fue la segunda universidad pública a nivel nacional con el mayor número de galardonados. En ese acto, el rector Pontigo Loyola comentó: “Ustedes dan el testimonio de por qué somos merecedores de esa autonomía tan defendida, y dan la razón para seguir enarbolando la bandera de la libertad… Hoy han sido condecorados con base en su destacable empeño, al ahínco y a la perseverancia. Este nuevo grupo de jóvenes se convierte desde ahora en un ejemplo para las nuevas generaciones, en el paradigma que consuma los propósitos que justifica el origen de nuestra casa de estudios”, y se debe sumar el ideal que representa la universidad: sus estatutos, su ley, sus emblemas y sus principios, así como sus casi 150 años de historia, convirtiéndola en la máxima casa de estudios de la entidad.
Es preciso sostener en la memoria el firme y desafiante camino de la Autónoma de Hidalgo, con la finalidad de alcanzar los peldaños de la grandeza de la cual goza en la actualidad.

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