Considerada por el exsecretario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Ban Ki-moon, la violencia contra las mujeres y las niñas es una violación a los derechos humanos, una pandemia de salud pública y un grave obstáculo para el desarrollo sostenible. En atención a ello, el 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134, la Asamblea General de la ONU declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El documento invita a los gobiernos, las organizaciones internacionales y los organismos no gubernamentales a que organicen actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto a este arraigado flagelo. Ayer en Pachuca representantes de seis organizaciones civiles salieron a las calles. La advertencia fue clara: Hidalgo está a tiempo de caer en el pantano de la violencia como actualmente ocurre en entidades como el Estado de México, donde en 18 meses han asesinado a 550 mujeres. La activista Elsa Ángeles Vera llamó a tomar acciones mucho más serias, con la fuerza imprescindible de jóvenes, y actuar en función de lo que significa el asesinato de mujeres: una pandemia. El Día Naranja se enmarcó por conferencias, la Marcha de las Putas, para confrontar la misoginia, pronunciamientos y una muestra denominada Tendedero en el corazón capitalino, en la que se colocaron prendas íntimas, imágenes y objetos con el mismo fin: visibilizar. Pero el reconocimiento también fue claro: hace falta cohesión. La marcha de ayer, que fue una de las primeras acciones de aquí al 10 de diciembre por parte de colectivos locales, demostró mediana sororidad frente al grave problema no visibilizado aún desde las diferentes trincheras. Falta evidentemente unidad, solidaridad y mucha más colaboración entre los liderazgos feministas que concentran sus acciones en la capital del estado. Sería interesante ver el resultado de la fusión de todas y todos aquellos que promueven una cultura del empoderamiento del sector femenino. De cualquier manera es loable escuchar y ver, aunque en ocasiones aislados, los esfuerzos que se realizan para derribar la muralla cultural mexicana que impide un acceso libre de violencia contra la mujer. Gobierno y sociedad, familias y medios de comunicación, organizaciones y empresas, debemos actuar para desnaturalizar la violencia, sin egos ni intenciones políticas, rumbo al ambicioso objetivo de cada día 25 de mes. De filón. La buena: el ayuntamiento de Mineral de la Reforma prepara la guillotina contra policías que reprobaron los exámenes de control y confianza; la mala: la contratación de personal se avizora muy complicada.

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