La Oficialía Mayor del gobierno del estado hará efectiva la tercera donación del año de bienes muebles al Centro de Justicia para Mujeres (CJM), esta vez el concepto asciende a 117 unidades por un monto de 1.8 millones de pesos. Sorpresivamente no se trata de materiales audiovisuales o tecnología que contribuya al empoderamiento real y efectivo de quienes acuden al centro a pedir algún tipo de ayuda profesional. Se trata de una licuadora hasta cafeteras, tablas para picar y sandwicheras, enseres domésticos que desde una lógica reproducen estereotipos acerca de las funciones asignadas socialmente a la mujer. De acuerdo con la publicación del Periódico Oficial del Estado de Hidalgo del 20 de noviembre, dicha entrega tiene como fin impulsar el desarrollo, social, educativo y económico del Centro de Justicia para Mujeres. De ser esta la justificación, bien valdría una explicación por parte del CJM acerca del uso que tendrán dichos instrumentos, a los que se suman un centro de lavado y cocineta cuyo costo en común asciende a 79 mil pesos. Para nada está en tela de juicio la función del centro, solo por suspicacia es necesario corroborar que la estrategia de empoderamiento sea la correcta sin caer en la reproducción de estereotipos. No existe una fórmula para generar empoderamiento. La experiencia muestra que las puertas son diversas: para algunas mujeres ha sido la puesta en marcha de iniciativas generadoras de recursos propios para su sobrevivencia. En algunos casos, el proceso ha comenzado con el acceso a un crédito y, en otros, mediante su incorporación a una organización dedicada a combatir la violencia de los hombres o a reivindicar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. No son pocas las que han iniciado el camino del empoderamiento mediante la alfabetización, ni tampoco las que lo han hecho en el marco de organizaciones comunitarias o sindicales, enfrentando las restricciones de un sistema patriarcal. Ojalá que en el CJM no se promueva el empoderamiento con cacerolas. De filón. Al tercer trimestre de 2017, Hidalgo repitió en el lugar 26 a nivel nacional respecto a captación de inversión extranjera directa, misma posición que a mitad de año. Al parecer las coordenadas de aterrizaje de recursos siguen desvinculadas.

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