Emprender este viaje fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida

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Miriam Anahí López
Comercio exterior
Jiangxi University of Finance and Economics
China

Las razones por las que decidí irme a China fueron, en primer lugar, que una compañera acababa de llegar de ese país, el hecho de cómo platicaba, se expresaba y mostraba su experiencia con entusiasmo, hizo que me llamara la atención; y en segundo lugar, que es una nación relativamente más económica que la mayoría, cuenta con una cultura totalmente diferente a la nuestra, además de que destaca por su riqueza cultural.
Sin duda, cuando emprendí el viaje no fue nada fácil, tenía un gran hueco en el corazón por dejar a mis seres queridos, amigos, mi gastronomía, comodidad, mi país. Y qué puedo decir de mis primeros días, no fueron nada fácil, en lo personal me costó mucho trabajo el choque cultural, el idioma, la comida, etcétera.
Pero la verdad es que eso no duró más que una semana, a partir de ese momento mi vida empezaría un nuevo rumbo, comencé a querer el lugar en el que vivía, le di ese toque de hogar, que aunque no fue mucho el cambio, me hizo sentir un poco más cerca de casa y de mi México.
El tomar clases de acuerdo a mi programa educativo fue muy enriquecedor en todos los sentidos, me hacía conocer más al mundo de una manera fácil y palpable. También tomé clases de chino que sin duda fue una gran herramienta para poder comunicarme en cualquier parte y sobre todo un gran reto.
En mi estancia conocí a personas maravillosas y de todos lugares, para empezar a cuatro mexicanas que se hicieron como parte de mi familia, porque cuando alguien estaba enferma, triste, feliz, enojada, sabíamos que podíamos contar unas con las otras. Y de verdad que de cada una de ellas aprendí un mundo diferente, que muchas veces solo necesitas abrir más tu corazón para aprender cosas increíbles. Y por supuesto hice más amigos de diferentes países, Sudáfrica, Zambia, Polonia, Malasia, Perú, Argentina, República Checa, y de muchos más. Y de cada persona me llevo una experiencia inolvidable, con ellos descubrí que mis sueños y objetivos que tenía ya no me eran suficientes, que hay un mundo completo por conocer y muchos objetivos que plantear, me abrieron los ojos de que nada es imposible, pero que nada llega solo.
Conocer la cultura china fue algo magnífico y que sin duda no lo cambiaría, su cultura, tradiciones, gastronomía, ecosistemas, sus ciudades más importantes, templos, entre una infinidad de cosas que podría decir, pero que sin duda estas líneas nunca podrán expresar la satisfacción que tengo de haber vivido esa
experiencia.
La despedida fue más difícil que la llegada, muchos sentimientos, el cuarto donde vivía no lo quería dejar, porque se había convertido en mi hogar, extraño el lugar en el que estaba, Nanchang, sus calles seguras, su centro comercial, el metro, los lagos e incluso los vendedores de los puestos en donde comía o cenaba. Extraño a mis amigos, los momentos en clase, la convivencia en la terraza, momentos de jugar en el lobby, viajando juntos, entre muchos recuerdos más.
Sin duda, vale la pena cada uno de esos momentos en todas sus facetas, que no será fácil en ocasiones, pero verdaderamente aprenderás mucho más, tanto profesional como personalmente; ahora me siento con la firme convicción de que esa experiencia es el inicio de lo que me depara el futuro.

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