El motor de la economía mexicana se encuentra desbielado. Derivado de la crisis sanitaria, las empresas trabajan en números rojos y galopan al sendero de la quiebra. El panorama es, por decir lo menos, desolador. Las más de 4.5 millones de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) registradas ante el seguro social, que representan 10 millones de empleos formales, están en vilo ante el Covid-19. Sin tiempo para pagar impuestos ni créditos suficientes, con toda seguridad cerrarán más de 250 mil negocios formales a nivel nacional, se esfumarán más de 1.5 millones de empleos y las pérdidas ascenderán a 300 mil millones de pesos, advirtió esta semana la Asociación Latinoamericana de Micros, Pequeños y Medianos Empresarios (Alampyme). En Hidalgo el escenario no es menor. De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en la entidad 43.8 por ciento de Mipymes están en riesgo por la actual emergencia sanitaria. El estudio Data Coparmex reportó además que apenas 8 por ciento de los trabajadores hidalguenses podrían ser solventes ante una cuarentena de tres meses si no les continúan pagando al menos una parte de sus ingresos. Frente a este horizonte, el organismo propuso al gobierno federal la implementación del salario solidario, que equivale a un pago menor o igual al que gana cada trabajador y se compone por una contribución: gobierno, patrón y empleado, con el fin de evitar despidos. En este momento de crisis, no solo sanitaria sino evidentemente económica, urgen soluciones de gran calado, no paliativos que se queden enredados en el mar de la burocracia. Lo que propone la Coparmex se ve lejano. En este sentido, el Instituto Hidalguense de Competitividad Empresarial recibió más de 6 mil solicitudes de empresarios que buscan acceder a la línea de crédito que anunció el gobernador Omar Fayad como medida para minimizar el impacto económico. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo Edgar Espínola Licona, quien forma parte del comité de selección encargado de evaluar las solicitudes, declaró que cada una está sometida a un análisis minucioso, por lo cual los créditos no han sido entregados. Por lo delicado del asunto será preciso que se transparenten los lineamientos, así como los beneficiados con el fin de evitar caer en clientelismos político electorales o peor aún, que el dinero que se entregue no vaya a parar las manos de acaparadores de poder. La cobija es muy estrecha y las necesidades amplias, con toda seguridad no habrá dinero que alcance para sacar a flote a todas empresas que naufragarán en esta contingencia. De filón. Pachuca sigue endureciendo las medidas anti pandemia en la víspera de una eventual fase tres y los menos contentos por ello seguramente serán los directivos de la empresa Comuni Park.

Comentarios