Mientras los mexicanos de a pie transitan por calles y transportes inseguros ven cómo desaparecen sus jóvenes, cómo asesinan a las mujeres, y sienten cómo se deteriora su ingreso ante una inflación sorda pero latente; los políticos están enfrascados en una querella descarnada e insultante por llegar al poder. La pregunta es ¿para qué?

¿Usted a qué político le cree? Ricardo Anaya y José Antonio Meade son el refrendo del actual modelo neoliberal, que tiene como centro de la economía a la gran empresa trasnacional para apropiarse del trabajo y de los recursos naturales del país utilizando la ciencia, la tecnología y la innovación como sus principales instrumentos para dominar los mercados, sus brazos son las llamadas cadenas de valor que cruzan por diversos países.

Ese modelo se vale de mecanismos como las reformas estructurales y la llegada de malos mexicanos a los puestos gubernamentales para facilitar la operación de los grupos empresariales y financieros internacionales; los malos gobiernos hacen a un lado su responsabilidad social, aunque en los discursos siempre expresen que todo lo hacen por el pueblo.

El modelo neoliberal tiene como propósito privatizar no solo el agua (aunque esta sea un derecho humano), sino también a la energía, los minerales, la reserva de la biosfera y las playas. Desde Miguel de la Madrid, hasta Peña Nieto, pasando por Vicente Fox y Calderón, disque la alternancia el modelo económico ha sido el mismo.

Andrés Manuel López Obrador no ha definido cuál será el modelo económico que podría seguir, lo acusan que representa el pasado con un Estado intervencionista, pero si es para rescatar los derechos sociales y humanos, no está mal, pero si no genera y aplica políticas públicas que hagan de la ciencia y la tecnología el fundamento para que las empresas mexicanas, sobre todo las Mipymes, sean competitivas y construyan redes empresariales innovadoras, el país no saldrá adelante y se profundizará el rezago social.

La cuestión salarial y el empleo deben estar anclados a un modelo educativo integral desde la básica hasta el posgrado, todos los niveles plenamente identificados con los procesos productivos sectoriales y regionales, con miras a insertarse competitivamente al paradigma de la economía digital.

Acusar a López Obrador de pretender regresar al desarrollo estabilizador que prevaleció desde 1954 a la década de 1970, ni lo ha dicho, ni podría hacerlo, las condiciones son totalmente diferentes, hoy la apuesta es a la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación, con un alto sentido social, a través de sueldos remuneradores, China es lo que ha hecho.

El debate mostró más de lo mismo, desacreditaciones cual querellas baratas y sin sustento, sin embargo, las propuestas de los sectores empresariales se hacen sentir; Coparmex declaró más y mejores empleos, finanzas sanas y competitividad fiscal, seguridad, Estado de Derecho, educación de calidad e innovación, desarrollo regional sostenible y oportunidades para un México incluyente, sin faltar el alineamiento del salario mínimo general, a la línea del bienestar de Coneval.

Las propuestas por parte del campo generadas en el Congreso Nacional de Políticas Públicas para el Campo de 2013, siguen vigentes: democratizar la producción del campo garantizando la soberanía alimentaria, el desarrollo sustentable y el bienestar de la sociedad rural; abandonar el carácter asistencial con que se atiende la pobreza; revertir el proceso de gastar más en importaciones que en producir alimentos, y generar políticas públicas diferenciadas por región.

En lugar de atender esas propuestas, se ha legislado la privatización del agua y de los recursos  naturales, a través de leyes como la de biodiversidad, para dar carta blanca a las empresas trasnacionales en el despojar a los grupos que habitan las regiones, donde se asentarán las zonas económicas especiales.

Para los académicos del grupo nuevo curso del desarrollo es urgente la necesidad de definir una nueva agenda de desarrollo, que deje atrás la ya demostrada equivocada búsqueda del crecimiento, liderado por las exportaciones, sobre todo cuando la dinámica del crecimiento de la economía mundial se ha venido alentando.

Lo que está en juego es la seguridad de usted, de su empleo y el de sus hijos cuando ya estén en edad de trabajar y no haya oportunidades, lo que está en juego en estas elecciones, no es quien gane, sino es el bienestar de todos los mexicanos. ¿No lo cree usted así?

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