Avalado por más de 200 firmas de ciudadanos con derechos culturales, además de nombres de los tres responsables de un desplegado, se pidió públicamente al gobernador Omar Fayad la renuncia del secretario de Cultura estatal, José Olaf Hernández Sánchez.

Los cargos que se le imputan van desde funcionamiento irregular por parte del organismo que preside, hasta la falta de transparencia en la aplicación de recursos y falta de informes y balances sobre los procesos de recaudación a partir de la comercialización de espacios públicos dependientes de la secretaría o los órganos descentralizados.

El aludido es el mismo que en su comparecencia en el Congreso del estado utilizó un lenguaje procaz, nada relacionado en su investidura, contra la diputada local Corina Martínez.

Sustancialmente olvidó su calidad, no solo de representante popular sino, más delicado aún, de dama.

Entre los cuestionamientos que se le formularon, destaca el referente al pago expedito a los atrasos a los agentes culturales, artistas, autores, artesanos, maestros, trabajadores de la dependencia que, incluyendo un reglamento para la contratación de servicios y elaboración de contratos para evitar “este mecanismo de precarización salarial”.

Aluden también a una necesaria publicación expedita y sociabilización de todos los rubros de transparencia, tanto de la secretaría como de los órganos autónomos que están bajo su dirección, incluyendo la entrega de auditorías, planes operativos y proyectos para el ejercicio de recursos del año en curso y previo.

No menos importante, responder a qué se debe la desaparición de programas e instancias especializadas en la conservación y difusión de acervos y materiales culturales, tradicionales e históricos de Hidalgo, como lo son documentos, fotografías, libros y materiales sonoros físicos y digitales, “con argumentos sólidos y no solo por decisión de unos cuantos”.

Otro señalamiento es la indiferencia y falta de respeto con las que se les trata a los artistas hidalguenses por parte de la secretaría y su titular, actitud misógina y altanera son comunes, incluso sarcástica y burlona, la precariedad laboral en la que se les sumerge ante la falta de contratos claros para un trabajo digno y satisfactorio, la inexistencia de un plan de desarrollo cultural.

Se le imputa que ni su capacidad ni sensibilidad son las requeridas para un buen funcionamiento.

Enfatizan el requerimiento de su renuncia, “sin dejar de ser sujeto de disposiciones que deriven de las irregularidades”.

La esperanza tiene mañana

El domingo, poco más de mil personas marcharon por las principales calles de Pachuca en demanda de que, como antaño, el estado vuelva a ser seguro, en la complejidad de lo que eso significa.

La demanda fue unánime en la esperanza, que si tiene mañana, de que se pongan diques ante el aumento de asesinatos, feminicidios y desapariciones.

Eso no significa que Hidalgo esté al frente en el país en ese tipo de ilícitos. Lamentable, hay otras entidades en donde campean inseguridad y violencia, pero si bien se asume, no exceptúa que en casa ese tipo de ilícitos hayan aumentado en los últimos meses.

Padres, sobre todo, dejaron escuchar su preocupación, porque se ha vuelto casi común enterarse de ausencias de jóvenes, de diversas clases sociales, de los que no se conoce su paradero.

De los crímenes, encuentros de grupos, misteriosos homicidios, hay zonas en donde las estadísticas crecen, como en algunas regiones ya muy bien precisadas en el Valle del Mezquital. Las autoridades reiteran que no se conoce la presencia de grupos criminales organizados, pero la incidencia va en ascenso.

Como es el particular caso de los feminicidios, que algunos se incuban en irracionales disputas de parejas, con finales deplorables, sangrientos en entornos de muerte.

Y en otros, las desapariciones de jovencitas, principalmente, enmarcan escenarios de desesperanza, de intenso dolor familiar.

Se conoce que desde 2007 hasta agosto pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene 23 fichas por ese concepto que no se han desahogado.

En el recuento general, se recuerdan casos como el de Lorena B, joven estudiante que tras abandonar una discoteca ya no retornó a su hogar y dos días después hallaron su cadáver.

Otro ejemplo se publicó en Libre por convicción Independiente de Hidalgo el lunes pasado, un día después de la marcha con una ficha de búsqueda de una joven de 15 años. De ella aún no se sabe el destino.

Ojalá ese clamor tenga eco favorable que permita, sobre todo a padres de familia, que los días transcurran con tranquilidad con la presencia amorosa de sus hijos.

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