Suscribo totalmente lo que dice la manta colocada en uno de los puentes de la avenida Colosio a la que hace referencia la investigadora Josefina Hernández Téllez en su artículo de El Independiente del 18 de octubre de los corrientes, y añado que, así como esa, existen cientos de mantas y pintas en la ciudad y en todo el estado de Hidalgo, y que la denuncia pública, al menos la que viene realizando el movimiento antorchista hidalguense contra el mal gobierno de la actual presidenta municipal de Pachuca, no es ni un asunto de género ni de partido; se trata solamente de delatar ante toda la ciudadanía que, en efecto, la señora alcaldesa simplemente se desentiende de sus responsabilidades como gobernante de la ciudad capital de nuestro estado e ignora a los peticionarios y a sus necesidades. Pruebas al canto:

1. Desde el pasado 24 de abril mantiene ante las puertas de su palacio municipal a cientos de pachuqueños demandando atención y solución a problemas de primerísima necesidad de sus colonias, como agua potable, alumbrado público, drenaje, pavimentación de calles, etcétera.

A casi seis meses de plantón, la señora Tellería mantiene su actitud “inquebrantable” de no verlos ni oírlos, menos recibirlos y resolverles sus modestas, pero muy justas, demandas de servicios públicos.

2. Y, como lo señalé hace algunos meses: “Las carencias en la ciudad se dejan ver al recorrer sus calles: baches por todos lados y basura acumulada, así como zonas oscuras sin alumbrado público; pero si uno recorre las zonas donde se asientan las colonias populares, debemos multiplicar por 100 la situación descrita: colonias sin calles pavimentadas, sin agua, sin drenaje, sin electrificación en las viviendas, sin alumbrado público en aquellas donde se cuenta con red eléctrica, etcétera. Y la respuesta de la presidenta municipal es como las que conocemos de la mayoría de los alcaldes: ‘No hay recursos’; que no tiene presupuesto para obra pública, es decir, que prácticamente todo lo que recibe el ayuntamiento lo eroga en gasto corriente: en salarios de todos los funcionarios y trabajadores, viáticos, papelería, etcétera. Pero para atender las necesidades prioritarias de sus gobernados no tienen.

Pareciera que a la alcaldesa se le olvidaron sus promesas de campaña de hacer de Pachuca un mejor lugar para vivir, un mejor lugar para todos, y también se le han olvidado cuáles son sus responsabilidades como gobernante de la ciudad capital y, peor aún, no honra su responsabilidad de contribuir para sacar de las condiciones de pobreza a los cerca de 100 mil pachuqueños (el 32.3 por ciento de la población) y mejorar los servicios públicos”.

3. Del presupuesto para el presente año, que según informó la propia presidencia municipal asciende a 828 millones 415 mil pesos, solo destinarán a obra pública 28 millones 942 mil 697 pesos, el 3.49 por ciento; es decir, a cada pachuqueño en inversión en obra pública nos viene tocando algo así como 104 pesos.

4. Lo que no informó claramente es que aplica cantidad tan ridícula en obra pública porque buena parte del presupuesto ordinario lo dedica a pagar el salario de mil 121 trabajadores de confianza (dato tomado del propio portal de la presidencia de Pachuca). Así que echemos cuentas, suponiendo que en promedio cada empleado de confianza gane 15 mil pesos al mes, la señora presidenta eroga por este concepto mensualmente 16 millones 815 pesos. ¡Ahora podemos entender a dónde se van los recursos públicos! Un verdadero abuso, pues ha concebido a la presidencia como empresa, como fuente de empleo y no como una institución pública que tiene la obligación de atender y resolverle a sus gobernados.

5. Su misión fue continuar con la privatización de las calles de la ciudad, como lo hizo Eleazar García, a través de los parquímetros, es decir, beneficiar a la empresa privada y no a sus gobernados.

6. Y ahora su falta de pericia para gobernar la transformó en habilidad represora: el pasado viernes 19 de los corrientes mandó a su Policía municipal a detener a colonos antorchistas que denunciaban la falta de soluciones por parte de la presidenta municipal, pero además, llega a tal grado su insensibilidad y prepotencia que también mandó a detener a un niño que sostenía una manta de denuncia.

Considero que Yolanda Tellería, desde el punto de vista de la clase social a la que pertenece, está muy lejos de sentir y conocer las necesidades de los más necesitados de la población pachuqueña, pero tampoco le interesa. Una última reflexión: la alcaldesa juzgó que el ambiente político estatal y nacional adverso al movimiento antorchista estaba o está a su favor, leyó que es mejor no hacerle caso a los antorchistas, que los nuevos vientos van en contra de la atención y solución a las demandas de los mexicanos organizados en Antorcha.

Solo le aclaro a la señora presidenta que no se equivoque, que en primer lugar, ella está obligada a atender y resolver, y en segundo lugar, Antorcha es una gran organización popular que aglutina a más de 2 millones de mexicanos, que tenemos nuestros derechos a salvo y que, pese a todos los ataques y calumnias que se han vertido en nuestra contra, continuaremos exigiendo atención y respeto al pueblo organizado.

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