El 21 de diciembre los Antorchistas del centro del país que conformamos el Regional centro uno, integrado por los aguerridos compañeros del Estado de México, el baluarte mayor del antorchismo nacional; por los firmes y estoicos antorchistas de Querétaro y Morelos y por los que tienen la gran responsabilidad de convertirse en uno de nuestros bastiones mayores por estar en corazón del país, los de la Ciudad de México y por mis queridos y valientes compañeros de Hidalgo, nos reuniremos en el estadio Azteca para festejar 45 años de vida, de lucha y trabajo permanente del movimiento antorchista nacional; antes se realizaron magnos eventos regionales en San Luís Potosí, Morelia, Tijuana y Puebla que lograron reunir a más de 350 mil mexicanos.

En sus 45 años de vida del movimiento antorchista ha logrado cambiarle el rostro a miles de comunidades y colonias populares a través de conseguir la introducción de servicios básicos, construcción de caminos, escuelas, hospitales, espacios deportivos, vivienda, etcétera; los que militamos en sus filas hemos podido sumar a cerca de 3 millones de mexicanos en busca de un mejor país y hemos alcanzado un número muy importante de jóvenes, profesionistas, colonos, campesinos, obreros y amas de casas que, a través del estudio de su realidad circundante, se han vuelto el alma y corazón del antorchismo, valientes y dispuestos a convertirse en la vanguardia de sus paisanos para llevarlos por un derrotero que los conduzca a mejor puerto: Lograr un país más justo, donde la gente viva con la suficiente dignidad humana para defender sus derechos y con la libertad de pensamiento y de acción inherente a toda verdadera nación democrática; lograr darle a algunos y devolverles a otros, la sonrisa, arrebata por el sojuzgamiento, el abuso de poder y por el ansia de ganancia de unos cuantos.

Estamos muy orgullosos de los logros alcanzados bajo la mejor dirección que puede tener una organización popular, la del maestro Aquiles Córdova Morán, quien, además, nos ha trazado con toda claridad el proyecto de nación posible en las actuales circunstancias, un país que con toda la riqueza naturales con que cuenta y con los hombres y mujeres trabajadores, sea capaz de alimentar a todos sus hijos, de educarlos, proporcionales salud de calidad y hacerle efectivo el derecho al empleo pleno y a un salario suficiente para mantener la dignidad del individuo que sabe que lo logrado es fruto de su esfuerzo y no de las limosnas gubernamentales o de la misericordia de los que están hartos.

Pero a pesar de todos los avances, estamos conscientes de lo mucho que falta, pues la pobreza no solamente no ha disminuido, hoy más mexicanos sufren la falta de hasta lo indispensable para poder vivir, la desigualdad se ha incrementado, el 10 por ciento de los mexicanos concentra dos terceras partes de la riqueza del país y en 2018, un solo hombre concentró el equivalente a lo que poseían 60 millones de mexicanos (Oxfam México) y las cosas no se avizoran mejor, a pesar de que se dijo que llegó al poder de la nación un individuo que pondría en primer lugar las necesidades de las mayorías, que en su gobierno serían “primero los pobres”; la realidad, en un año de gobierno de López Obrador, nos ha demostrado que estamos peor que antes: Mayor desempleo y consecuentemente más pobreza, cero crecimiento de la economía, incremento de los niveles de inseguridad y un mayor desprecio a las necesidades de la población y una insolente violación a las leyes que nos rigen. Ante el panorama y con sus 45 años y de experiencia, el movimiento antorchista ha llegado a la conclusión lógica de que es momento de formar un frente común con todos los sectores de la población agredidos y violentados por este sistema neoliberal y por este nuevo gobierno de la 4T; que ha llegado el momento de formar el verdadero partido político que atienda a los valores de justicia social, que tenga como meta incrementar los niveles de vida repartiendo de manera más equitativa la riqueza social que se produce y, hacer de nuestro país una nación fuerte económica y políticamente, respetada por otras naciones del mundo, incluyendo a nuestros vecinos del norte, pues tenemos lo necesario para lograrlo y a los hombres y mujeres que lo pueden conducir.

Hace ya más de 200 años, JJ Rousseau (1712-1778) dijo: “Me habría gustado nacer en un país donde el soberano y el pueblo hubiesen tenido un solo y mismo interés, con el objetivo de que los movimientos de la máquina siempre tendieran a la felicidad común. Lo cual sucede si el pueblo y el soberano son una misma persona y, por lo tanto, me habría gustado nacer bajo un gobierno democrático, de sabia templanza”. A mí también me hubiera gustado nacer en un país así, pero como ni yo ni los 130 millones de mexicanos tuvimos esa suerte, hoy me he propuesto, bajo la mano y conducción del movimiento antorchista, luchar y trabajar con denuedo para lograrlo, para tener un país donde su gobierno tenga los mismos intereses de su pueblo, sabemos que no es fácil, pero “entre las dificultades se esconde la oportunidad”. Así que trabajemos gustosos por este nuevo país y vayamos más contentos a festejar los 45 años de Antorcha en el monumental estadio Azteca, seguros que se presenta a partir de este momento un parte aguas en la historia de Antorcha y de México, seguros de que se abre para la República la impostergable necesidad de presentar ante los ojos de la nación entera la verdadera alternativa para una patria justa, segura y respetada. Nos vemos en el Azteca, el coloso que a pesar de su grandeza solamente podrá recibir a una quinta parte de los antorchistas del centro del país.

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