A casi dos años, la Defensoría del Público de los Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina sigue sin titular. En noviembre de 2016, Cynthia Ottaviano cumplió su gestión y la comisión bicameral de promoción y seguimiento de la comunicación audiovisual, las tecnologías de las telecomunicaciones y la digitalización ni designó otro dirigente ni confirmó en el encargo a la entonces líder de esta importante figura.

Luego de 22 meses, la comisión bicameral al parecer intenta iniciar el procedimiento de designación conforme a lo dispuesto por el reglamento de funcionamiento actualizado, que fue aprobado en estos días. El marco legal que ampara esta figura es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522), cuya misión es trabajar y garantizar una comunicación democrática a través de la promoción, difusión y defensa de los derechos de las audiencias.

En este largo periodo de indefinición, quienes estuvieron encargados del despacho, pero sin tener todas las prerrogativas de la defensoría, fueron María José Guembe (quien ejerce el cargo de directora de protección de derechos de la defensoría) como subrogante y el director de capacitación y promoción de la defensoría, Ernesto Lamas.

Este escenario se torna no solo ambiguo, sino perverso para los derechos del público de medios argentino. Un síntoma que recorre la región y que, sin lugar a dudas, refleja los intereses aviesos, o políticos y comerciales, de quienes detentan el manejo del contenido de medios. Por ejemplo, resulta que ahora que la comisión bicameral decide desempolvar el tema, el puesto y el encargo dejará sin efecto la acción conferida de la doctora Guembe, es decir, todo quedará en el limbo, o en el impasse, o en la inacción en el tema.

Otro dato preocupante es que aún no se conoce quién es el candidato o candidata definitiva, lo que abona la incertidumbre en cuanto a la coordinación, planificación y ejecución de las funciones de esta defensoría.

Por lo pronto, autorizaron un reemplazo, el doctor Emilio Jesús Alonso, hasta que la comisión proceda a la cobertura definitiva del cargo. Sin embargo, no se definieron límites de tiempo para que se dé el nombramiento de la defensoría, lo mismo se dice que pueden ser 60 días o hasta 90. Una moneda al aire que bien puede prolongarse a un año más sin que presente un panorama claro sobre el futuro de la Defensoría del Público de los Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina.

Este dato tiene relación directa con el poder de los medios en la vida económica, pero sobre todo política e ideológica de cualquier sociedad, por esto no es gratuito, tanto obstáculo que intenta detener la consolidación al derecho inalienable de una comunicación/información humana, democrática, crítica y de reflexión, sobre todo en una era que si bien se dice mediática y del conocimiento, mucho muy alejados nos hallamos de esta meta como ciudadanía, pues la estandarización y homogenización comunicativa que prevalece en los contenidos de medios masivos nos revelan las intenciones alienantes y acríticas que se persiguen.

De igual forma, otra gran apuesta que se refleja es que los grupos “vulnerados y vulnerables” (mujeres, minorías étnicas, infancia, adultos mayores, entre otros) conserven este estatus para alcanzar un nivel de certeza que les permita controlar mentes y mentalidades. Suena a “apocalípticos e integrados”, que se creían superados, pero que hoy vuelven a ser conceptos vigentes ante los embates contra las estrategias de las defensorías de audiencias.

Mucho que andar contra lo que pensábamos y suponíamos, pero el camino sigue siendo la denuncia y la divulgación. Los derechos ganados son irrenunciables, como diría Cynthia Ottaviano, precursora de los derechos del público de medios. Larga vida a la lucha por estos espacios, incluida la situación mexicana.

Comentarios

Artículo anteriorTodo debe cambiar… para que nada siga igual
Artículo siguientePiedad (trigésima sexta parte)
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.