El plan para impulsar la mejora regulatoria en Hidalgo, llevado a cabo por el gobierno estatal, se ha quedado en mucho ruido y pocas nueces. A principios de la actual administración estatal, el gobernador Omar Fayad estableció como una de sus metas simplificar el marco regulatorio para facilitar y promover la inversión productiva. La idea era empujar a Hidalgo en materia de competitividad y dejar de estar
en los últimos lugares. Pero más de tres años después de que fue aprobada la ley de mejora regulatoria, los resultados no son palpables… al menos para el sector de la construcción. Según el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda en Hidalgo (Canadevi) Guillermo Juárez González, si un empresario constructor quiere echar a andar un proyecto, puede tardarse hasta tres años en concretarse, lo cual evidentemente obstaculiza las inversiones porque el empresario debe esperar la mitad de un sexenio para empezar a ver si su idea tiene resultados. ¿Y la simplificación administrativa? ¿Y la ventanilla única? El sector de la construcción no es el único que ha expresado su descontento con respecto a la supuesta mejora regulatoria. A principios de año, además de la Canadevi, otros sectores como la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) y la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Pachuca (Canaco Servytur) señalaron que en mejora regulatoria no había mucho que presumir, pues en cuestión de trámites se seguía cayendo en vicios como la repetición o el exceso de requisitos. El gobernador debería revisar con lupa qué ha pasado y si la estructura que dirige debe aceitar sus engranes o de plano recibir cirugía mayor. De filón. El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola celebró, mediante un comunicado, que la unidad de inteligencia financiera haya acatado la resolución de un juez de distrito y por tanto haya liberado la mayoría de las cuentas de la máxima casa de estudios de la entidad. Una campaña al interior de la comunidad y sobre todo al exterior, sobre qué fue lo que pasó, le vendría bien a la institución educativa después de este trance.

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