Los datos de pobreza y marginación en Hidalgo no son para presumirse en ningún lado; al contrario, deberían avergonzar a cualquier funcionario gubernamental que se encuentre en la cima de la estructura piramidal del poder político, es decir, aquellos que sí tienen poder de decisión y de cambio. ¿Quién podría vanagloriarse de que 903 mil habitantes sufran hambre?, ¿o de que 771 mil hidalguenses no tengan acceso a los servicios públicos, o bien, que 1.5 millones padezcan pobreza patrimonial, es decir, que no tengan una habitación propia donde guarecer a su familia, y que 2 millones (de 2 millones 800 mil que tiene el estado) no tengan acceso a la seguridad social? (Coneval).
Pero ante esa grave situación, ¿cómo debemos entender o explicarnos las conductas de alcaldes y secretarios de diferentes instancias del gobierno del estado, que ante una petición de miles de hidalguenses para que se atiendan necesidades básicas se les obliga a pasar meses frente a las cómodas oficinas gubernamentales sin ser atendidos y mucho menos resueltas sus peticiones? ¿Cómo concebir a un presidente municipal, como el de Pachuca Eleazar García Sánchez, quien por un lado le echa la Policía a los pachuqueños que le exigen agua potable, pavimentación, drenaje o luz eléctrica y, por otro, presume que tiene 300 millones de pesos guardados en las arcas municipales?
Quizá estos señores aún piensan como lo hacía Pedro Romero de Terreros en 1766, a decir del testimonio de un minero de Mineral del Monte que cita en su libro Génesis y desarrollo de una huelga, Doris M Ladd: “Los mineros tienen patria donde morirse de hambre y libertad para morirse a cientos de metros de profundidad en las entrañas de la tierra, bajo toneladas de roca o a lo largo del tiro, dejando partes de su cuerpo embarradas en los marcos y guías”. Así como en aquellos años, hoy se sigue viendo al pueblo, al productor de toda la riqueza nacional, como el que tiene derecho y patria solo para morirse de hambre, de enfermedades curables, de insalubridad y cubierto con el polvo del olvido y la ignorancia y libertad tan solo para morirse lejos de los centros de desarrollo y de la gente “bien” y “bonita”, no sin antes haber dejado sus energías y su cuerpo desgarrado en el surco o en la fábrica ¿Acaso Eleazar García, por ocupar la Casa Rule, se considera un símil del conde de Rule o del conde Romero de Terreros? Y, ¿con qué derecho el secretario de Educación Miguel Ángel Cuatepotzo niega la educación a cientos de niños y jóvenes en Pachuca y Tizayuca? Cuando, según el Coneval, tampoco en ese terreno a Hidalgo le va bien; si en general la educación es pésima a nivel nacional, la cuestión se torna todavía más grave cuando en la entidad 13 por ciento de la población tiene un fuerte rezago educativo ¿Acaso la Secretaría de Educación en Hidalgo es propiedad del secretario y los recursos que maneja también?
Pero además, la mayoría de las peticiones planteadas, tanto a la presidencia municipal como al gobierno del estado, fueron analizadas por sus “especialistas” después de cientos de visitas y recorridos para verificar la “existencia” de la necesidad y validar la posibilidad de su ejecución, y, después de haber rasurado una y otra vez el pliego petitorio inicial, se acordó la realización de las obras; en el caso de la presidencia de Pachuca, desde el 10 de diciembre del año pasado, y en el caso del gobierno del estado, directamente con el señor gobernador, desde hace tres años, incluidas las que corresponden a la Secretaría de Educación. Y después de años de gobierno improductivo por parte de Eleazar y su equipo, y, de años de espera para “que llegaran los recursos”, ahora simplemente tanto él como las dependencias estatales nos vienen a salir con el cuento de siempre: “que no hay recursos”. Y como los funcionarios saben perfectamente que es un cuento, a pesar de la grave situación por la que atraviesa el país (ahí está lo que declaró Eleazar, que tiene atesorados 300 millones), ahora ni siquiera se digan dar la cara; se comportan como el avestruz: esconden la cabeza en la arena, pensando que así no pasa nada, aunque sus prominentes partes traseras queden al aire libre.
Ante este escenario de indolencia e incluso soberbia de las autoridades, el movimiento antorchista no descansará hasta ver atendidas las demandas y cumplidos los acuerdos, aunque ello implique mantener el plantón instalado en plaza Juárez (desde el pasado 12 de mayo) hasta el último día de los gobiernos, y la movilización de miles de hidalguenses para reclamar cumplimiento y justicia social, así como dar a conocer puntualmente a la opinión pública estatal y nacional los acuerdos signados y no cumplidos, tanto por Eleazar García, como por el gobierno del estado que encabeza Francisco Olvera Ruiz.
Finalmente, todas y todos los ciudadanos de buena fe debemos estar claros que está en nosotros, en el pueblo organizado, la decisión para cambiar las cosas y no permitir más funcionarios cínicos e indolentes; deben saber, como lo dijo recientemente el líder nacional de Antorcha Aquiles Córdova Morán, que “Antorcha sabe como cambiar la situación del país; necesitamos al pueblo despierto, consciente, enérgico, organizado y valiente que quiera ir con nosotros hasta el final, hasta la victoria”, y para lograrlo, miles de mexicanos trabajamos todos los días.

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