*El gobierno del estado no abona a su oferta de reconciliación

El mandato de las urnas del cambio verdadero y la cuarta transformación tendrá en nuestra entidad firme respaldo de los diputados locales de Morena, que con una visión de desarrollo incluyente, con voluntad política y altura de miras, nos permita sembrar las bases de un estado más próspero, democrático, libre de corruptelas, así como de los perversos privilegios y de la rampante impunidad para dar paso a la construcción de una sociedad más justa, donde haya oportunidades de estudio y trabajo para todos, donde sus gobiernos y legisladores estén al servicio de la gente y no al de los políticos.

Las aspiraciones legítimas de muchos hidalguenses que a lo largo de muchas décadas que han dedicado su vida para encontrar respuestas a sus demandas sociales, económicas, políticas y de defensa de las libertades, que han sufrido persecución policiaca y encarcelamiento, condenas injustas, despidos laborales, acoso fiscal, discriminación y desaparición forzada, deben de quedar atrás si recuperamos el Estado de Derecho con el obligado respeto al marco constitucional gobernantes y gobernados.

A lo largo de la campaña proselitista para ganar el voto ciudadano en los 84 municipios hidalguenses tuvimos un reencuentro con una realidad que demostró el crecimiento de la desigualdad, la marginación, la pobreza y la desesperanza en las comunidades rurales y en muchas colonias y barrios de los municipios urbanos, de la falta de obras y servicios públicos elementales, del desdén en la atención de los problemas y conflictos de tierras, de los graves problemas ambientales, en contraste, esta clase política minoritaria que lo tiene todo ha estado –más preocupada en sus negocios al amparo del poder con el presunto uso de recursos públicos–, desatendiendo las demandas más elementales de la sociedad, pues han medrado con los programas sociales, con el manejo de la obra pública a precios inflados y con sus constructoras y proveedores favoritos.

Por eso el mandato del voto ciudadano mayoritario que más de 740 mil hidalguenses dieron al proyecto alternativo de nación de Andrés Manuel López Obrador y a las 17 diputaciones locales, a las siete federales y a los dos senadores de la República, para Morena, lo asumimos con mucha responsabilidad y seremos garantes de la aplicación de todas las medidas de austeridad, de anticorrupción, de hacer valer el Estado de Derecho y el absoluto equilibrio de poderes, todo ello en unidad y convicción democrática inquebrantable.

Hace días recibimos con agrado la disposición del gobernador del estado Omar Fayad Meneses su oferta de reconciliación y de iniciar una relación respetuosa e institucional con esta mayoría legislativa, pero sus acciones y la de la mayoría priista y sus aliados de la actual legislatura lo contradicen de manera inequívoca, pues sin miramientos ha ordenado la renuncia del anterior procurador y el nombramiento de otro por cinco años sin cuidar las formas y procedimientos legales, así como la del nuevo fiscal electoral afines a su proyecto político, además de que ahora se propone reducir el número de magistrados electorales de cinco miembros a solo a tres, que tienen la capa del PRI y con ello blindarse para las futuras elecciones y la rendición de cuentas.

Ninguna razón ni argumento válido justifica su prisa para que esto se le apruebe cuando estos diputados están a punto de terminar su periodo, debiendo esperar a la nueva legislatura que inicia el de 5 de septiembre, misma fecha en que deberá rendir su segundo informe de gobierno. Esas decisiones lo alejan de los valores fundamentales del presidente de la Republica electo de: “no robar, no mentir y no traicionar”, con los cuales dijo coincidir el gobernador, mandando una pésima señal de autoritarismo. No en vano lo escuchamos decir el viernes 20 de julio que “… no le afecta ni le preocupa un congreso de oposición con la mayoría de Morena”.

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