*¡En marcha la maquinaria del fraude electoral!

Al viejo estilo, con cientos de acarreados –en su mayoría gente humilde– de los 10 municipios que integran el distrito electoral federal 05, este lunes 9 de abril, la rancia clase política del Partido Revolucionario Institucional (PRI) realizó un mitin en el centro de Tula con cuatro de sus candidatos a las cámaras de Senadores y Diputados, encabezados por Miguel Ángel Osorio Chong, Nuvia Mayorga Delgado, Alejandro González Murillo y el verde Cuauhtémoc Ochoa Fernández, quienes con discursos huecos y los ofrecimientos de siempre hicieron un acto que revela lo poco que realmente les interesa la gente, van como siempre a una contienda antidemocrática y desigual, apostando al tradicional modo de imponerse: el chantaje y la compra del voto.
Las porras pagadas, las efigies en cartón de la candidata, la música a todo volumen, las arengas del animador magnificando que sus candidatos son “lo más chingón de la pradera”, que son tan capaces e inmaculados que casi casi los hidalguenses deberían de agradecerles por ser sus candidatos, contrastaban las caras serias de la mayoría de las mujeres, hombres y niños que llevados en decenas de autobuses y camionetas con sus respectivo lonche de torta y refresco, esperanzados a no dejar de ser beneficiarios de los programas sociales o proyectos productivos, que –como siempre– los priistas los tienen cooptados o amenazados de que si no votan por ellos lo perderán todo y peor aún, con la gran mentira de que si gana el Peje perderán todos los programas sociales.
Eso es un insulto, seguir jugando con la necesidad y pobreza de la gente para mantener el poder a como dé lugar, ya que en muchas comunidades de nuestro estado esperan la llegada de las elecciones para hacerse de un material de construcción, de un tinaco, de una herramienta para el campo o dinero que no tienen por la falta de empleo y que solo les servirá unos cuantos días, o que les hagan una pichurrienta obra en su colonia o comunidad, alguna pintura para su escuela, juguetes para niños, unas lámparas o alguna falsa promesa laboral; no entienden que en estos ciudadanos se viene generando un hartazgo y una reacción contraria, pues saben que nunca saldrán de esa situación de pobreza y marginación, en la cual solo ganan los lidercillos y operadores afines al PRI, quienes siempre se quedan con la mayoría del dinero y de las dádivas.
Al decir de muchas personas con las que conversé en los momentos que estuve como observador, escuché de otras voces de cómo el PRI y sus partidos satélites Verde y Nueva Alianza están condicionando a los trabajadores de las secretarías de gobierno del estado, si quieren renovar sus contratos laborales, permanecer en sus cargos, contar con créditos de vivienda, de autos o personales, tienen que votar por ellos; también platiqué con personas adultas mayores que fueron llevadas “voluntariamente” y a quienes les pidieron tres copias de su credencial del INE y la condición de dar su voto si quieren seguir contando con el programa 65 y Más, o cómo las señoras de comunidades del occidente de Tula comentaron que fueron convocadas por personal del DIF municipal a asistir llevando a 15 vecinos cada una, quienes además tienen que cumplir con lista rigurosa de nombres y fotografías como evidencia, para así seguir contando con los “apoyos” que les da el presidente Gadoth Tapia, según su dicho.
Ahí mismo pudimos observar la presencia y labor operativa de delegados y delegadas auxiliares, de funcionarios municipales y miembros del cabildo de Tula y otros municipios, así como a exfuncionarios y ediles de los gobiernos de Jaime Allende, Rodolfo Paredes y Juan Manuel Cárdenas, felices por el reencuentro en su quehacer político electoral “altruista”, quienes por cierto hoy hacen equipo nuevamente con el actual alcalde, como si no hubiese pasado nada en sus cuestionados gobiernos, señalados de corrupción, desvíos y pérdida de recursos públicos, total ya saben que no les harán nada y gozan de total impunidad.
Mientras tanto los ciudadanos de la región y el estado siguen viviendo los grandes problemas de inseguridad, desempleo, desabastos de medicinas en los hospitales, la saturación y falta de camas para los pacientes –donde hoy los familiares tienen que comprar los materiales de curación para sus enfermos–, la incertidumbre que hay sobre el ecocidio en el río Tula por la cuestionada obra de Conagua de su revestimiento, que está confrontando innecesariamente a vecinos que están en contra y favor, así como la amenaza de usar gente de choque, como sucedió también este lunes para intentar quitar la manifestación pacífica de un grupo de ambientalistas, en lugar de que la autoridad asuma su papel.
Todo indica que los gobiernos del estado y el municipal están más preocupados en no perder las próximas elecciones que en gobernar, como es su obligación, sin inmiscuirse como lo están haciendo y atender las necesidades, problemas y reclamos de la sociedad, que es quien les paga. Hoy más que nunca deben respetar la voluntad popular.

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